Aprender a Aprender con el Festival de Cine de Huesca

Con frecuencia hay una distancia, que no debería existir, entre lo que sucede en las aulas y la vida cotidiana de la ciudad en la que el instituto está formando a sus futuros paseantes.
Martes, 28 de febrero de 2012
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Huesca, con menos de 60.000 habitantes y cinco institutos públicos, acoge en junio un Festival Internacional de Cine donde pueden verse algunos de los mejores cortometrajes que se están haciendo en todo el mundo.

Entre el público de este reconocido festival, ¡son ya 39 ediciones!, no es fácil ver a jóvenes estudiantes. ¿Por qué?, nos preguntamos. Quizás sea por la coincidencia de fechas: exámenes con proyecciones… En mi caso, a mis alumnos de Cultura Audiovisual les plantee hace dos cursos la opción en la tercera evaluación de asistir a dos sesiones del festival en lugar de hacer un examen. Quienes se acogieron a esta opción quedaron muy satisfechos. La frase más repetida tras la experiencia fue: “Me ha encantado. Yo no sabía que teníamos un festival así en Huesca”.

Entonces, por qué este desconocimiento. Definitivamente, la causa principal es la coincidencia de fechas entre el final de curso y la de celebración del festival, pero nada impide programar la vida académica para aprovechar el evento. Y éste es el origen del proyecto experimental Aprender a Aprender con el Festival Internacional de Cine de Huesca, actividad realizada con la ayuda del departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón, la colaboración del festival y la coordinación del programa Un Día de Cine.

Gracias a este programa, del 6 al 10 de junio pasado, un grupo voluntario de estudiantes de 4º de la ESO y su profesorado del IES “Pirámide” ocuparon la segunda parte de su jornada escolar matinal asistiendo al festival: la sección Palmarés Rewind 2010, el concurso de cortos de ficción iberoamericana y las exposiciones Western-Sergio Belinchón y la de dibujos de Mariscal en la Librería Anónima, entre otras actividades, convirtieron la sala de proyecciones de la Diputación Provincial y el Teatro Olimpia en un ejemplo de que el aprendizaje no siempre ha de vivirse como una obligación indeseada.

Antes de ir al festival, en nuestras aulas respectivas, habíamos trabajado sobre lo que iban a ver los alumnos bajo la premisa de que si me motivo, aprendo. Identificamos así la cultura con lo placentero y el aprender no como una obligación, sino como un derecho y una elección consciente. Aprender a valora las películas como productos culturales y artísticos y ver filmes en versión original subtitulada y de producción iberoamericana, tanto de ficción como documentales, que plantean situaciones, modos de vida y conflictos distintos a los cotidianos. Comentar, además, lo visto en el cine fórum y en Facebook. Éstas son sólo algunas de las ventajas que una Educación en comunicación audiovisual reporta a los alumnos. Y estos fueron, por tanto, nuestros objetivos principales.

Vistos los cortos ganadores en la pasada edición, surgió la pregunta: por qué la mayoría son tan tristes. Planeó una frase esclarecedora: vivimos tiempos de crisis… También en ése hablar sobre lo visto y vivido a través de la pantalla, surgió la necesidad de saber más, de conocer mejor el cine y su historia, el lenguaje audiovisual, las razones de un guión, etc. Había que hacer algo con esta inquietud y decidimos hablar con los cortometrajistas presentes, dado que la mayoría están muy formados y tienen estudios específicos de la materia. Así nació la idea de realizar un manifiesto a favor de la alfabetización audiovisual, que firmaron los cortometrajistas, pertenecientes a 11 países. El profesorado aragonés de Primaria y Secundaria se sumó una semana después, entre el agobio de las evaluaciones, el calor de junio y la ilusión de las vacaciones…
En definitiva, el objetivo era educar en comunicación audiovisual para crear un público ciudadano que, si ve satisfactoria la actividad, puede continuarla por la tarde fuera del horario lectivo y en años sucesivos, ampliando sus horizontes y enriqueciendo su ocio. Un ocio compartido, pues el cine en sala de cine es un acto a reivindicar por su valor social y comunitario. Y por si todo esto fuera poco, hay que tener en cuenta que la elección de los filmes que se ven se hace en función de los temas transversales que se puedan tratar con ellos, buscando películas que favorezcan la maduración del alumnado y su Educación en Valores, propiciando su integración en la sociedad como personas críticas, razonables y solidarias. Temas entre los que se encuentran las consecuencias de la violencia sobre las personas, la convivencia entre iguales, la marginación social, la sostenibilidad del planeta y muchos más.

Ángel Gonzalo Vallespí
IES “Pirámide” de Huesca

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