¿Se puede enseñar y aprender ciencia en el Museo del Prado?

En opinión de Albert Einstein, “todas las artes y ciencias son ramas del mismo árbol que están dirigidas a ennoblecer la vida humana”.

Martes, 6 de noviembre de 2012
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Nuestro país puede presumir de contar con uno de los patrimonios artísticos más importantes del mundo con más de 1.300 museos. Entre ellos, el Museo Nacional del Prado, una de las mejores pinacotecas, es visita obligada. Mediante el placer visual de la contemplación de las obras, el alumno puede alcanzar una comprensión más profunda de la historia de la humanidad, de la naturaleza y, ¿por qué no?, también de la ciencia. Y este es precisamente el reto que se plantea: ¿se puede enseñar y aprender ciencia en el Museo del Prado? Curiosamente, una reciente encuesta muestra que para muchos ciudadanos lo contrario al arte es la ciencia. Para superar esta aparente dicotomía entre estas dos ramas del conocimiento, se propone una nueva visión didáctica: descubrir la ciencia, en particular la química, que se esconde en algunas de las principales obras maestras que pertenecen a nuestro patrimonio cultural. Para ello partimos de que el lenguaje empleado por los artistas intenta representar la vida, lo cual nos permite la posibilidad de analizar la evolución y logros de la sociedad y del mundo a lo largo de la historia. De esta forma podemos conseguir completar la formación de nuestros estudiantes de manera que sean capaces de observar, analizar y comprender la naturaleza y sus transformaciones, a la vez que de apreciar y conmoverse ante la belleza.
El principal objetivo de esta propuesta didáctica es crear nexos y materiales didácticos entre el mundo de la ciencia química y el mundo del arte. Para conseguirlo se propone examinar las obras expuestas. Bajo esta nueva perspectiva el estudiante actúa como si se tratara de una investigación científica, siguiendo las etapas propias de dicha disciplina –buscan, indagan, observan y analizan los fenómenos científicos que aparecen representados en las obras de arte–. Seguidamente experimentan en el aula o laboratorio los principios científicos implicados y, finalmente, contrastan las condiciones de vida en la época en que se pintaron y la actual.
El método propuesto para la optimización de los objetivos está basado en una metodología que parte de las ideas previas que tienen los estudiantes combinándolas con el uso de las etapas del método científico, para llegar a la construcción de un aprendizaje significativo e interdisciplinar. Esta metodología combinada hace posible que aprendan y retengan los contenidos curriculares de forma progresiva, experimental y relacional, asimilándolos con mayor profundidad y comprendiendo lo aprendido.
Con el fín de implicar al mayor número de estudiantes y disciplinas se organizó la exposición titulada El Prado llega a Las Lagunas, integrada por 15 reproducciones de obras maestras que recrean una sala del Museo del Prado en el propio instituto.
El proyecto fue presentado en el Círculo de Bellas Artes y mostrado magistralmente por estudiantes de 2º de Bachillerato del IES “Las Lagunas” –Natalia Velasco, Álvaro Buendía, Carlos B. Gómez, Iván Sama, Laura Sánchez, Juan Carlos Moreno y Alberto Palomo– durante la tercera edición de las jornadas Con Ciencia en la Escuela. La participación consistió en una muestra de las actividades y experiencias realizadas durante los últimos cursos en el instituto, que relacionan la ciencia y la química con el arte. Estas jornadas son un excelente foro de encuentro para que el profesorado intercambie ideas y experiencias, y así estimular la búsqueda de nuevos e innovadores recursos didácticos, sobre todo en el momento actual en que el trabajo del docente se ve tan denostado, devaluado y presionado. A la vez, es una ocasión única que permite a los estudiantes mostrar sus conocimientos y habilidades desde una nueva perspectiva didáctica para ellos, como es la de actuar como auténticos enseñantes frente a los numerosos estudiantes y ciudadanos que se acercaron.
El proyecto se compone de seis unidades didácticas: el arte de la luz y la ciencia de la iluminación, el arte del fuego y la química de la combustión, el arte de la alquímia y el nacimiento de la química, el arte de la pólvora y la química de las deflagraciones, el arte del vino y los peligros del alcohol, y el arte de los materiales y la ciencia de los metales. El arte del fuego y la química de la combustión, por ejemplo, implica que mediante la atenta observación de ciertos cuadros, como La Fábula (1580) de El Greco, se puede explicar, analizar y comprender los factores necesarios para obtener el fuego –triángulo del fuego–: combustible, comburente y energía de activación. Conocidos estos factores, se prosigue con la búsqueda de diferentes combustibles –madera, velas, aceite, etc.– en este cuadro y en otros. A continuación se introduce el concepto de reacción química y, entre estas, una de las más importantes que ha llevado a la humanidad a la civilización actual por sus numerosas aplicaciones –iluminar, calentar, cocinar, obtener nuevos materiales, etc.–: la reacción de combustión. Para aplicar estos contenidos científicos a la vida cotidiana se proponen como experiencias reacciones de combustión implicadas al obtener fuego mediante cerillas, velas o mecheros de gas. Como ejemplo de química aplicada a la seguridad si se conoce cómo crear fuego, podemos deducir las formas de extinguirlo.
Sirva como ejemplo también el arte de la pólvora y la química de las deflagraciones. En las acciones bélicas a cañonazos, como el cuadro de Francisco de Zurbarán Defensa de Cádiz frente a los ingleses (1634), o en escenas relacionadas con la caza, como las representadas por Goya en sus cartones y retratos, la pólvora basa su efecto en reacciones químicas de oxidación-reducción. Durante la combustión de esta mezcla se generan productos gaseosos a elevada temperatura, lo que origina una explosión cuando se la comprime. La aplicación más lúdica y llamativa de la pólvora se encuentra en los fuegos artificiales, siendo utilizada en petardos –para conseguir un efecto de sonido– y cohetes –efecto propulsor y elevador–. En el laboratorio se pueden realizar experiencias seguras y espectaculares, para comprobar el efecto de los componentes de la pólvora.

