Aaminah: “El dolor que yo sentí no se puede imaginar”

200 millones de niñas y mujeres sufren la mutilación genital en todo el mundo. Diversas entidades luchan para combatir esta práctica tan agresiva.
Beatriz LópezMartes, 19 de febrero de 2019
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Aaminah sufrió uno de los tipos más duros de mutilación genital cuando era niña, el nivel tres. ENTRECULTURAS

La violencia que sufren las mujeres en todo el mundo es una realidad innegable. Cada poco tiempo se cometen numerosas atrocidades que ponen en juego su vida. Una de las prácticas más extendidas, en particular en África Subsahariana y algunos países de Oriente Medio, es la mutilación genital femenina (MGF).

Un caso concreto es el de Aaminah (aunque no es su nombre real), a quien le practicaron uno de los tipos más dañinos de mutilación genital cuando era una niña y vivía en Sudán, el nivel tres. Esto le acarreó problemas de salud durante toda su vida. “El dolor que yo sentí no se puede imaginar”, afirma Aaminah. Por suerte, huyó del conflicto de su país y ahora es directora de una escuela en un campo de refugiados al este de Chad, donde Entreculturas trabaja con su socio en terreno, el Servicio Jesuita a Refugiados a través del programa La luz de las niñas.

MGF

“Hay que hacer sensibilización en la escuela, en la comunidad”, asegura Aaminah. Por ello habla con otras familias refugiadas y con sus alumnas para evitar que pasen por lo mismo que pasó ella.

“Un día mis hijas vinieron a decirme que aquí las chicas fueron cortadas y me preguntaron que por qué ellas no. Les expliqué que no es una buena práctica, que porque las demás fueran cortadas no signfica que sea algo bueno”, cuenta Aaminah y, por ello, se negó a que sus hijas fueran mutiladas. Se estima que 3,9 millones fueron cortadas solo en 2015 y la mayoría antes de los 15 años. Globalmente, unas 200 millones de niñas y mujeres fueron víctimas que mutilación total o parcial.

La mutilación genital femenina supone una grave violación de los derechos de las niñas. En algunos países como Somalia el porcentaje de esta práctica llega al 99%, a pesar de que su prevalencia se ha reducido en los últimos 30 años.

Las razones de la mutilación son variadas y complicadas, pero las principales causas derivan de patrones y normas culturales profundamente arraigados. Para la mayoría de las culturas en las que se practica, la razón es la creencia de que es necesaria para conseguir un buen matrimonio.

Los daños que provoca la ablación femenina no solo impactan en la salud de las niñas en el corto plazo con dolor, infecciones, problemas utinarios o incluso la muerte, también es un precursor del matrimonio, se incrementan problemas menstruales, de parto, riesgo de contraer ETS, así como problemas psicológicos.

Aaminah, directora de escuela en campo de refugiados "

Hay que hacer sensibilización en la escuela, en la comunidad

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Algunas medidas

El programa La Luz de las niñas, desde su creación en 2012, ha atendido a 32.747 en 15 países a través de tres líneas de acción: fomentar su acceso a la escuela, prevenir y detectar la violencia contra ellas y mejorar su autoestima y realizar actividades de formación e intregración. Además, durante este mes y el próximo se va a celebrar la VIII edición del circuito de carreras solidarias Corre por una causa, cuyos fondos irán destinados a La Luz de las niñas.

99%

de niñas en países como Somalia han sido víctimas de mutilación genital

Por otro lado, la Unión de Asociaciones Familiares (UNAF) asegura que “promover el empoderamiento y el liderazgo de los jóvenes como agentes de cambio es clave para acabar con la mutilación genital femenina”. Explican también que “las personas en la diáspora, aquellas nacidas en Europa pero cuya familia procede de países donde se practica la ablación, constituyen un valioso puente y referente entre dos culturas”.

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