El fracaso escolar se expande por el nordeste de España en cinco años

MAGISTERIO publica por primera vez en España el fracaso escolar de la Logse por provincias. Y los resultados, en este paraíso de la equidad llamado España, no dejan de ser sorprendentes: cuarenta puntos separan a Guipúzcoa, la provincia con mejores resultados, de Ceuta, la que los tiene peores. Limitándonos al ámbito peninsular, las diferencias entre Alicante y Guipúzcoa son de 32 puntos.
José M. LacasaMiércoles, 25 de marzo de 2009
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Claro que ninguna provincia española tiene un fracaso por debajo del 10%, una cifra que en la Unión Europea se considera el límite aceptable. Tan sólo sorianas (7,1%), guipuzcoanas (8,7) y asturianas (9,9%) tienen tasas de fracaso con un solo guarismo. Sólo mujeres. Los hombres ni se acercan, pues la mejor cifra de fracaso –Guipúzcoa de nuevo– es del 15,1%.

Quizás lo más preocupante es que tenemos nada menos que 13 provincias –una cuarta parte– por encima del 35% de fracaso escolar, todas ellas radicadas en la mitad sur peninsular, los archipiélagos y las ciudades autónomas.

Por el otro lado, sólo son seis las provincias con menos del 20 % de fracaso: las tres vascas, Asturias, y dos castellanoleonesas: Soria y Salamanca.

Fracaso con consecuencias
Uno de los principales problemas del fracaso escolar español es que tiene consecuencias graves: en la continuidad de los estudios, porque la Logse prácticamente prohibió a los que no obtuvieran el título de la ESO continuar con los estudios reglados; de cara a encontrar trabajo, porque –añadidas las dificultades habituales en cualquier país de Europa por la baja cualificación– a nuestros políticos no se les ha ocurrido otra cosa que impedir el acceso a la función pública a todos aquellos que carezcan del graduado en ESO, excluyendo así a un tercio de la población.

Con respecto a los objetivos de Lisboa 2010, supone aumentar el retraso en el cumplimiento de los acuerdos, de momento hasta 2015, y eso si para 2010 al menos hemos reducido la media del fracaso escolar nacional al 10%: si no, olvídense de que España pueda llegar siquiera a los objetivos de 2020.

En resumen, estos datos confirman a nuestro sistema educativo como uno de los mayores productores de fracaso de Europa. Queda saber cuánto vamos a mejorar con el cambio de sistema educativo LOE, que entró en vigor en 2007. De momento, el Ministerio ni ha facilitado objetivos concretos y cuantificables para esta Ley –aparte del matemáticamente imposible de reducir el abandono educativo temprano a la mitad para 2010–, ni ha adelantado los que ya posee sobre 2007 y 2008.

Dos españas
Estos datos han sido calculados a partir de los datos del Ministerio –que, aunque con retraso, son conocidos– y de la nueva estimación provincial de la población actual facilitada por el INE. El problema es que los datos del Mepsyd sólo llegan a 2006, y los del INE empiezan en 2002. Por lo que sólo es posible conocer la evolución de los datos entre 2002 y 2006.

Pues bien, si los datos de fracaso escolar en 2002 por provincias dejaban ver la existencia de dos españas, una al norte con menos fracaso y otra al sur con más, en 2006 la situación es aún más preocupante, pues el fracaso ha incluido también a Aragón y Cataluña.

Estas dos comunidades tuvieron una evolución muy negativa en los últimos años, pues la comunidad aragonesa subió cuatro puntos y Cataluña otros cuatro –en realidad, todo el levante español, salvo Murcia, ha ido a peor en estos años.

Lo curioso de estas dos comunidades es que la provincia más urbana ha empeorado mucho menos que las demás. Así, Zaragoza aumentó dos puntos su fracaso, pero Huesca empeoró ocho y Teruel –récord absoluto– nada menos que once. En Cataluña, Barcelona subió tres puntos, pero Tarragona aumentó cinco, Gerona seis y Lérida ocho. En estos casos, el hecho de que la provincia más urbana sea además la que tiene mayor peso demográfico, ha evitado que el fracaso de la comunidad completa se dispare.

El caso contrario parece ocurrir en la comunidad con más provincias de España, Castilla y León. Aquí, algunas provincias consiguen enormes mejoras, como Soria (ocho puntos menos), Ávila (seis) o Zamora (cinco), pero al empeorar un poco las más populosas León y Valladolid, a lo que hay que sumar la extraña debacle palentina (que empeoró 14 puntos de un año para otro y, tras recuperar algo, se queda con nueve puntos más que en 2002), se queda como estaba, lo que le sirve para mantenerse en el grupo de las que tienen menos fracaso, pues ninguna de sus provincias tiene más fracaso que el conjunto de España.

La otra gran comunidad, Andalucía, con todas sus provincias por encima de la media estatal en cuanto a fracaso, apenas tiene variaciones. Castilla-La Mancha sí tiene grandes oscilaciones, pues Cuenca mejora siete puntos, pero Guadalajara empeora cuatro y Ciudad Real tres. Mientras que en Galicia destaca la mejora de seis puntos de Lugo.

Mayores posibilidades para encontrar las causas

Más allá del interés informativo en sí mismo, esta agregación de datos provinciales que ahora ofrece MAGISTERIO permite un mayor nivel de análisis de las causas del fracaso escolar. Hasta ahora, el problema de hacerlo por comunidades era que existían pocos casos y, además eran muy desiguales, pues se comparaban las cifras de una comunidad con ocho millones de personas (Andalucía, que además es muy desigual) con otra como La Rioja, donde viven poco más de 300.000 personas. En el nivel provincial la desigualdad persiste (Madrid tiene más de seis millones de habitantes), pero el mayor número de casos (ahora contamos con 52, y mucho más homogéneos) permite afinar mucho más los análisis, como los de correlación o los causales.

Entre otras cosas, se puede medir con más precisión el impacto del turismo, o de la facilidad de encontrar empleo entre los jóvenes como causa del fracaso (es lo que se aducía antes de que llegara la crisis), o de la inmigración. También se podrán establecer modelos causales que puedan explicar las variaciones del mercado de trabajo o el aumento del paro a través de los datos de fracaso escolar, si es el caso. Y, ni que decir tiene, permitirá a los políticos y los técnicos de las Administraciones educativas, a la luz de los nuevos datos, entender lo que está pasando en su comunidad autónoma.

Desgraciadamente, lo que no permiten discernir estos datos es entre lo que es común a todas las provincias españolas, el sistema educativo, aunque el que ninguna provincia alcance un fracaso escolar menor que el considerado aceptable en casi toda Europa dice bastante. Es decir, estos datos permitirán conocer mejor las causas que aumentan el fracaso extrínsecas al sistema, pero arrojarán poca luz sobre las causas intrínsecas al de nuestra enseñanza. En cualquier caso, MAGISTERIO les promete más análisis. Pronto.

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