La comunicación de los educadores con los menores, clave para prevenir el ciberacoso

La experta internacional en ciberacoso escolar Caroline Musserotte ha considerado que la comunicación de padres y educadores con los menores es fundamental para prevenir ese tipo de conductas ya que muchas veces los jóvenes no son conscientes de las consecuencias que puede tener su actividad en internet.
MagisnetViernes, 13 de noviembre de 2015
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La experta, que es profesora de la Universidad de San Pablo de Arequipa en Perú, participa en unas jornadas sobre gestión de la información organizadas por la Asociación Española de Documentación e Información (Sedic) y la embajada de Estados Unidos en Madrid. En un encuentro con la prensa previo a su participación en esta iniciativa, Musserote ha subrayado que escuchar a los menores y aumentar la comunicación con ellos para conocer sus problemas y crear un ambiente de confianza es fundamental para poder detectar casos de ciberacoso en las redes.

Actualmente, es habitual que los menores tengan sus propios perfiles en las redes sociales a partir de los 10 años, una edad que, en su opinión, no es demasiado temprana siempre y cuando los padres y educadores ayuden a los menores a entender cómo deben usarlas. “Internet y las redes tienen ventajas muy importantes y no se puede decir a los niños y adolescentes que no deben usarlas, pero sí que tienen que saber cómo se manejan, proteger la seguridad de sus contraseñas y proteger sus perfiles”, ha explicado.

En ese sentido, ha insistido en que en muchas ocasiones los adolescentes no entienden que lo que publican y hacen en sus redes sociales puede tener un impacto real en sus vidas, y por eso es importante enseñarles a crear perfiles “éticos” y adecuados.

En cuanto a los perfiles de acosadores y víctimas a través de internet, Musserotte ha destacado que no hay un tipo único, aunque suelen ser similares a los que se dan en los casos de acoso tradicional. Así, los agresores suelen ser personas “egocéntricas pero con baja autoestima, bajo rendimiento escolar” y sentimientos de frustración y enojo, si bien ha indicado que suelen ser difíciles de detectar, ya que utilizan las redes sociales para llevar a cabo ataques que no se atreven a hacer cara a cara.

Las víctimas, por su parte, suelen ser jóvenes con baja autoestima, pocas habilidades sociales, sin capacidad de defensa y en ocasiones con rasgos físicos o culturales diferentes a los de la mayoría de su grupo.

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