Opiniones familiares que segregan

Una investigación señala que las percepciones de las familias sobre la escuela pública y la privada son diferentes y están condicionadas por su situación familiar. “Estas ideas inciden en la composición social de los centros”, concluye.
Pablo RoviraMartes, 1 de marzo de 2016
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Tenga o no que ver con la realidad, lo cierto es que la percepción social que tienen las familias sobre los centros educativos según su titularidad es diferente y esta percepción está condicionada por una serie de situaciones intrínsecas de las familias. Así al menos lo afirman Jesús Rogero, profesor de Sociología en la Universidad Autónoma de Madrid, que junto con Mario Andrés Candelas, profesor de la Facultad de Educación y Humanidades de la Corporación Universitaria del Caribe colombiana, han publicado el artículo Representaciones sociales de los padres y madres sobr e la Educación pública y privada en España en el último número de la Revista de la Asociación de Sociología de la Educación (RASE).

Según esta investigación, “la mayoría de padres y madres construye representaciones sociales diferenciadas para cada tipo de centro”. “La Educación pública se asocia con mayor frecuencia a la idea de justicia en el reconocimiento del mérito, mientras que la Educación privada se vincula con mayores niveles de exigencia y empleabilidad”.

Esta distinta percepción tiene detrás, también, una serie de causas intrínsecas de las familias. “Los padres y madres que se ubican en la derecha ideológica, se declaran católicos y viven en grandes ciudades tienden a valorar mejor la Educación privada”. Además, “la valoración de la Educación pública es especialmente reducida entre las familias con mejor posición económica”.

Como señalan estos investigadores, “además de las limitaciones propias de la oferta educativa, el proceso de elección de colegio se produce a partir de las representaciones sociales que tienen los padres y madres sobre los diferentes centros. Estas representaciones sociales están condicionadas, primero, por la información de que disponen, y segundo, por su concepción sobre cómo debe ser la Educación recibida por sus hijos”.

Pública y mérito
Para sacar conclusiones, la investigación utiliza la información procedente de un estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), realizado en marzo de 2012. Según las respuestas obtenidas, el 32,6% de las familias asocia la escuela pública a la frase “Reconoce el mérito a quien lo merece”, por el 24,9% que la asocia a la Privada y el 25,6% a ambas.

Solo el 15,8% relaciona la afirmación: “Mejora las posibilidades de conseguir un empleo” con la Educación pública, por un 41,1% que la relaciona con la Privada y un 22,6% con ambas.

Por otra parte, el 25,9% asocia “Educa integralmente” con la Educación pública, por un 31,3% de la Privada y un 28,5% con ambas.

Por último, casi la mitad de los entrevistados (49,8%) relaciona la frase “Es exigente” con la Educación privada, por un 22,2% con la Educación pública y un 17,5% con ambas.

Causas relacionadas
El estudio también muestra las probabilidades de relacionar las cuatro frases con los centros públicos. El modelo sobre la frase “Reconoce el mérito a quien lo merece” muestra que los progenitores que viven en grandes ciudades tienen significativamente menos probabilidades de asociarla con la Educación pública, en comparación con quienes viven en municipios de menos de 10.000 habitantes. En cuanto a su categoría laboral, “en relación con los directores y profesionales, los obreros y agricultores, jubilados y pensionistas y parados tiene más probabilidades de asociar esta frase con la Educación pública”.

Respecto a la frase “La Educación pública es exigente”, solo la situación económica personal resulta significativa: quienes tienen una situación regular o mala o muy mala responden en mayor medida que la Educación pública es exigente, en comparación con quienes tienen una situación económica buena o muy buena, añade esta investigación.

En cuanto a si la Pública “Mejora las posibilidades de conseguir empleo”, los pequeños empresarios y los jubilados y pensionistas responden con más probabilidad afirmativamente a esta frase que los directores y profesionales, apunta el estudio. En el mismo sentido, quienes tienen una situación económica buena o muy buena asocian en menor medida la Educación pública con la empleabilidad. Por último, asocian más los centros públicos con una Educación integral quienes se consideran de izquierdas y quienes tienen una situación económica regular, mala o muy mala, señala esta investigación.

En cambio, afirman estos profesores en la RASE, “la probabilidad de asociar las diferentes frases con la Educación privada muestran bastante homogeneidad. En todas ellas, quienes viven en grandes ciudades tiene significativamente más probabilidades de relacionar la Educación privada con la justicia, exigencia, empleabilidad e integralidad que quienes viven en municipios de menos de 10.000 habitantes”. Además, en tres de las frases, la ideología resulta significativa: cuanto más a la derecha ideológica, más se asocia la Privada con estas cualidades. En este sentido, “el hecho de no ser católico reduce las probabilidades de asociar la Privada con el mérito y con la integralidad, pero no con la exigencia o con la empleabilidad”. La única variable “presente en un solo modelo es el sexo: las mujeres responden significativamente menos que la Educación privada mejora las posibilidades de conseguir un empleo”.

Opiniones que segregan
Con estos datos, los investigadores concluyen que “los progenitores conciben de manera diferente los centros públicos y privados de acuerdo con su nivel socioeconómico, ideología, religión y lugar de residencia. Estas ideas inciden en la composición social de los estudiantes de los centros públicos, concertados y privados a través del proceso de elección de centro educativo, y constituyen así un mecanismo clave para reproducir la segregación social del alumnado en España”.

Según Jesús Rogero, “nuestros resultados muestran que las familias manejan ideas diferentes sobre los centros públicos y privados de acuerdo con su posición en la estructura social. Las personas aplican estereotipos cuando tienen escasa información, pero los cambian cuando disponen de ella, especialmente cuando interactúan con las personas antes estereotipadas”. Por ello, concluye este profesor de Sociología de la UAM, “es razonable pensar que la segregación social en los centros públicos y privados refuerza, a su vez, que las familias tengan una visión estereotipada de aquellas instituciones educativas a las que no acuden sus hijos”.  

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