Por qué los bebés aprenden idiomas mucho mejor

Ismael Sanz
Profesor de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC)
26 de noviembre de 2018
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A continuación se reproduce una entrada, traducida al castellano, de una entrada del Blog del Foro Económico Mundial que menciona una Investigación realizada en Escuelas Infantiles de la Comunidad de Madrid y cuyo artículo original se puede encontrar aquí.

Los investigadores del Instituto de Aprendizaje y Ciencias del Cerebro de la Universidad de Washington (I-LABS, sus siglas en inglés) han desarrollado un programa educativo basado en el juego que con solo una hora al día puede enseñar un segundo idioma a bebés y niños en un entorno de Educación Infantil.

Tanto científicos como padres llevan años promulgando los beneficios de introducir dos idiomas a los bebés, insistiendo en los beneficios que una experiencia bilingüe supone para mejorar las capacidades cognitivas, especialmente la resolución de problemas.

Para los niños que se crían en hogares donde se hablan dos idiomas, este aprendizaje bilingüe ocurre de forma automática, casi sin esfuerzo. Pero, ¿cómo pueden desarrollar estas mismas aptitudes los niños que se crían en hogares monolingües?

“Como investigadores que estudiamos el desarrollo temprano del lenguaje, a menudo escuchamos la preocupación de padres con ganas de ofrecer a sus hijos la posibilidad de aprender un segundo idioma, pero que no hablan un segundo idioma en el hogar y no se pueden permitir pagar a una niñera que lo hable”, dice Naja Ferjan Ramírez, investigadora de I-LABS.

Un nuevo estudio realizado por investigadores de I-LABS, que aparece en la revista Mind, Brain, and Education (Mente, Cerebro y Educación), es uno de los primeros en investigar cómo los bebés pueden aprender un segundo idioma fuera del hogar.

Enseñando con “lenguaje infantil”
Los 16 estudiantes universitarios y recién graduados que sirvieron como tutores para el estudio, asistieron durante dos semanas a una formación en I-LABS para aprender el método de enseñanza y el plan de estudios antes de viajar a España. El extenso sistema de Educación pública de la Comunidad de Madrid permitió a los investigadores inscribir a 280 bebés y niños de familias de diferentes niveles de ingresos.

Basado en años de investigación de I-LABS sobre el cerebro infantil y el desarrollo del lenguaje, el método enfatiza la interacción social, el juego y la alta calidad y cantidad de lenguaje de los profesores. El enfoque utiliza el “habla dirigida por el bebé” -a menudo llamada “lenguaje infantil”-, el estilo de habla que los padres usan para hablar con sus bebés, que tiene una gramática más simple, un tono más alto y exagerado, y vocales más largas.

“Nuestra investigación muestra que el “lenguaje infantil” ayuda a los bebés a aprender un idioma”, dice Ferjan Ramirez.

Los bebés de 7 a 33,5 meses recibieron una hora de sesiones de inglés al día durante 18 semanas, mientras que un grupo de control recibió el programa estándar de las escuelas de Madrid. Ambos grupos de niños fueron evaluados en español e inglés al principio y al final de las 18 semanas.

“Los resultados indican que los cerebros de los bebés son las mejores máquinas de aprendizaje jamás creadas…”

Los niños también llevaban chalecos especiales equipados con grabadoras ligeras que grababan su aprendizaje del inglés. Las grabaciones fueron analizadas para determinar cuántas palabras y frases en inglés hablaba cada niño.

Los niños del programa especial mostraron aumentos rápidos en la comprensión y producción del inglés, y superaron significativamente a los compañeros del grupo de control en todas las edades y en todas las pruebas de inglés.

Al final del programa de 18 semanas, los niños en el programa especial de juego en inglés produjeron un promedio de 74 palabras o frases en inglés por niño, por hora; los niños en el grupo de control produjeron 13 palabras o frases en inglés por niño, por hora.

Ferjan Ramírez dice que los hallazgos muestran que incluso los bebés de hogares monolingües pueden desarrollar habilidades bilingües a esta temprana edad.

“Con el enfoque científico adecuado, que combina las características conocidas del desarrollo del lenguaje de los niños, es posible dar a niños muy pequeños la oportunidad de empezar a aprender un segundo idioma, con sólo una hora de juego al día en un entorno de Educación temprana”, dice. “Esto tiene grandes implicaciones sobre lo que pensamos acerca del aprendizaje de lenguas extranjeras”.

Las mejores máquinas de aprendizaje
Las pruebas de seguimiento 18 semanas después mostraron que los niños habían retenido lo que habían aprendido. La adquisición del idioma inglés fue similar entre los niños que asistían a las dos escuelas que servían predominantemente a vecindarios de bajos ingresos y las dos que servían a áreas de ingresos medios, lo que sugiere que el nivel de ingresos de las familias no era un factor significativo en la capacidad de los bebés para aprender un idioma extranjero.

El idioma nativo de los niños (español) continuó creciendo a medida que aprendían inglés, y no se vio afectado negativamente por la adquisición de un segundo idioma.

“La ciencia indica que los cerebros de los bebés son las mejores máquinas de aprendizaje jamás creadas, y que el aprendizaje de los bebés es sensible al tiempo. Sus cerebros nunca serán mejores en el aprendizaje de un segundo idioma que entre 0 y 3 años de edad”, dice la coautora Patricia Kuhl, codirectora de I-LABS y profesora de ciencias del habla y del oído.

Los resultados, dice Kuhl, tienen el potencial de transformar la manera en que se aborda la enseñanza temprana de idiomas en Estados Unidos y en todo el mundo.

“Los padres en Madrid, en los Estados Unidos y en todo el mundo quieren ofrecer a sus hijos la oportunidad de aprender un idioma extranjero a una edad temprana. El censo de EE.UU. muestra que el 27 por ciento de los niños estadounidenses menores de 6 años están aprendiendo en casa un idioma que no es el inglés.

“Aunque estos niños son plenamente capaces de aprender tanto el idioma de sus padres como el inglés, a menudo no tienen una exposición adecuada al inglés antes de ser matriculados en educación infantil, y en consecuencia, a menudo van por detrás de sus compañeros”, dice.

“El nuevo trabajo de I-LABS muestra que podemos crear un ambiente de aprendizaje bilingüe temprano para los estudiantes que aprenden dos idiomas en un ambiente educativo, y en una hora por día, los bebés pueden despertar el aprendizaje de un segundo idioma más temprano y mucho más fácil de lo que pensábamos anteriormente. Y está al alcance de todo el mundo”, dice Kuhl.

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