El proyecto de vida: el sentido de la mirada desde el interior hacia el futuro

La orientación vocacional y profesional es una de las claves del éxito de un sistema educativo porque ayuda a que cada persona encuentre su lugar en el mundo.
Ana CobosMartes, 26 de febrero de 2019
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Contra el discurso recurrente consistente en que el alumnado no estudia, son muchos los esfuerzos que siguen haciendo muchos estudiantes. Sacrifican su tiempo de ocio y muchas cosas porque saben que es una inversión en su futuro. Les merece la pena y les compensa, confían en sus mayores y siguen sus consejos. Se imaginan en la proyección de su “yo del futuro” y les gusta lo que ven, por eso luchan, para conseguir su objetivo. Este alumnado forma parte del grupo de quienes lo tienen claro o saben a qué ámbito profesional quieren dedicarse.

En otros casos, saben que no están “cumpliendo con tu obligación”. Este alumnado crea conflicto y se encuentras anímicamente mal porque en su fuero interno sabe que ese no es el camino, sabe que tiene que hacer algo y le urge. Sus mayores le dicen que tiene que “vivir de algo”, “buscarse la vida”. Puede atrasar un poco más la decisión pero solo es eso: “atrasar” porque algún día hay que incorporarse al mundo del trabajo y eso el estudiante lo sabe. Este alumnado vive en conflicto con sus familias. A veces están paralizados por el miedo, especialmente por el temor a fracasar, a defraudar a quienes más quieren, a sí mismo/a.

El estudio, la formación, es un camino largo, muy largo y que resulta aun más arduo si el estudiante no sabe hacia dónde se dirige. La experiencia de caminar sin saber cuál es el destino genera hastío y frustración, cansancio y desesperación.

El estudio, la formación, es un camino largo, muy largo y que resulta aun más arduo si el estudiante no sabe hacia dónde se dirige

Para trabajar con el alumnado y acompañarles técnicamente en el proceso es necesario fomentar desde la orientación educativa y la acción tutorial que el alumnado diseñe su proyecto de vida en relación a su proyecto vocacional y profesional y de este modo el itinerario formativo más coherente.

El proyecto de vida
El proyecto de vida es la proyección que una persona hace acerca de lo que desea que sea su vida. Para diseñarlo es necesario basarse en el conocimiento real de su situación personal de partida y a la vez contar con las circunstancias externas. Una mirada hacia fuera: el contexto y otra hacia dentro, al autoconocimiento. Se trata de un proceso de introspección con el que responder a las siguientes preguntas:

–Trayectoria académica: ¿se trata de un estudiante con facilidad para conseguir buenas calificaciones o le cuesta obtener nota?

–Capacidades intelectuales: es necesario tener conciencia de las propias capacidades, saber identificar las fortalezas y debilidades y especialmente los talentos.

–Voluntad y disciplina: hay que tener en cuenta en cada caso la capacidad que tiene cada persona para el sacrificio, las renuncias que está dispuesta/o a hacer, cómo domina su voluntad…

–Contexto socioeconómico: aunque con las becas y ayudas el contexto no es determinante, sí resulta influyente en la práctica, pues hay estudiantes que tienen que trabajar para ayudar a la familia o cuyos padres cuentan con ellos para atender a personas dependientes, lo que, por ejemplo, les impide estudiar en otra localidad distinta de su domicilio familiar.

–Condiciones de vida para el futuro: este tipo de preguntas responden a la proyección que el estudiante hace sobre su futuro:

—Cuándo: ¿gusta de trabajar siempre con el mismo horario?, ¿le gusta trabajar durante el día o prefiere la noche?, ¿le va mejor trasnochar o madrugar? ¿le importaría hacer turnos?

—Dónde: ¿prefiere los espacios cerrados o abiertos?, ¿se siente más cómodo en entornos urbanos o rurales?

—Contexto social: ¿gusta de trabajar con personas?, ¿disfruta del trato con la gente?, ¿tiene competencias para trabajar en equipo?, ¿prefiere trabajar con máquinas y sin muchas personas alrededor?

—Condiciones: ¿quiere enriquecerse?, ¿prefiere un salario fijo?, ¿le compensaría trabajar mucho para ganar mucho dinero?, ¿le importaría llevar uniforme?, ¿está dispuesto/a a cuidar su imagen si así lo requiere un puesto de trabajo?

—Vida personal: ¿es importante que el trabajo sea compatible con su vida personal?, ¿qué es lo más importante: tener pareja, hijos, mascotas, amigos, aficiones?

—Responsabilidad: ¿prefiere ser jefe o subordinado?, ¿le importa asumir responsabilidades? ¿le cuesta obedecer? ¿le incomoda dar órdenes?

—Estilo de vida: ¿le importaría viajar mucho por trabajo?, ¿está dispuesto/a a priorizar el trabajo a la familia?, ¿se trasladaría de ciudad o país por trabajo?

Las preguntas pueden ser muchas más pero lo importante es destacar que el proyecto de vida que deben realizar los estudiantes está directamente relacionado con el proyecto profesional. Debemos enseñarles a no desligar uno de otro y a que elijan un camino profesional que les aporte las experiencias fundamentales que quieren para su vida, ya que eso repercutirá directamente en su felicidad personal. Recordemos la máxima de Confucio: “Si consigues trabajar en lo que te gusta, no trabajarás ni un solo día”.

El proyecto de vida que deben realizar los estudiantes está directamente relacionado con el proyecto profesional

Como vimos anteriormente, la información que precisamos para tomar decisiones tiene dos sentidos, de dentro a fuera: el autoconocimiento; y de fuera a dentro: la información sobre la oferta educativa. Para ello es imprescindible la intervención del profesional de la orientación. El orientador u orientadora ayuda a que el estudiante se conozca porque tiene la información sobre el alumno/a, por ejemplo: historial académico, pruebas de intereses profesionales, capacidades intelectuales, tests de personalidad… estas aportaciones complementan la que la familia hace en su acompañamiento al alumno/a en su toma de decisiones vocacionales.

Acudir a tu orientadora u orientador tiene además un valor específico, ya que, por su especialidad, se trata del profesional que mejor información y más actualizada maneja sobre la oferta formativa. Este es un factor fundamental en un mundo en que las posibilidades son cada vez más y se supera el contexto físico, ya que la formación en el exterior y a distancia están adquiriendo cada día mayor relevancia.

La orientación vocacional y profesional es una de las claves del éxito de un sistema educativo porque ayuda a que cada persona encuentre su lugar en el mundo, tal como encaja una pieza en un puzle. La elaboración del proyecto de vida es una forma de contribuir al bienestar de las personas, para lo que es necesario un trabajo coordinado de los equipos educativos con las familias y el propio alumnado junto a las funciones técnico especializadas de los profesionales de la orientación en los centros escolares en todas las etapas educativas, desde Infantil hasta las etapas no obligatorias, con especial relevancia en Bachillerato, Formación Profesional y Educación para personas adultas. La orientación vocacional es un proceso de búsqueda que acompaña a las personas a lo largo de toda la vida y debe abordarse desde el rigor técnico y la experiencia de los profesionales de la orientación, nos jugamos mucho en ello: el bienestar que persigue cada persona en su proyecto de vida.

La autora es presidenta de Copoe, orientadora del IES “Ben Gabirol” de Málaga y profesora de la Universidad de Málaga

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