El fracaso en 2008 en Cataluña se reduce al 24,2%, el nivel de 2000

MAGISTERIO adelanta de nuevo el fracaso escolar en Cataluña, en esta ocasión para los años 2007 y 2008. Además, adelanta los datos de fracaso por provincias para 2007 en esta región. Para ello utiliza la metodología internacional de cálculo del indicador, que es la misma que utiliza el Ministerio de Educación.
José M. LacasaMartes, 21 de abril de 2009
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El Departament d’Educació de Cataluña, cuyo titular es Ernest Maragall, presentó el pasado sábado un documento titulado Indicadors de resultats, y que contiene los datos de fracaso de 2008 según la Administración. Con ello, además, salían al paso de los datos que MAGISTERIO publicaba hace unas semanas.

De hecho, Maragall instó “a terminar con los catastrofismos de algunas informaciones”, según Europa Press. Jaume Graells, director general de Educación Básica y Bachillerato justificó la metodología de cálculo del Departament sugiriendo que el método de MAGISTERIO considera como fracasados a los alumnos repetidores.

Sin embargo, tanto conseller como director general están en un error, primero por no comprender cómo se calcula el fracaso tanto en España como en los países donde tal indicador tiene sentido –el utilizado, por cierto, por la OCDE en su último informe sobre España: Raising Education Outcomes in Spain–, y segundo por utilizar una metodología obsoleta, heredada de los servicios de Inspección que operaban ya con la Ley General de Educación de 1970.






Cálculo erróneo
El cálculo del Departament –común, por cierto, a la mayor parte de las consejerías españolas– considera fracaso escolar a los alumnos matriculados en ESO que abandonan durante el curso o tras obtener resultados negativos. Es una medida que funcionaba relativamente bien en los centros en tiempos de la EGB, pero que en la Logse, con unas tasas de repetición desorbitadas, comienza a dar problemas, ya que deja fuera del cálculo a los alumnos que, tras repetir una o varias veces, abandonan sus estudios con 16 años y sin pisar nunca una clase de 4º de la ESO.

Sin embargo, la metodología utilizada por MAGISTERIO, por el Ministerio de Educación y por la OCDE parte de un supuesto distinto, aunque sigue utilizando como base del cálculo los alumnos promocionados en ESO. Sin embargo, como la población objetivo del título de ESO es la de TODOS los alumnos –porque es un título de enseñanza obligatoria–, el cálculo de los que no obtienen el título debe abarcar a toda la población. Por ello se sitúa en el denominador a toda la población en edad teórica de obtener el título (16 años en el caso español).

Este cálculo es el que más se aproxima al fracaso escolar real cuando las cohortes por edad son más o menos homogéneas, como es el caso que nos ocupa. Y lo que define es al porcentaje de población que abandona la ESO –sea el curso que sea– sin el título. Además, es un cálculo mucho más estable que el utilizado por la Administración autonómica: un simple cambio en el sistema de promoción de alumnos hizo descender el indicador del Departament seis puntos de un año para otro, mientras que el fracaso real no se vio afectado.

El Departament –al igual que algún informe del Ministerio que prescindió por razones políticas de la metodología adecuada– utiliza además los datos de la EPA para decir que el 90% de los alumnos obtiene el título de ESO “más adelante”. Aparte de utilizar una EPA antigua (las de los últimos años muestran datos mucho peores, cercanos al 80%), los datos de que disponemos indican que esta cifra está subestimada, ya que no concuerda con el número de títulos otorgados por el Ministerio o, en su caso, por las comunidades que tienen asumida esa competencia.

Los datos reales
Como puede verse en el gráfico y la tabla adjuntos –donde no sólo se exponen los datos, sino su forma de cálculo–, el fracaso en Cataluña creció entre 2002 y 2007 casi tres puntos, pasando del 24,5% de la población al 27,2%, con un pico del 28,4% en 2006. Sin embargo, en 2008 este fracaso cayó tres puntos hasta situarse en el 24,2, un poco por debajo del dato de 2006 y el mejor de los últimos años.

El dato, así aislado, parece positivo. Sin embargo, hay que tener en cuenta que, tras la sustitución del sistema Logse por el de la LOE, y en concreto tras la extensión significativa de los programas de refuerzo PROA, en una buena parte de las comunidades españolas se ha producido una mejora de entre tres y cuatro puntos (aunque aún faltan datos oficiales).

