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Sueldos y perfiles: vida social en el instituto y exito laboral

Dos profesores de la Universidad de Rotterdam han hallado una curiosa (aunque no tan sorprendente) relación entre vínculos personales en el instituto y triunfo profesional futuro: los alumnos más asociales ganarán un 40% menos que la media; los más populares, un 35% más. Independientemente de su inteligencia, procedencia social u otros factores.
Miércoles, 14 de September de 2005
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Autor: Rodrigo SANTODOMINGO

Andrea Galeotti y Gerrit Mueller, investigadores asociados a la Universidad de Rotterdam, toparon con un tesoro para cualquier científico social interesado en la Educación. Se trataba de un minucioso análisis sobre vínculos sociales en el instituto, elaborado sobre unos 8.000 individuos que en 1957 habían cursado su último curso de Secundaria (high school) en el estado de Wisconsin.

El estudio, realizado en 1975, recogía cuestionarios en los que los entrevistados anotaron los nombres de los que recordaban como sus tres mejores amigos al finalizar su paso por el high school. A partir de estos datos, Galeotti y Mueller divideron al antiguo alumnado en cuatro categorías: aislados, aduladores, normales y receptores.

Los aislados eran aquellos que no citaban amigos ni eran citados por sus compañeros: los auténticos raritos de la clase. En la categoría de aduladores entraban los que decían tener amigos pero pocos o nadie les consideraban como tal; en la de receptores, lo contrario: no reconocían especiales vínculos de amistad, aunque muchos se autoproclamaban amigos suyos. Los normales citaban y eran citados en proporciones similares. Engrosaban el grupo mayoritario.

Surgió entonces una pregunta incisiva: ¿habría influido la vida social de los ex-alumnos analizados en su éxito profesional (léase salarial) a lo largo de sus respectivas carreras? Y encontraron (ya en los años 90) el rastro a más de 2.500 de los 8.000 entrevistados en 1975: muestra suficiente para obtener información rigurosa y útil.

Salarios

Pues bien, los resultados destapaban una relación directa, casi decisiva, entre la categoría a la que pertenecieron los participantes en el instituto y la remuneración percibida en sus respectivos empleos.

Lo de los aislados (un 6% de la muestra) era de escándalo: cobraban entre un 35 y un 45% menos que la media. Por arriba, los salarios de los receptores (de alguna forma líderes natos, sólo el 4-5% de entrevistados) sobrepasaban a la media en algo más de un 30%. Los aduladores se quedaban a 10 puntos porcentuales del salario medio, mientras que los normales se situaban unos ocho puntos por encima del mismo.

Galeotti y Mueller observaron que otras variables como la inteligencia o el nivel socioeconómico de las familias no invalidaban las conclusiones extraídas de su análisis. Fundamentalmente, porque de todo hay en la casa del señor… De hecho, los cocientes intelectuales de las distintas categorías oscilaban, en su conjunto, entre márgenes bastante estrechos.

Publicado ahora, el estudio también revela diferencias en cuanto a matrimonios (los aislados se casan un 17% menos que los receptores) o las vías utilizadas para obtener empleo. Por ejemplo, es dos veces más probable que un receptor obtenga un trabajo a través de un contacto personal a que lo haga un aislado.
 

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