“La dedicación a la tarea docente no puede desatender la investigación”

La UNED se suma al convenio de colaboración con el Grupo Siena por el cual van a distribuir a sus alumnos las publicaciones en formato digital del grupo como hacen, ya desde hace algún tiempo, otras universidades españolas.

José Mª de MoyaMartes, 11 de marzo de 2014
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El pasado miércoles 26 de febrero se firmó el convenio de colaboración entre la UNED y el periódico MAGISTERIO. En el acto participaron el decano de la Facultad de Educación de la UNED, José Luis García Llamas, el vicedecano José Quintanal y el director del periódico, José María de Moya, quien afirmó que se trataba de un “convenio ganar, ganar” mediante el cual las dos entidades que participan obtienen beneficios.
El texto presenta un acuerdo por el que el Grupo Siena se compromete a distribuir sus publicaciones de manera gratuita y en formato digital a todos los alumnos de la Facultad de Educación. De esta manera, los estudiantes tendrán acceso a toda la información referente a su ámbito de estudio, lo que les acercará al mundo profesional.

José María de Moya. ¿La crisis ha afectado al sector universitario, más concretamente a la UNED?
José Luis García Llamas. Por supuesto, en tres cursos la UNED ha perdido cerca de 100 profesores y ha ganado 40.000 alumnos. Actualmente, en Educación, el número de profesores es de 117 para entre 15.000 y 18.000 alumnos de Grado, más los 2.000 que quedan del plan antiguo y los 2.000 de másteres. Por otro lado, cada profesor debe asumir la docencia en seis, siete u ocho asignaturas, tres del plan antiguo y otras cuatro del plan nuevo, además del trabajo de Fin de Grado o TFG que supone una tutoría individualizada. Por todo ello, debido a la disminución del número de profesores, la carga docente del PDI (Personal Docente Investigador) se ha incrementado y eso ha repercutido en la actividad investigadora. En este caso la investigación se está quedando en un segundo plano, no solo por la falta de recursos, sino porque la dedicación a la docencia es demasiado exhaustiva.

JM. ¿Está resultando complicada la adaptación a Bolonia?
JLG. Está costando. La verdad es que se han incorporado novedades como la evaluación continua, que supone retos para el profesorado.

JM. ¿Bolonia está afectando a la investigación, es decir, se investiga menos?
JLG. En la UNED la dedicación a la docencia es tan amplia que, al final, se resiente la investigación.

Pilar Ruz. ¿Investigar menos puede ser beneficioso para el alumnado?
JLG. Sí, puede ser que se aumenten las horas con los alumnos, pero perjudica al profesorado, porque éste se tiene que someter a unas evaluaciones de docencia, los quinquenios, y unas evaluaciones de la investigación, los sexenios. Además, el profesorado tiene unas etapas y para ir cubriéndolas tiene que existir un informe de la ANECA o la CNAI que evalúa la investigación. Un profesor que entra en la Universidad, generalmente de ayudante, para ir ascendiendo tiene que acumular méritos en investigación y publicaciones, por lo que existe un choque: la docencia se atiende bien, pero se desatiende la investigación y los docentes basan su promoción en ella, es una pelea constante.

JM. ¿Se podría decir, por tanto, que el grado de instatisfacción entre el profesorado es alto?
JLG. Yo creo que sí. Estamos en una situación de colapso desde hace tres años. Siempre se ha entendido la carrera docente como lo que os he explicado y ahora el Ministerio nos dice que hay una tasa de reposición del 10%, pero de funcionarios, y un profesor universitario para llegar a funcionario tiene que ir recorriendo un camino de ocho o 10 años.

José Quintanal.Es tan sencillo como si usted, en su empresa, ve como se jubilan el 10% de sus empleados y le dicen que no se va a reponer ninguno, cada año va a ser así. Además, tiene usted que producir un 10% más y agilizar los procesos en un 10%, reduciendo el tiempo de producción. Menos gente, más producción, menos tiempo, eso es lo que ha pasado.