Parece ser que, una vez abandonado mínimamente el dogma logsiano-igualitarista de que había que dar a todos los alumnos lo mismo, cuando se decide reforzar –aunque sea tardíamente– a los alumnos que obtienen peores resultados, baja el fracaso escolar. Sorprendente. Si se comenzase a reforzar desde Primaria, lo mismo nos sorprendíamos mas.

Claro que el descenso catalán puede deberse también a los Planes de Mejora, creados por la administración Maragall y conocidos popularmente como “dinero por aprobados”. Si se consigue menos fracaso reforzando a los alumnos, perfecto. Si se consigue por métodos administrativos, estamos ante un craso error, y ya vendrá PISA con la factura.


Tarragona, la provincia con más fracaso escolar

·Aunque MAGISTERIO ofreció hace unas semanas el fracaso provincial para toda España, nuevos datos permiten calcular el fracaso escolar de las provincias catalanas para 2007 –no todavía para 2008.

·Sabiendo que el fracaso escolar de toda Cataluña descendió entre 2007 y 2008 tres puntos, los datos provinciales de 2007 han de tomarse con prudencia, ya que es más que probable que los de 2008 sean mejores.




·Lo cierto es que el fracaso en 2007 en Cataluña afectó al 27,2% de los estudiantes, pero no se distribuyó por igual entre las provincias catalanas: mientras que Lérida obtuvo un 25,1% de fracaso, Tarragona acabó el año con un 33,6%, algo más de ocho puntos de diferencia. En el centro se sitúan Barcelona (26,3%) y Gerona (28%).

·La evolución de este indicador fue claramente a peor: mientras que en Cataluña la subida media del fracaso escolar entre 2002 y 2007 fue de casi tres puntos, en Barcelona no llegó a dos, mientras que se acercó a los cinco puntos en las provincias de Tarragona (+4,6 puntos) y Lérida (+4,9). En Gerona el fracaso se disparó a más de un punto por año, pasando del 22% en 2002 al 28% en 2007.




·Para el cálculo de estos indicadores se han utilizado los datos del Departament, en concreto las Estadísticas de ESO de varios años, pero la metodología utilizada es distinta: se utiliza el método utilizado por el Ministerio de Educación y en el ámbito internacional para incluir en el indicador a todos los alumnos, y no sólo a los que abandonan en 4º de la ESO. También se han utilizado las estimaciones de población basadas en el Censo 2001 del INE.


Los olvidados

¿No hay abandono en las etapas obligatorias?
La Ley establece que la escolarización es obligatoria para el alumno hasta el día en que cumple los 16 años. Una vez que cumple esa edad, la Administración tiene obligación de escolarizar si el alumno quiere seguir estudiando, pero éste puede abandonar los estudios en el momento que quiera, aunque no haya cursado 3º o 4º de ESO y esté matriculado aún en 2º de ESO (caso cada vez más habitual debido a la extensión de la repetición).

En el documento Indicadors de resultats publicado por el Deparatament d’Educació de Cataluña –que contiene los resultados escolares de 2008–se dice expresamente (pág. 3) que “si el alumno tiene más de 16 años, es libre de abandonar los estudios” y, en el siguiente párrafo, que “el concepto abandonar (…) se refiere a aquellos alumnos que en edad posobligatoria dejan los estudios que están cursando, bien antes de ser evaluados, bien tras evaluarse”.

En el cuadro de la página 3 establece que antes de los 16 años el alumno o promociona o repite, y tras los 16 años a estas dos posibilidades se le suma la de abandonar. Hasta aquí, correcto.

Sin embargo, en la página 4 el gráfico deja de admitir la posibilidad –indirectamente– de que los alumnos abandonen antes de matricularse en 4º de la ESO, ya que establece que la totalidad de los alumnos (el 100 del gráfico) llegan a este curso. Y es aquí donde está el error, que ya se arrastra en todos los cálculos de fracaso escolar: al poner en el denominador a los matriculados en 4º de ESO en vez de a la población total (se supone que el título de enseñanza obligatoria es para TODOS, y por tanto hay que saber cuantos no lo obtienen). Este método de cálculo lo que consigue es que desaparezcan precisamente los alumnos con mayores problemas de aprendizaje desde Primaria, lo que les hace repetir varias veces en el primer ciclo de la ESO. Son los olvidados del sistema.

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