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Una ciudad con alma

Ciudad Viva es una exposición que pretende ofrecer a sus visitantes pautas para conocer mejor el medio urbano, un medio que, aunque nunca lo solemos pensar, comparte muchas de sus características con los seres vivos.
Miércoles, 28 de November de 2001
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La Fundación para la Investigación y el Desarrollo Ambiental (FIDA) es la promotora de una exposición que, con el título de Ciudad Viva, va a pasar de forma itinerante durante 28 meses por salas de Madrid capital y municipios de esta misma Comunidad Autónoma. El objetivo es mejorar el conocimiento de las personas sobre la problemática ambiental de la ciudad y así promover actitudes y comportamientos más responsables con la conservación del entorno.

Desde hace varias décadas no podemos dejar de percibir alarmantes señales del delicado estado de salud de nuestro planeta.

La sensibilación y participación de la sociedad en la solución de los problemas ambientales que afectan a la ciudad es lo que se pretende de un público que va desde niños hasta adultos. Sin embargo, para los estudiantes es especialmente educativa, ya que cuenta con paneles explicativos y juegos interactivos.

Los primeros consisten en unas ilustraciones con personajes de cómic, llamativos a la par que cercanos, con consejos añadidos fácilmente comprensibles para hacer de la ciudad un espacio más habitable. Se hallan a la altura de los ojos de los niños para que cuando pasen los vean al primer golpe de vista. De este modo, se completa un tebeo expositivo de buenas prácticas medioambientales.

Los segundos resultan, sin duda, la oferta más atractiva para los jóvenes. Y es que se trata de aprender jugando. Datos como cuántas botellas de un litro de agua puedes gastar si dejas goteando un grifo durante un día entero, los daños que pueden causar los distintos gases contaminantes o los kilowatios que consume un secador si se usa durante un cuarto de hora son sólo algunos de todos los que se pueden hallar en estos siete juegos interactivos.

Y no sólo eso; también hay una vitrina con productos fabricados a base de materiales reciclados, demostrando hasta dónde éstos pueden dar de sí, o una noria que funciona gracias a una placa solar. Otra curiosidad en esta exposición es un ruidófono construido a base de trompas a través de las cuales sus visitantes pueden escuchar algunos de los sonidos más frecuentes en una ciudad. Porque de hecho, aunque muchas veces no se tenga en consideración, la contaminación auditiva puede acarrear daños para la salud.

Una exposición muy viva

El encargado de guiar esta exposición en todos sus escenarios es José Ignacio de la Fuente, el monitor de este paseo por la ciudad. Una ciudad que comparte muchas características con los organismos naturales: crece, respira, se alimenta, suena, consume energía, se mueve, etc. De esta forma, si hay algo que define a la ciudad es su dinamismo.

Para dar esta idea de dinamismo y de vida, la exposición utiliza una llamativa imagen gráfica, compuesta por una sucesión de pinceladas de colores distintos, luminosos, que apelen a la diversidad de la ciudad y a ésta como un todo formado por multitud de partes.

También para reflejar esta especie de “ordenado caos”, repartidas por los carteles, aparecen frases acerca de diferentes acciones llevadas a cabo por los ciudadanos en la vida cotidiana: coger un autobús, estar atrapados en un atasco o sacar al perro. Y es que la razón por la que la ciudad está viva es porque sus ciudadanos también lo están. Así nos encontramos ante un sistema estructurado y complejo cuya influencia en el medio ambiente planetario es el motivo que lleva a esta exposición a intentar desvelar algunas de las claves de su funcionamiento.

Para un mayor conocimiento de este funcionamiento urbano, Ciudad Viva utiliza un diseño atractivo, un planteamiento lúdico y diversos recursos expositivos.

Estructura expositiva

Lo primero que se ve al llegar a esta exposición es cómo han evolucionado las ciudades, cómo han crecido a expensas del despoblamiento de las zonas rurales, lo que ha hecho que la mitad de la población planetaria se concentre en las zonas urbanas. De hecho, en España la mitad de la población vive en regiones metropolitanas, las cuales ocupan únicamente el 4 por ciento del territorio.
A continuación, la ciudad se divide en seis apartados temáticos:

—La ciudad se alimenta;

—La ciudad bebe;

—La ciudad consume energía;

—La ciudad se mueve;

—La ciudad suena; y

—La ciudada respira.

Todos ellos introducen la ciudad desde la perspectiva de un ente vivo. Y en cada uno de ellos se da especial importancia a los efectos, tanto locales como globales, que genera su funcionamiento. Y los habitantes de la ciudad padecen estos efectos. De hecho, todo lo explicado está relacionado con la vida cotidiana. No en vano, la circulación en un vehículo, el reciclaje de desechos, la limpieza de las calles, la contaminación atmosférica o los perjuicios que el ruido produce en nuestra salud están a la orden del día.

Una de las conclusiones que se sacan de la visita es el fenómeno de la ciudad difusa, que consiste en la extensión de ésta más allá de sus fronteras, siendo cada vez mayor la contaminación urbana. Por ello, nosotros como ciudadanos debemos tomar conciencia para actuar contra esta contaminación ambiental.

Tras este intenso paseo urbano, los dos últimos ámbitos de la exposición hacen una recopilación, quedando claro el concepto de ciudad como ecosistema. Pero un ecosistema que, a diferencia de los naturales, está desequilibrado, ya que consume mucho más de lo que produce y genera desechos que no puede absorber. Así, Ciudad Viva termina por plantearse nuestro Planeta Tierra, en el que las zonas urbanas no paran de crecer, como Planeta Asfalto.

Ante esta situación, lo que hay que hacer es buscar soluciones. Por eso se hace hincapié en las actitudes sociales que posibilitan un equilibrio entre la calidad de vida, el progreso humano y la conservación de los recursos naturales. Es decir, lo que se pretende es la nueva utopía del siglo XXI: la ciudad sostenible.

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