Un proyecto exportable a cualquier museo nacional
Según el filsósofo Bertrand Russell, “la verdadera vida de las personas consiste en el arte, en la creación y contemplación de la belleza, y en el entendimiento científico del mundo”. Para un profesor, adelante es trabajar por el futuro de los estudiantes, promoviendo y organizando actividades que completen su formación integral como personas. El mero hecho de contemplar un cuadro produce placer, pero dicho placer depende de los ojos con los que miramos, de lo que sabemos y de lo que creemos. Pero sobre todo depende de la intensidad con que indagamos e investigamos, en este caso para encontrar las conexiones entre la obra de arte, la ciencia y la cultura a lo largo de la historia de la humanidad. Esta enriquecedora forma de enfocar la ciencia despierta la curiosidad y aumenta el interés y admiración por los logros de los seres humanos que han vivido otras épocas. Como consecuencia, los estudiantes adquieren una base artística junto a la científica, considerando el arte como parte importante en su formación intelectual y convirtiendo a los futuros científicos en más humanistas. Como decía Aristóteles, “el ser humano tiene, para saber conducirse, el arte y el razonamiento”.
Durante el Primer Encuentro entre el Profesorado, que tuvo lugar en el Auditorio del Museo Nacional del Prado en el año 2010, se presentó la ponencia Ciencia y Técnica en el Museo del Prado, que se puede descargar en la página web: www.museodelprado.es/educacion/formacion-para-el-profesorado, donde se desarrollan unas unidades destinadas a poder reproducir los contenidos de este proyecto en otras grandes pinacotecas y a ampliar a otras disciplinas como la física y la tecnología. Unidades como El Arte de Observar y la Ciencia de la Medida –buscando instrumentos utilizados para la medida del tiempo y del peso– o El arte de las Máquinas y la Ciencia de la Energía –indagando sobre tipos de máquinas, transformaciones de energía, etc.–.

Fernando I. de Prada
IES “Las Lagunas” de Rivas-Vaciamadrid (Madrid)

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