La metafísica busca resaltar su valor interdisciplinar con otras materias

Adrián ArcosMartes, 13 de noviembre de 2018
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“Hay una fobia a pensar en profundidad por miedo al fundamento y a la transcendencia, sumergiéndose en la superficialidad, la evasión y el consumismo”. Así lo afirmó el presidente del VII Congreso Mundial de Metafísica, Jesús Fernández, durante la inauguración el pasado 24 de octubre, en el Auditorio Juan Pablo II de la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA). Durante cuatro días, la ciudad castellanoleonesa acogió a cerca de 200 congresistas de todo el mundo que presentaron trabajos desde diversas disciplinas y contextos culturales, así como a otros ponentes de Francia, Alemania y Argentina que disertaron sobre la relación entre metafísica y teología y metafísica y Educación.

El Congreso tuvo como eje principal la necesidad de potenciar un pensamiento metafísico interdisciplinar y de una metafísica con rostro, vital, que dé respuesta a los problemas de la persona humana, sin dogmatismos ni radicalismos. Desde el punto de vista educativo, Mauro Mantovani, rector de la Universidad Pontificia Salesiana de Roma, afirmó que “la multidisciplinariedad es la forma débil de colaboración entre las ciencias y que la transdisciplinariedad es una tarea educativa para entender que la metafísica no es una alternativa a la antropología”.

Por su parte, Julio Martínez, rector de la Universidad Pontificia Comillas enfatizó el “ir a través y más allá de las disciplinas mediante una relación horizontal ciencias-sociedad y una profundidad-verticalidad filosófico-teológica de las ciencias abiertas a la realidad última”. Ante este valor de interdisciplinariedad que se destacó en el Congreso, la presidenta de la Comisión de Educación de la Red Española de Filosofía (REF), Esperanza Rodríguez, resalta el “carácter vertebrador de la materia de Filosofía en Bachillerato”, aunque se muestra consciente de la dificultad que a veces tienen los profesores de otras materias para conectar su propia asignatura con los elementos de la Filosofía en general o de la metafísica en particular.

Rodríguez explica que en Filosofía de 1º de Bachillerato hay una serie de temas que podrían responder a la pregunta ¿qué es la realidad?: “La introducimos a través de una serie de cuestiones a los alumnos, y podemos empezar explicando a Platón y acabar hablando de qué sería la caverna ahora; ¿será la pantalla del móvil?”.

La responsable de la REF asegura que a esa edad, los alumnos no tienen que conocer todos los contenidos de metafísica, ya que se corre el riesgo de que acaben siendo memorísticos, sino que hay que conseguir que ellos mismos se planteen las preguntas y dejar la puerta abierta a que sigan investigando: “Lo que necesitamos es que comprendan que esa pregunta existe, que ha sido importante para el ser humano durante toda la historia y que ellos mismos se la pueden hacer y buscar su propia respuesta”.

Rodríguez también apunta a que la pregunta sobre la realidad hay que plantearla de otro modo en el siglo XXI y trasladarla así a los alumnos: “¿Puede pensar un robot? ¿Por qué hablamos de realidad digital?”. Son dos ejemplos de cómo las preguntas de metafísica tienen que proyectarse hacia el futuro. “Cuando un alumno me dice ‘me estoy rayando con esa pregunta’, eso significa que vamos por el buen camino, que esa persona está utilizando todas las neuronas porque se ha metido en la pregunta y en las posibles respuestas”, señala Rodríguez.

Ciencia y cultura
En relación con otras disciplinas, en la mesa Metafísica, ciencia y terapia celebrada en el Congreso, César Nombela, catedrático de Microbiología de la Universidad Complutense de Madrid y rector honorífico de la UAM, subrayó la búsqueda de la verdad como “un imperativo ético para el científico” y cómo esto le abre necesariamente al misterio. Respecto a la cultura, Ángel Galindo, exrector de la UPSA, lamentó la actual separación entre ética y estética y afirmó que “el arte y ;la ;ética no son neutrales pues vehiculan una forma de sentido de la existencia”. A su vez, Ricardo Piñero, de la Universidad de Navarra, expuso los valores metafísicos del Cristo de Velázquez y del Quijote, según
la lectura de Unamuno y Rielo. Ambas, más que obras de arte, permiten un encuentro con la misma humanidad de Cristo.

Por su parte, Jesús Conill, catedrático de la Universidad de Valencia, subrayó la vuelta de la filosofía a la cuestión de la naturaleza humana y la necesidad de una noción enriquecida y actualizada de persona, que supere tanto las visiones tradicionales como las cientificistas. El tema prosiguió en la mesa Metafísica y persona en la que el profesor de la Universidad de Valencia, Agustín Domingo Moratalla, subrayó la importancia del concepto de persona para una adecuada teoría de la justicia y como base de la bioética y de las éticas aplicadas en general.

A su vez, Juana Sánchez-Gey, de la Universidad Autónoma de Madrid, aportó la visión de Rielo sobre la persona como “alguien con consciencia de Alguien” que le define y que le dota de un espíritu capaz de unión y compromiso con los valores más altos.

En la conferencia de clausura, José María López Sevillano, presidente de la Escuela Idente, apostó por una metafísica con rostro y compromisiva, cuyo modelo absoluto, propuesto por el pensador y filósofo Fernando Rielo, es la concepción genética del principio de relación.

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