Apuestan por incluir contenidos de seguridad informática en planes de estudio

El fiscal delegado de delitos informáticos y cooperación internacional Francisco Hernández ha apostado por que en los currículos escolares se incluyan contenidos de seguridad informática y de protección de datos para explicar y advertir de las consecuencias que implican internet y las nuevas tecnologías.
MagisnetMartes, 10 de abril de 2012
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En una entrevista con Efe, el representante del Ministerio Público, experto en la materia y que desarrolla su labor en Granada, ha considerado "esencial" contar con ese tipo de materias en asignaturas similares a Educación para la Ciudadanía, al igual que se instruye a los menores por ejemplo en seguridad vial. "Si se pretende enseñar al niño a estar en sociedad, hay que tener en cuenta que la mayor parte de su vida hoy va a estar en internet, en las nuevas tecnologías, en el entorno virtual", ha señalado Hernández, que destaca avances en España en este asunto a través de conferencias o charlas formativas, pero que aboga por su inclusión dentro de los planes reglados.

En este sentido, el fiscal insiste en que, al igual que se enseña al niño seguridad vial, se le debe educar en materia de protección de sus datos y en el respeto hacía otras personas en sus habituales relaciones en internet. La informática y la tecnología, explica, han permitido desarrollar muchas capacidades al ciudadano, pero ese gran potencial, que facilita las comunicaciones o ahorra costes y tiempo, debe llevar aparejado también un aumento de la responsabilidad.

El hecho de que la sociedad y sus avances proporcionen más medios no puede significar que se pretenda seguir siendo "ingenuo" en ciertas materias, añade, puesto que esa mayor capacidad de actuación exige también una autoprotección, ser precavidos sobre la propia seguridad en la red y la responsabilidad de los actos. Hernández ha explicado que esta "falta de conciencia" es especialmente habitual en delitos contra la intimidad que se cometen a través de las redes sociales, bastante frecuentes en el campo de los menores y en el de la violencia machista.

Según el fiscal, en la investigación de algunos de esos delitos encuentran que previamente había habido cierto consentimiento de la víctima respecto a su intimidad, lo que en ocasiones facilitó ciertos abusos por parte de los agresores. Al respecto relata que se ha encontrado con testimonios de víctimas que han contado que, en su día, se abrieron por ejemplo una cuenta en Facebook junto a su pareja, mirando juntos a la vez la pantalla y compartiendo la contraseña, quizá sin valorar sus consecuencias. "Llega un momento en que nuestras vidas divergen, pero no nuestras contraseñas, y después nos quejamos de que se cometan abusos", señala el fiscal, quien cree que en internet habría que tomar cautelas similares a las que pondríamos en marcha cuando, por ejemplo, cambiamos de compañero de piso y este no nos devuelve la llave.

"Si pasara eso cambiaríamos la cerradura de la puerta. ¿Entonces por qué no hacer lo mismo en internet?", advierte Hernández, quien apunta además a las nuevas dependencias creadas por las redes sociales y las nuevas tecnologías y a la importancia actual que tiene el concepto de "reputación digital". Explica que antes la reputación estaba centrada en aspectos personales o profesionales en un círculo cerrado de las personas que se conocían, pero hoy se relaciona más con la capacidad de conectividad o el número de contactos que se tienen.

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