JM. ¿Es la mezcla de falta de recursos sumado a la implantación de Bolonia?
JQ. Claro, con el efecto de la crisis ha habido un cambio en la formación a distancia. La gente, al estar en paro se dedica a estudiar. Tenemos una asignatura de esta facultad con 4.000 alumnos, Estadística aplicada a la Educación, para los que existen solo tres profesores, y no es un caso aislado.

JLG. Actualmente tenemos un alumnado que no era el típico de la UNED. El alumnado típico era, casi en exclusividad, el que tenía más de 30 años, de los que un 40% sigue estando en la UNED. Era una persona que estaba trabajando y que quería ampliar sus estudios. Pero, en los últimos años, la gente que vive en poblaciones pequeñas tiene que irse a la universidad a 70 kilómetros y, por ello, residir allí. Esto supone un coste muy fuerte, por lo que, esa gente joven, se ha incorporado a nuestro alumnado también y ha crecido el porcentaje de estas edades.

JM. ¿Es posible que estéis incorporando el concepto de enseñanza virtual para emprender un sistema más moderno?
JLG. Sí. Pero, ahora han proliferado mucho este tipo de universidades virtuales, la de Cataluña, La Rioja… Esas universidades son virtuales y lo bueno de la UNED son sus centros asociados, con los que no van a poder competir el resto de universidades y eso estamos potenciando ahora.

JM. ¿Cuál es el valor añadido de estos centros?
JLG. Estos centros regionales que están repartidos por toda la geografía española y en el extranjero, son un punto de encuentro para los estudiantes porque tienen allí a los profesores y tutores que les orientan en el proceso de enseñanza y aprendizaje. Ese proceso de contacto con alguien es necesario. Además, sirven para crear grupos de trabajo y comunicación entre ellos. Por esto, no pueden competir con nuestros 57 centros. Además, es en esos lugares donde se realizan los exámenes. La virtualización no debe excluir la otra parte y si la UNED lo hiciese, perdería su seña de identidad y su diferenciación con el resto.

PR. ¿Hay un mínimo de asistencia presencial?
JLG. No, es voluntaria. Es decir, aquella persona que esté trabajando y que, por motivos laborales o de familia no pueda acudir, puede seguir la enseñanza y contactar con el profesor de forma virtual. En los exámenes sí es obligatoria la asistencia porque hay que garantizar el rigor de la evaluación ya que, al mandarlo por email, no tienes la garantía de que lo esté realizando esa persona, aunque la estés viendo por Skype y videoconferencia.

JM. Volviendo al tema del profesorado y su insatisfacción, ¿el problema de Bolonia es solamente de recursos o también hay cierta desafección al concepto?

JLG. Yo creo que Bolonia con recursos sería perfectamente viable porque tiene cosas positivas. Tampoco vamos a decir que todo es negativo. Se fijaban unos módulos de atención con los estudiantes y la queja viene porque se nos pide que impartamos docencia de calidad a grupos entre 40 y 50, y ahora estamos teniendo 70, por lo tanto ahí estamos fallando. Se nos pide que el profesorado se implique más, pero en la UNED tenemos, por ejemplo, concretamente, 80 personas acreditadas para una categoría superior de la que están ocupando y no están capacitados para promocionar. Eso crea insatisfacción. Pero la culpa no es solo de Bolonia, es la situación laboral. Además, a esto se le añade que la propia Universidad se está descapitalizando. Esas 100 personas que se han jubilado eran catedráticos o profesores titulares y no entra nadie. Se necesita un relevo generacional y están bloqueando la entrada.

JM. En una entrevista pasada al rector, nos dijo que la situación económica de la UNED no era tan mala como la del resto de universidades, ¿eso es así?
JLG. Sí, es así, la situación es menos grave porque no nos han permitido gastar. A pesar de esto, la aportación del Ministerio ha descendido mucho. Mientras que en la universidad pública cada estudiante le cuesta al Minsiterio un 70%, en la UNED la aportación es del 40%.

