La mitad de los jóvenes que deja sus estudios no tiene el título de la ESO

Pablo RoviraMartes, 22 de enero de 2013
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La evolución del abandono educativo temprano en España es un dato conocido. El 26,5% de los jóvenes de 18 a 24 años no ha titulado en Secundaria superior (Bachillerato y FP Grado Medio) y no sigue ninguna formación-educación en los últimos seis meses. Este indicador es el reclamado por Europa como Objetivo Lisboa 2020, que para España debe ser inferior al 15%. Aunque las variaciones entre comunidades autónomas son dispares, la evolución de este indicador en España en lo que llevamos de siglo se puede dividir en una etapa de crecimiento durante el periodo 2000-2005, estancamiento entre 2006-2009, y descenso pronunciado desde entonces.

Sin embargo, la nueva recopilación de datos recogidos en la Presentación de la Explotación de las variables educativas de la Encuesta de Población Activa: Nivel de Formación y Formación Permanente, realizada recientemente por el Ministerio de Educación, permite extraer nuevas conclusiones que matizan las habituales lecturas sobre por qué España es, tras Malta, el peor país europeo en cuanto al abandono escolar. La principal, que desde el año 2005, la estructura de este indicador ha variado en España: el abandono de jóvenes con al menos el título de la ESO ha descendido notablemente, mientras que ha aumentado el de los jóvenes que ni siquiera tienen este primer título académico. De esta forma, si en 2005 el 64,1% del indicador correspondía a jóvenes que al menos tenían la ESO, aunque no continuaban su itinerario académico, ahora este porcentaje se ha reducido al 52,5%.

Dicho de otra manera, en 2005 el abandono educativo en España era el 30,8% que correspondía a la suma del 19,9% de abandono con título de la ESO más el 10,9% de abandono sin ni siquiera esta titulación. En el último dato correspondiente a 2011, con una tasa del 26,5%, el abandono con ESO bajó a 13,9%, es decir, seis puntos menos que seis años antes, mientras que el abandono sin ESO descendió 1,7 puntos hasta el 12,6%.

Además, la evolución de ambos datos ha sido diferente. Así, el abandono de los jóvenes que al menos terminaban la ESO cayó de manera progresiva –un poco cada año– desde 2005. No ha sido así en el abandono de aquellos jóvenes que no titulaban en Secundaria, cuyo porcentaje siguió creciendo hasta el año 2009 y fue a partir de entonces cuando comenzó a decrecer.

Esta desagregación del dato del abandono permite matizar la opinión generalizada de que ha sido la crisis lo que ha provocado la vuelta a las aulas de tantos jóvenes y, por consiguiente, la reducción del porcentaje. Como se observa, el abandono escolar de aquellos que sí titulaban en ESO ya se reducía durante los últimos años de bonanza económica. En este sentido, el aumento de las matriculaciones en Formación Profesional de aquellos años está relacionado con esta reducción del abandono.

En cambio, la llegada de la crisis, junto con el efecto de la puesta en marcha de los planes PROA y el incipiente efecto (ya se ha notado en 2011, pero se notará más en los datos de los próximos años) de los PCPI, están detrás de la reducción en los tres últimos años del abandono educativo de los jóvenes que ni siquiera logran el título de Graduado en ESO. Medidas escolares que reducen el llamado fracaso escolar, es decir, el porcentaje de jóvenes de 16 años que no titulan en la ESO, que es muy alto en España por motivos como la alta tasa de repetición, la escasa diversificación en la ESO y lo que para algunos es la, paradójicamente, alta exigencia para obtener en España el título. Aunque es cierto que en PISA España tiene unos resultados discretos, su diferencia con el resto de países es mucho menor en cuanto a rendimiento académico que en cuanto a titulación. Esta divergencia, además, varía mucho según comunidades autónomas. Una de la consecuencias que se prevé que tenga la Lomce es que con sus evaluaciones estatales y externas se homologue el ‘precio’ del título de ESO, que la exigencia para obtenerlo sea la misma en todas las autonomías.

El trabajo no es la clave
Otra de las matizaciones que permite la Presentación de la Explotación de las variables educativas de la Encuesta de Población Activa: Nivel de Formación y Formación Permanente realizada por el Ministerio es que el abandono escolar no sólo se explicaba en aquellos años por la obtención de un trabajo por parte de los jóvenes. Cierto es que la posibilidad de la inserción laboral temprana en empleos no cualificados se inició de manera muy significativa, pero no lo explica todo. De hecho, el abandono educativo de los jóvenes que no trabajan es actualmente mayor que en 2005. Entonces, era del 9,4% mientras que actualmente es del 15,3%. En cambio, el abandono escolar de jóvenes con empleo era en 2005 del 21,4% y en 2011 del 11,3%.

Con una tasa de empleo juvenil de más del 50%, el motivo hoy en día de abandono de los estudios no puede ser el empleo. Es difícil que los jóvenes estén en aquella disyuntiva de seguir estudiando o ponerse a trabajar. Pese a los avances provocados por la LOE, todavía son muchos los jóvenes que quedan excluidos del sistema educativo por no encontrar respuesta dentro de dicho sistema a sus necesidades formativas. El debate es si la diversificación que contempla la Lomce (FP Básica, programas de mejora de aprendizaje, nuevo 4º de la ESO) es la respuesta.

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