Con fama de dialogante, pero lastrada por el declive de la Educación vasca

La nueva ministra de Educación y FP, Isabel Celaá, fue viceconsejera de 1991 a 1995 y consejera de 2009 a 2012. A pesar de la baja tasa de abandono del País Vasco (7%), PISA 2015 constató el declive del modelo, lastrado por la política lingüística.
Diego FranceschMartes, 12 de junio de 2018
0
1 de 4
2 de 4
3 de 4
4 de 4

El último informe PISA (2015) constató lo que ya venían anticipando otros datos: la Educación vasca estaba en franco declive. En el último examen de la OCDE los alumnos vascos experimentaron un retroceso en las tres competencias: 483 puntos en ciencias, 491 en lectura y 492 en matemáticas, por debajo de la media de España y de la OCDE. Y esto a pesar de ser, con diferencia, la comunidad que más invierte por alumno, 9.175 euros en centros públicos frente a los 5.231 de la media nacional.

La responsabilidad no es achacable en su totalidad a la nueva ministra, cuya gestión se limita a los años 2009 a 2012, pero sí que forma parte de su mochila como nueva responsable del Ministerio de Educación, a donde llega con fama de política dialogante y experimentada.

Ella misma se desviculaba de estos malos resultados en declaraciones a El Mundo: “Es cierto que en 2012 obtuvimos unos resultados extraordinarios y también que se identificó con claridad que uno de nuestros objetivos era el trilingüismo real, en la Pública y en la Concertada, pero también queríamos incrementar las competencias científicas, pero me faltó tiempo”, reconoce.

Efecto del euskera
Un informe del PP vasco atribuye este fracaso educativo en buena parte al euskera: “Euskadi ha suspendido las pruebas PISA, la obsesión por euskaldunizar a la población en lugar de priorizar la excelencia educativa nos ha llevado a estar a la cola en estas prestigiosas pruebas; hemos obtenido el peor resultado educativo en la historia del País Vasco desde que comenzaron a realizarse en el año 2003”, señala el informe.

La influencia de la lengua de la prueba ha sido estudiada por el Instituto Vasco de Evaluación Educativa, que concluye que “el alumnado cuya lengua familiar es el castellano, cuando realiza la prueba en euskera no es capaz de demostrar su nivel de competencia adquirida”.

Teniendo en cuenta que un 80% de los alumnos vascos tienen como lengua materna el castellano, ha quedado demostrado que “podrían sacar mejores notas si pudieran examinarse en su lengua materna en lugar de la de instrucción”, concluye el informe del PP.

Sin embargo, entre los datos positivos de este nombramiento figura en primer lugar su experiencia en la gestión de la enseñanza no universitaria, al contrario de lo que sucedía con sus antecesores, provenientes del ámbito universitario. Precisamente, la desvinculación de la política universitria ha sido una de las decisiones más criticadas a este nuevo Gobierno. “La separación del área de Universidades es discutible porque entendemos la Educación como un proceso global”, ha dicho Mario Gutiérrez, del sindicato CSI-CSIF.

Futuro del pacto
Preguntada en una de sus primeras comparecencias por el pacto educativo, la ministra afirmó que “lo demanda la sociedad y los miles de estudiantes”y que “es preciso estabilizar la Educación española”. “Ese camino desde luego nos consta que podemos explorarlo porque tiene media puerta abierta ya”, según Celaá, que añadió que es un asunto que trató con su antecesor, Íñigo Méndez de Vigo, del que tiene su disposición para avanzar.

Respecto a la Concertada, ella misma ha tranquilizado a quienes pudieran algo que temer: “Conocemos el valor de la red concertada y la respetamos”, dijo. No en vano, el País Vasco es la comunidad con más porcentaje de escuelas concertadas (48% frente a le media nacional, del 25%). En el anecdotario destaca que en el año 2013 la entonces consejera vasca recogió uno de los Premios Magisterio a los protagonistas de la Educación de ese año (que entrega este periódico) por el programa Víctimas educadoras. Acudió a recoger el galardón acompañado de dos de sus nietas.

0