Educación de baja calidad es garante de desigualdad

Un sistema educativo de calidad da a cada persona lo que necesita.
Estrella MartínezMartes, 18 de noviembre de 2014
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La ONG Entreculturas advierte de que “la desigualdad está creciendo alarmantemente desde 1980 en todas las regiones, llegando a niveles similares a los que existían antes de la Segunda Guerra Mundial”. En honor a la verdad, últimamente se habla más de este tema desde que la desigualdad se ha agudizado también en Estados Unidos y Europa. Como recordó Valeria Méndez de Vigo, responsable de Estudios e Incidencia de la organización, “el 8% de la población acumula el 50% de la riqueza mundial y 1.300 millones de personas sobreviven en pobreza extrema con menos de un dólar al día, al tiempo que 175 millones de jóvenes son incapaces de leer toda una oración o parte de ella”.

Con estos datos en la mano, Entreculturas ha presentado su informe Inclusión y equidad. Una Educación que multiplica oportunidades, que demuestra, como explicó Ramón Almansa, coordinador de Cooperación de Entreculturas, que “la Educación es el principal modo de ayudar a las personas para que salgan de la pobreza y que esta no se transmita de padres a hijos”, ya que la ausencia de Educación o una de baja calidad es garantía de pobreza y desigualdad. Tan importante como ir a la escuela, lo es que la Educación sea para todos y todas, y de calidad. Como recuerda la ONG, “250 millones de niños y niñas ven vulnerado su derecho a recibir una Educación digna porque no tienen acceso a la escuela, porque la abandonan tempranamente o porque la calidad es deficiente y no adquieren los aprendizajes básicos”.

De qué sirve ir al colegio si no entiendes lo que te dicen, por ejemplo. Luis Hipólito Ordóñez, indígena maya quiché de Guatemala y coordinador del Programa de Educación Intercultural y Bilingüe de Entreculturas en dicho país, comenzó su intervención hablando en maya quiché, unas palabras que nadie de los presentes entendimos. “Así me sentía yo en la escuela cuando se dirigían a mí en castellano y yo no conocía la lengua”. Él tenía 12 años y por aquel entonces el sistema educativo quería “castellanizar a los indios –ni tan siquiera nos llamaban indígenas, que es la palabra correcta–”. Por ello Luis reclama que “todo el mundo merece una Educación de calidad, que respete su cultura, sus tradiciones” porque “a los pobres no hay que darles una pobre Educación”.

Inclusión y calidad
Todo lo dicho hasta ahora hace que los términos inclusión y calidad se diluyan en uno, ya que “una Educación buena para algunos y mala para otros no es una buena Educación”, recuerdan desde la ONG. “Un sistema educativo de calidad es el que da a cada persona lo que necesita para su propio beneficio y el de la sociedad”. Ni que decir tiene que este concepto de Educación inclusiva “supone una transformación radical de la Educación formal en relación a los más desfavorecidos”. Y es que, en la línea expuesta por Luis Hipólito, “los niños y niñas desfavorecidos son expulsados, en la práctica, por un sistema que no les tiene en cuenta, perpetuando y aumentando las desigualdades”, advierten desde Entreculturas.

Niños, y especialmente niñas, que además de ser pobres pueden vivir en zonas rurales remotas, tener una discapacidad, ser desplazados o miembros de una minoría étcnica como Luis. Por eso, Laura López de Cerain, directora de Cooperación Multilateral, Horizontal y Financiera de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid), incidió en que “este informe habla sobre los más olvidados entre los más olvidados”. Cerain habló de la necesidad de “transitar desde una Educación inclusiva hacia una sociedad inclusiva donde la diferencia no sea motivo de exclusión y se pueda lograr la igualdad de oportuniades a partir de la diferencia”.

Efectivamente para conseguir las citadas inclusión y calidad es imprescindible una transformación de la Educación formal “adaptándose a los niños y niñas”, cosa que, aunque parece una obviedad, no se cumple en la mayoría de los centros del mundo, como recordó Méndez de Vigo. “Tenemos que cambiar el foco, ya no es el niño el que no se adapta –como pasa hasta ahora–, sino que es el sistema el que no le sabe dar una respuesta”; por tanto, la Educación inclusiva “valora la diversidad y la considera una riqueza”, añadió. Palabras que enlazan con lo propuesto por Luis Hipólito.

Cuando el mundo trabaja ya en la elaboración de la Agenda de Desarrollo Post 2015, desde Entreculturas insistieron en la importancia del momento histórico que vivimos para hacer que calidad e inclusión vayan ligadas a Educación en los nuevos objetivos mundiales. Amalia Navarro, coordinadora de la Campaña del Milenio de Naciones Unidas, también asistió a la presentación en la que afirmó que “aunque han quedado muchas cosas por hacer de los Objetivos de Desarrollo del Milenio”, también “hay partes que sí han sido un éxito, como que en el año 2000 había 100 millones de niños sin escolarizar y ahora hay 58”. Admitió que los avances se han ralentizado y también que “hemos aprendido que no es suficiente con escolarizar, sino que hay que mantener a los niños en la escuela”, ofreciendo una Educación inclusiva y de calidad, añadiría Entreculturas.

En relación a la preparación de la Agenda Post 2015, Amalia Navarro comentó orgullosa que gracias a la iniciativa My World 2015, en la que la ONU pide el voto a los internautas para que elijan sus prioridades, se ha sabido que para los más de cinco millones de ciudadanos que ya han participado en la encuesta la “Educación es una prioridad”.

Recortes en cooperación
MAGISTERIO aprovechó la presencia de Laura López de Cerain de la Aecid para preguntarle por el recorte en los Presupuestos Generales del Estado en Cooperación al Desarrollo, que desde 2008 han caído en un 70%. Dado que precisamente de lo que se hablaba era de compromiso y cooperación con los que menos tienen, López de Cerain no rehuyó la pregunta contestando que “esta caída no quiere decir que la actividad de la agencia se haya reducido un 70%”, así como que “sinceramente creo que la crisis nos está dando una oportunidad para hacer las cosas de otra manera, para corregir errores como duplicidades y solapamientos que se estaban produciendo”, se trata de trabajar “mejor con menos”. Pero lo que sí “nos duele” en la agencia es que tras años de recortes en este campo “no ha habido un clamor popular de la sociedad en general”.

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