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Una reflexión sosegada sobre la Educación

El proceso ‘Calmar la Educación’ persigue atraer la atención y favorecer una reflexión sosegada. El diálogo educativo, más en el momento actual, es un fin en sí mismo.
Miércoles, 28 de noviembre de 2018
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El proceso Calmar la Educación pretende llevar la conversación a los límites en donde los intereses de la sociedad se vuelven generales y el foco en lo inmediato y en lo inútil por repetido, se atenúa para permitir mirar a lo importante.

Cómo hacer del educativo un “tiempo para la revelación”.

Siguiendo a María Zambrano, cómo hacer del educativo un “tiempo para la revelación”; la contemplación, el amor, la creación, el aprendizaje. Un tiempo para siempre.

El proceso Calmar la Educación quiere que se escuche la experiencia de los afectados. De manera especial, atender a los alumnos y profesores, conducidos a la zozobra ante la acumulación de tareas y expectativas que recaen sobre los centros educativos y, de manera especial, por la velocidad y el exceso de información a que se les somete.

Reflexión sobre la Educación

Cuando hablamos de Educación, ahora más que nunca, necesitamos sentir la respiración; ya sea en el aula, en los parlamentos, en casa o en los medios de comunicación. Iniciar una reflexión sin los ahogos de lo urgente o lo ya juzgado. Rescatar el debate educativo de aquellos a los que poco o nada les interesa la Educación. Ese, y no otro, es el objetivo que desde la Asociación Educación Abierta nos propusimos hace dos años cuando iniciamos el proceso que llamamos Calmar la Educación; respirar profundo y despacio antes de pronunciar la palabra Educación.

Cuando hablamos de proceso proponemos la creación de un espacio abierto.

Cuando hablamos de calmar lo hacemos en relación tanto con lo que sucede dentro de los centros, como con todo aquello ajeno a su control que condiciona o determina su vida.

Cuando hablamos de proceso proponemos la creación de un espacio abierto para establecer y modificar objetivos con un compromiso a largo plazo.

El proceso Calmar la Educación persigue atraer la atención y favorecer una reflexión sosegada sobre la Educación. El diálogo educativo, más en el momento actual, es un fin en sí mismo. La creación de espacios alternativos posibilita una conversación calmada y cercana a los desafíos realmente sentidos por la comunidad.

La importancia de la calma

Cada vez sentimos con mayor claridad que sin demanda social y calma no habrá transformación, ni del aprendizaje de los alumnos ni del sistema, pero que sin transformación no habrá calma, ni en la sociedad, ni en el aula. La calma es una condición para generar la confianza sobre la que construir un discurso capaz de implicar y movilizar el sistema educativo.

Hay muchas voces de maestros y profesores, pero también las hay de padres.

El libro Calmar la Educación. Palabras para la acción es un compendio de 130 artículos. Hay muchas voces de maestros y profesores, pero también las hay de padres, y de consultores, políticos, empresarios, médicos, arquitectos, informáticos o académicos. A todos ellos les agradecemos su generosidad y lucidez.

Futuro de la Educación

De nuestro esfuerzo como sociedad depende el futuro de nuestra Educación. Solo a partir del debate y de la calma podremos modelar un sistema acorde con nuestras necesidades y nuestras expectativas. De una manera u otra todos educamos y, por ello, esperamos que el libro continúe generando espacios de debate abiertos a la sociedad civil en los que se dialogue sobre cómo y para qué educamos. Como la salud no pertenece solo a los médicos, la ciencia a los investigadores, o las empresas a los inversionistas, la Educación no pertenece solo a los docentes. La Educación es un proyecto común. Nadie sobra en el debate educativo. 

Alfonso González Hermoso de Mendoza. Presidente Asociación Educación Abierta. 

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