PR. ¿Cómo se explica que, siendo la investigación el terreno donde estamos peor, sea el ámbito en el que más se está recortando?

JLG. Efectivamente, hay un recorte de fondos públicos para la investigación en diferentes áreas. Alguien se tiene que dar cuenta de que esta situación debe cambiar. En el reparto del Ministerio la investigación se queda para el final y, por eso, los proyectos se han recortado bastante.

JM. La Comunidad de Madrid pretende cambiar el plan de estudios, modificar el modo de evaluar, el acceso a los maestros, ¿qué pensáis?
JQ. El problema de fondo es que en este país no se sabe qué Educación se quiere. Por ejemplo, en Medicina lo tenemos claro: quiero un médico cada vez que estoy enfermo, que sea gratuito y que sea un buen médico. De Educación no se sabe porque Andalucía quiere una cosa, Cataluña otra y Aragón otra. Y dentro de ellos, los de Humanidades quieren una cosa y los de Ciencias otra. Tenemos que sentarnos a ver qué es lo que queremos y luego ya lo diseñamos.

JLG. Cada comunidad se ha centrado en sí misma en detrimento de lo general, que debería ser lo importante en el contexto de apertura a Europa. Hay que fijar unas directrices generales y cumplirlas todos.

JM. En cuanto a la elaboración de los currículos, ¿crees que nos hemos excedido en los aspectos procedimentales creando lo que se denomina “el pedagogismo”, frente a formar más al maestro en conocimientos generales?
JLG. Tendríamos que hacer una reflexión sobre las propuestas de los diseños curriculares y potenciar más esa cultura general que se ha dado en la ESO y Bachillerato. Aun así, una persona tiene que saber cómo transmitir los conocimientos, de ahí la importancia de la pedagogía. Y, por último, las prácticas se tienen que potenciar mucho. Algunas comunidades ya están implantando las prácticas pagadas, como la FP Dual. Retomar estas cosas es positivo, pero sin descartar la formación general y, sobre todo ahora que han desaparecido las especialidades, y el profesor de Primaria tiene que impartir todas las asignaturas.

JQ. El problema es, volviendo a lo que ya he comentado, que no sabemos qué queremos.

Sobre la Lomce

JM.¿Qué te parece la nueva reforma educativa, la Lomce?
JLG. “Era necesaria para afrontar temas como el abandono escolar. Yo creo que en algunos aspectos supone un avance y en otros se queda corta. En temas como la metodología, la especialización del profesorado, algunas asignaturas a las que se les da más peso que a otras… Yo creo que un profesor de Infantil y Primaria tiene que ser un profesor generalista y algunas áreas se han quedado excluidas. Creo, además, que el enfoque es muy descentralizado. Aun así, los resultados se van a ver. El problema es que cada vez que cambia el gobierno cambia la ley, pedir consenso es prácticamente imposible y, por eso, no hay leyes que perduren. La que más ha perdurado ha sido la Logse, que tenía muchas lagunas. A veces, las leyes les dan un enfoque excesivamente político y consultan poco con los técnicos, los que están trabajando”.

JM. ¿Se os ha consultado algo de la Lomce?
JLG. “En la Conferencia de Decanos se hizo un escrito solicitando un consenso de mínimos entre los partidos y hubo expertos trabajando en los currículos, pero nada más. En cambio, los políticos tienen sus propios asesores que van hacia cuestiones con enfoques radicales. De repente, lo que dicen es que hay que dar más Matemáticas en detrimento del currículo de Humanidades. Antes, Educación tenía una formación mucho más generalista que otras carreras, con una gran cultura general que se imponía sobre los conceptos concretos. La Educación es más que instrucción y, por eso, no se puede recortar tanto por en ella”.

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