Plus por desempeño docente

José Mª de Moya
Director de Magisterio
26 de febrero de 2019
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Apenas una semana después de que el consejero de Educación de La Rioja anunciara en estas páginas que los docentes públicos de aquella región cobrarán un plus por la consecución de objetivos, el PP ha hecho suya la iniciativa y la ha llevado a su programa electoral. No es la primera vez que se abre este melón pero ahora sí parece estar maduro. En todo caso, aunque la medida pueda resultar de sentido común hay que saber explicarla.

No hay que ser un desalmado liberal meritocrático para entender que no es muy justo que reciba la misma recompensa aquel que se esfuerza que ese otro que no da un palo al agua. Seguro que hasta aquellos docentes más igualitaristas y defensores furibundos de la cosa pública también les revienta ver cómo algunos compañeros hacen lo mínimo y si pueden se escaquean, mientras otros hacen lo máximo y si pueden algo más. Cada cual hace el uso que quiere de su libertad, faltaría más. Pero como decimos a nuestros hijos y alumnos, los actos tienen consecuencias o al menos deberían tenerlas.

Recuerdo ahora una mesa redonda sobre movilidad del profesorado en la que participaban representantes de equipos directivos de centros públicos, privados y concertados. Mientras intervenían estos últimos ensalzando las bondades de poder configurar equipos docentes a medida y seleccionar al profesorado en función del proyecto educativo del centro, los dos representantes de sendos centros públicos guardaban un respetuoso silencio. Cuando les animé a dar su opinión, uno de ellos dijo con sorna: “Bueno, ya sabes que para cambiar de destino a un profesor en un centro público tendría que asesinar a un alumno en presencia en otros compañeros”.

No hay que ser un desalmado liberal meritocrático para entender que no es muy justo que reciba la misma recompensa aquel que se esfuerza que ese otro que no da un palo al agua

En efecto, la antigüedad es prácticamente el único modo de promocionar en la función pública. Podría considerarse un valor si antigüedad fuera sinónimo de experiencia pero sabemos que no lo es. Para adquirir experiencia no basta dejar que pasen los años. Hay que distinguir entre antigüedad acumulada y antigüedad aprovechada.

Hasta aquí, todos de acuerdo, lo complicado es el cómo. Los analistas de la OCDE han propuesto algunas ideas: observación en el aula, establecimiento de objetivos y entrevistas individuales, auto-evaluación del profesor, portfolio docente, pruebas tipo test, resultados de los estudiantes, encuestas a estudiantes y padres, etc. Hay muchos modos de medir el desempeño y el reto es encontrar uno que sea justo. Por ejemplo, en mi opinión no lo sería evaluar exclusivamente en función de los resultados de los alumnos. De acuerdo. Sin embargo, el modo más injusto de evaluar sería no hacerlo.

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