El Teruel mudéjar existe

Dos profesores del IES turolense “Segundo de Chomón” han elaborado un útil cuaderno didáctico en colaboración con la Asociación Cultural Torre de El Salvador. Con Múdejar Teruel, el arte, cultura y sociedad del siglo XIV se funden en unos atractivos ejercicios que muestran lo más destacable de esta arquitectura. Todos los centros educativos que lo deseen pueden solicitar este cuaderno, que sin duda animará a los más jovenes a conocer fisicamente el monumento.
Miércoles, 24 de marzo de 2004
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El arte mudéjar de Teruel es patrimonio de la Humanidad desde 1987, pero creemos que todavía sigue siendo un gran desconocido para el alumnado. Por eso, desde el IES “Segundo Chomón” de Teruel hemos intentado difundirlo y explicarlo a través de un cuaderno didáctico, con actividades que sugieran claves para su interpretación y un repertorio de imágenes atractivas. En definitiva, los objetivos que se persiguen con este cuaderno son:

—Conocer el contexto histórico, social, económico, político y geográfico en el que se produjo.
—Identificar sus elementos distintivos.
—Familiarizarse con la terminología propia de este arte.
—Desarrollar la capacidad de gozar con la contemplación de las obras artísticas.
—Ser sensibles ante la necesidad de conservar y transmitir a las generaciones futuras un patrimonio que lleva en pie casi 800 años.

Metodología

El arte mudéjar permite un acercamiento desde asignaturas diferentes, pero sería necesario que en los institutos un equipo de profesorado asumiera su materialización y se hiciera un reparto de tareas de acuerdo con el contenido de cada capítulo. Junto a conceptos esenciales sobre Arte o Historia que deben ser asimilados por quienes se aproximan al mudéjar turolense, hemos procurado sugerir otros aspectos que ensanchan su interpretación y que favorecen el tratamiento interdisciplinar del análisis, tanto en los ejercicios como en los textos de Aldo de Sulcis, notable arquitecto italiano del siglo XIV.

Las actividades (llamadas andamios) y los conceptos que se exponen pueden utilizarse como preparación de la visita a la ciudad de Teruel. Ya de vuelta al instituto, algunos ejercicios sirven de balance y ampliación, mientras que otros pueden realizarse durante el recorrido. Se recomienda que los chavales y profesores dediquen más tiempo a contemplar y admirar los monumentos, dejándose seducir por la grandeza del mudéjar, en vez de realizar unos ejercicios que pueden servir de complemento posterior.

Cada uno de los capítulos o meses está ilustrado con una imagen que identifica la etapa constructiva en la que nos encontramos. La correspondencia entre los meses y sus representaciones sigue la tradición medieval de los mensarios, que en distintos lugares de Europa usaron las mismas alegorías. Así, en la techumbre de Teruel se conservan ocho imágenes: por ejemplo, Enero es Jano y se representa con dos llaves que cierran y abren el año, mientras que Mayo se personifica en un jinete que sostiene un ave de cetrería.

Un guía de excepción

El arquitecto Aldo de Sulcis fue un espectador privilegiado del desarrollo del mudéjar, y sus testimonios nos ayudan a comprender mejor el contexto en el que se produjo y las personas que lo realizaron. Según algunas investigaciones, parece que este arquitecto estuvo 12 meses en la ciudad de Teruel, justo en el momento en el que se erigió la torre de El Salvador.

“Al fin he llegado a la villa de Teruel. No es extraño que Teruel fuera bautizada como Tirwal por los musulmanes, ya que desde la lejanía he divisado sus elevadas torres, como mástiles de un barco anclado entre las ramblas…”. Son las primeras impresiones de Aldo a su llegada a la ciudad aragonesa y que nos introducen en esta actividad educativa.

Pero lo importante de este cuaderno son los andamios, pequeñas actividades que sirven a los escolares para descubir por ellos mismos este desconocido pero importante arte. Así, los alumnos deben señalar en el plano de Teruel las zonas donde habitaban los grupos sociales pertenecientes a cada una de las religiones, o adivinar las tres comunidades religiosas que convivían allá por el siglo XIV y que vinieron a denominarse como las religiones del libro.

En definitiva, el mudéjar es una manifestación artística cuyo estudio contribuye a la difunsión de algunos valores tales como el respeto hacia los demás o el interés por la diversidad. Esta actividad puede resultar divertida para los chavales, que casi sin darse cuenta aprenderán algunos aspectos de esta bella arquitectura.

María Jesús PÉREZ
Fernando MUÑOZ
IES “Segundo de
Chomón” (Teruel)

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