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La Escuela 2.0 se abre camino entre la avalancha de recortes por la crisis

Rodrigo SantodomingoLunes, 30 de agosto de 2010
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Contra los escépticos que pronosticaron que la crisis económica echaría por tierra la revolución tecnológico-educativa del Gobierno socialista, el proyecto Escuela 2.0. ha avanzado más o menos firme durante el recientemente terminado curso 2009-10. Tras meses de intensas negociaciones con todas las comunidades autónomas para alcanzar acuerdos de cofinanciación –sólo se han quedado fuera Murcia, Valencia y Madrid–, el MEC resopla y afirma orgulloso que casi 320.000 alumnos (100.000 menos de lo previsto cuando se presentó el plan en la primavera de 2009) de la Pública y la Concertada disponen ya de un ordenador portátil para su uso personal. De ellos, un 65% ha estudiado 5º de Primaria este curso, mientras que el resto se ha repartido entre las aulas de 6º de Primaria y 1º y 2º de ESO. En total, más de 14.000 espacios de enseñanza digital con alta velocidad y conexión wi-fi.

Lo cierto es que, sin la enorme contribución de Andalucía al recuento global, difícilmente podría el Ministerio vender el primer curso de la Escuela 2.0. como un éxito si quiera relativo. Sólo en esta comunidad se han repartido 173.500 “ultraportátiles” (según la terminología de la Consejería) y sus correspondientes mochilas para transportarlos a otros tantos alumnos de 5º y 6º de Primaria, todos los que estudian en centros públicos y concertados. Es decir, la mitad de los estudiantes implicados por ahora en el proyecto son andaluces. El resto se reparten de forma desigual, aunque pocas comunidades han conseguido acercarse al objetivo marcado inicialmente por el Gobierno central: dotar a todos los alumnos de 5º de Primaria de un portátil a lo largo del 2009-10.

De manera simultánea, el Ejecutivo ha firmado convenios con una industria deseosa de participar en una iniciativa de tales dimensiones. En diciembre fue Microsoft quien abrió la veda quedándose con la dotación de ordenadores para Ceuta, Melilla y, según se recordaba en la nota de prensa, para “otras comunidades que deseen suscribir acuerdos con la compañía”. Y hace escasos días, el Ministerio de Educación anunciaba un último convenio con Vodafone cuyo objetivo es que los alumnos puedan llevarse los ordenadores a casa y hacer los deberes con conexión gratuita a internet. Entre medias, proveedores de software, fabricantes y otras empresas de la nueva economía han desfilado por los despachos del Ministerio y las consejerías de Educación de toda España a la caza de su trozo en el pastel.

Aurelia Calzada, directora general de Participación e Innovación Educativa en la Junta de Andalucía, afirma que su comunidad pudo recoger “con entusiasmo” el guante lanzado por el Ministerio, puesto que ya contaban “con un programa muy avanzado de introducción de nuevas tecnologías en el enseñanza”. Los alumnos utilizan sus terminales en casi 6.500 aulas dotadas de pizarra digital, cañón de luz y conexión inalámbrica. Cubierto por completo el tercer ciclo de Primaria, Andalucía emprenderá el próximo septiembre la digitalización masiva de 1º y 2º de la ESO.

Calzada recuerda que desde el principio tuvieron claro que el plan debía construirse sobre una sólida formación del profesorado. En septiembre del pasado año, más de 17.000 docentes recibieron los primeros portátiles con el fin de que pudieran adquirir (o refrescar en su caso) conocimientos de informática y explorar con tiempo las posibilidades pedagógicas de las nuevas tecnologías. Junto al ordenador venía un pendrive con materiales digitales de todas las asignaturas.

No fue hasta enero de este año cuando los primeros ordenadores llegaron a manos de los alumnos. Calzada asegura que esta “planificación” ha permitido que “el profesor no sienta vértigo” a la hora de pensar una clase en clave digital.

