Abuelos con derecho a ser abuelos

La Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) y la Obra Social Caja Madrid han presentado una nueva investigación sobre la Educación de los niños y los jóvenes. Abuelos y abuelas... para todo: percepciones en torno a la Educación y el cuidado de los nietos. Este informe es consecuencia de la transformación de los modelos familiares, tanto por causa de la coyuntura económica, como de la modernización de esta institución.

Tamara FariñasMartes, 29 de noviembre de 2011
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Desde la incorporación de la mujer al mundo laboral, el tiempo de cuidado de los hijos ha disminuido drásticamente, debido a los problemas en la conciliación de la vida laboral y familiar –tanto por parte de los padres como de las madres–. La reacción a esta situación en la actualidad, aunque ya viene de épocas anteriores, es implicar a los abuelos en el proceso del cuidado y Educación de los niños. La diferencia entre cómo se hacía antes y cómo se hace ahora radica en que en la actualidad, esta práctica se ha convertido en algo demasiado habitual, que, por una parte, permite que los padres puedan llevar un ritmo más relajado pero, por otra, impide a los abuelos vivir una vida con relativa normalidad.

Para realizar este estudio se han llevado a cabo dos técnicas principales:

  • Grupos de discusión: seis grupos mixtos compuestos por ocho personas desconocidas entre sí. Las variables que se tomaron en consideración fueron el grado de ocupación de los padres, la edad de los nietos, la clase social o la localidad, entre otros.
  • Grupos T: grupos mixtos de padres, madres, abuelos y abuelas con el objetivo de confrontar posturas para sacar diferentes conclusiones.

Según los datos extraídos, de forma previa a la investigación, de Doble dependencia: abuelas que cuidan nietos en España –un estudio realizado por Teresa López y Nuria Badenes en 2010– un 22% de abuelos cuida diariamente a sus nietos durante más de siete horas. Este porcentaje en Europa es del 34%, pero el cuidado de los nietos dura sólo cinco horas. Según los datos del Imserso, el 37% tiene un contacto diario con los jóvenes.

Una nueva sociedad
En la situación actual las relaciones familiares no son iguales que antes. Según ha ido evolucionando la sociedad, han cambiado paralelamente la relación de los padres con los hijos, así como la Educación que reciben los mismos en su casa. Se han creado nuevos modelos familiares en un sistema particular de bienestar social en el que el rol de los abuelos ha ido cambiando. Según el informe, se parte de una situación tópica en España, que es la de que los abuelos, habiendo ya criado a sus hijos, están en el momento de disfrutar de sus nietos. De ahí se deriva la consecuencia, también tópica, de que los padres son los que educan a sus hijos y los abuelos, los que los malcrían.

En esta situación, en la que los abuelos son los que se hacen cargo de sus nietos, surgen dos reacciones diferentes en los abuelos: por una parte, se disfruta esa relación, en el sentido de que la responsabilidad que se tiene es más liviana que con la Educación de los hijos propios y está menos cargada de connotaciones de obligación. Además, en una relación abuelo-nieto se tiende a ejercer sólo la parte gratificante: la transmisión de la historia familiar, el intercambio de valores, etc. Por otro lado, lo que en realidad se hace por gusto propio se convierte en una responsabilidad, por lo que los abuelos pierden el tiempo propio por la obligación de cuidar y educar a sus nietos –en realidad, los padres nunca exigen a los abuelos que “eduquen” a sus nietos, sino que los “cuiden”, aunque seguramente vaya implícito ese factor educativo–, y además surge la disyuntiva de educar utilizando sus propios criterios o no.

La variable que se manifiesta con más contundencia en esta investigación es la clase social, que unida a la coyuntura económica desfavorable, determina claramente el nivel de apoyo. Es decir, las familias con menos recursos tienen mayores dificultades a la hora de poder contratar algún tipo de servicio para el cuidado de sus hijos –guarderías, canguros, etc.–, por lo que la necesidad de acudir a los abuelos aumenta considerablemente. Este contexto social, marcado principalmente por lo económico, hace que prime el valor instrumental del abuelo.

Es en este contexto cuando aparecen dos tipos de familias: una en que los abuelos disfrutan del tiempo que pasan con sus nietos, y otra en la que se sienten agobiados debido a la responsabilidad que conlleva el cuidado y la Educación de sus nietos. Es en este tipo de familia donde surgen las reivindicaciones de los abuelos de sus propios derechos: no quieren renunciar gratuitamente a su propio tiempo, no quieren tener que cuidar a sus nietos por obligación, sino que quieren ir a verlos porque sí. En definitiva, reivindican su derecho a ser abuelos, no cuidadores ni educadores. La tendencia a la sobreprotección de sus hijos –que siendo sus hijos independientes, sienten la necesidad de ofrecerles su ayuda, sabiendo que se está abusando de ellos– favorece la continuación de esta práctica por parte de los padres que, en muchas ocasiones, reclaman ayuda para liberarse ellos mismos de sus responsabilidades y vivir mejor.

El estudio que sacó a la luz la revolución de los abuelos
Los encargados de presentar el nuevo informe Abuelos y abuelas… para todo: percepciones en torno a la Educación y el cuidado de los nietos fueron Paloma Perezagua, directora del departamento de Integración Social de Obra Social Caja Madrid, el presidente de la FAD, Ignacio Calderón, y Eusebio Megías, director técnico de la FAD y coordinador del estudio. Además,la presentación contó con la presencia del secretario de la Asociación de Abuelos y Abuelas de España, José Manuel Cervera, quien felicitó a los autores por considerar a los abuelos parte de una problemática actual relevante.

Eusebio Megías, en su exposición sobre el contenido de la investigación, remarcó la importancia de tener en cuenta que es un estudio de tendencias. “La realidad social está llena de matices, no es que sólo haya dos tipos de abuelos en las familias –los que disfrutan cuidando a sus nietos y los que se sienten cargados de responsabilidad–, sino que estos dos extremos son las tendencias habituales”, explicó Eusebio. El estudio sirve para que las familias tomen conciencia, y para que se den cuenta de que el esfuerzo “no se puede volcar sobre unos en beneficio de los otros”, concluyó.

Megías también aclaró que, a lo largo de la investigación, no han reconocido el síndrome del Abuelo Esclavo en primera persona, aunque sí admiten que en alguna situación alguien, en tercera persona, lo ha visto: “La madre que ve al abuelo que tiene que correr detrás de la niña que corre más que él”, este es un comentario que se ha escuchado en el estudio.

A raíz del informe se deduce que los abuelos que sienten cierta angustia por el elevado grado de responsabilidad que recae sobre ellos tienen un pensamiento común: “Cuidamos a nuestros hijos, cuidamos a nuestros nietos, y sospechamos que nadie va a preocuparse de cuidarnos a nosotros”.

 

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