Una meta para los menores con discapacidad

Los familiares buscan fomentar su autonomía lo máximo posible.
RedacciónMartes, 19 de mayo de 2015
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(Foto: Shutterstock)

Con motivo de la celebración del Día de la Familia, el pasado 15 de mayo, la Fundación Adecco y Delphi han elaborado el 4º Informe discapacidad y familia, cuyo objetivo es realizar una aproximación a la situación de las familias que tienen hijos con discapacidad, así como identificar sus preocupaciones, necesidades y demandas.

El nacimiento de un niño con discapacidad supone un reto para toda la unidad familiar, especialmente para los padres, que pueden enfrentarse a sentimientos contradictorios derivados del desconocimiento y la desorientación. Sin embargo, la encuesta ha reflejado que la mayoría de ellos comparten una meta común: que su descendiente con discapacidad adquiera la máxima autonomía posible. Solo una minoría prefieren supervisar y pautar a sus hijos en las actividades diarias, por temor a que no puedan desenvolverse con normalidad.

El director general de la Fundación Adecco, Francisco Mesonero, opina que: “Tener un hijo con una discapacidad no es lo mismo ahora que hace 40 años: la sociedad está cambiando de mentalidad y ello se nota en la Educación y en los valores que los padres transmitimos a nuestros hijos: de ahí que 3 de cada 4 apueste por dotarles de recursos y herramientas para ser autónomos. Sin embargo, muchas veces, y con la mejor de sus intenciones, los padres siguen cayendo en la sobreprotección innecesaria, lo cual puede suponer una barrera adicional para la integración normalizada de sus hijos”.

Para conseguir este propósito, son muchas las familias que optan porque sus hijos reciban terapias y tratamientos para lograr su bienestar y fomentar su autonomía, aunque no todas se lo pueden permitir. La mayor parte de estos tratamientos son de tipo médico o clínico (69%) seguidos de un 23% de ocio y otro 23% formativos.

Según Sara Romero, consultora de la fundación: “Estas terapias son diferentes a las actividades extraescolares que realizan los hijos sin discapacidad –fútbol, ajedrez, natación, etc.–, ya que éstas persiguen un objetivo formativo o de ocio, y las que reciben los niños con discapacidad tienen un objetivo médico o terapéutico: mejorar la calidad de vida, el estado de salud, la autonomía física o psíquica, la integración laboral o el desarrollo psicosocial. En la mayoría de los casos, hablamos de tratamientos de larga duración, que se prolongan en el tiempo para reforzar habilidades adquiridas y conseguir nuevas”. En definitiva, buscan el desarrollo global de la persona con discapacidad.

Prácticamente la totalidad de los encuestados demanda más apoyos para facilitar la vida de las familias que tienen a personas con discapacidad. Principalmente, se considera que es necesaria una mayor sensibilización en el entorno educativo y en el empresarial, para hacerlos más inclusivos y favorecer su integración.

En este sentido, los familiares piden la creación de centros gratuitos con atención educativa, entretenimiento y ocio por las tardes y mañanas y dotar al centro de los recursos cualificados para que puedan hacerse cargo de estas personas con necesidades especiales.

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