En cuanto al uso real dado al enorme parque informático que ha ido poblando los colegios andaluces en los últimos meses, la directora general responde que “se ha respetado por completo la autonomía pedagógica”, de forma que es el profesor quien decide si “se utiliza en todas las clases o no”. Incluso hay días enteros en los que el colegio solicita a los alumnos que dejen en casa los portátiles.

Calzada niega que los ordenadores hayan causado distracciones innecesarias a la hora de impartir una clase, y añade que los filtros introducidos en el software han evitado que el alumno acceda a contenidos poco recomendables. Con la excepción del robo de 25 terminales en un solo colegio, tampoco constan denuncias de sustracciones a alumnos. Sea como fuere, Calzada admite que la implantación de un programa tan innovador supone un reto para todos y siempre conlleva algún tipo de “problemas”.

Como afirma Miquel Àngel Prats, doctor en Pedagogía y máximo responsable de ITworldEdu –la cumbre internacional sobre enseñanza en la era digital que se celebrará el próximo octubre en Barcelona– , “en cuanto al binomio Educación-tecnología que rige la Escuela 2.0., nos encontramos en una fase de transición en la que debemos emplear grandes dosis de paciencia, tiempo, diálogo e ilusión”.

Prats se muestra no obstante partidario de ampliar el abanico de utensilios tecnológicos al servicio de la Educación y propone “estar muy alerta para averiguar” el potencial didáctico de los “e-books, las consolas de vídeojuegos o los móviles de última generación”. Todo esto sin olvidar que “la innovación verdadera vendrá de la mano del liderazgo de los centros y de la buena enseñanza con buenos profesores”.

A la cola de la UE en ordenadores para el aprendizaje

  • Según un reciente estudio publicado por el Intituto de Tecnologías Educativas del Ministerio de Educación sobre datos del año 2009, nuestro país ofrece un panorama de lo más discreto en cuanto al porcentaje de alumnos que de una u otra forma utilizan el ordenador para el aprendizaje. Los resultados reproducen a escala educativa la escasa implantación de las nuevas tecnologías en nuestro país si nos comparamos con nuestros hermanos europeos.

En la Primaria, sólo el 1,6% del alumnado afirma recurrir a las teclas a la hora de aprender. Muy lejos quedan los países escandinavos (todos con cifras superiores al 15%), pero también otros como Francia (10%), Italia (8,7%) o Alemania (5,3%). Aunque también podemos consolarnos al comprobar que prácticamente ningún alumno rumano o búlgaro (0,1%) de Primaria toca un ordenador durante esta etapa.

Como es lógico, los datos mejoran en Secundaria, aunque del mismo modo aumenta la distancia que nos separa de la mayoría de estados de la Unión Europea (UE). Si poco más de ocho de cada 100 adolescentes españoles asegura recurrir a las herramientas informáticas para fines educativos, en Francia lo hace uno de cada cuatro, y en Portugal, más de cuatro de cada 10. Para hacernos una idea de cómo nos encontramos, lo mejor es fijarnos en la lista de países situados peor que nosotros. No son muchos ni muy alentadores: Bulgaria, Rumanía, Estonia, Grecia, Hungría, Lituania y Polonia.

Casi más preocupante parece lo que sucede en la Educación Superior, una etapa en la que la búsqueda de información que complete las clases magistrales del profesor debería ser la norma. Sólo un sorprendente e irrisorio 19% de universitarios españoles tira de internet y otros recursos digitales para complementar su formación.

Ganamos a un solo país de la UE (Hungría), mientras que otras naciones mediterráneas como Italia, Portugal y Francia se sitúan en torno al 60%.

Una vez más, parece que la obsesión por repetir en el examen lo que dicta el profesor o la costumbre de utilizar un solo libro para preparar una asignatura está lastrando el potencial de aprendizaje que ofrecen las nuevas tecnologías a nuestros universitarios.

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