Carmen Pomar: “Los orientadores necesitan un reciclaje sobre orientación profesional”

La conselleira Carmen Pomar se incorporó hace pocos meses a su cargo en la Xunta de Galicia pero lleva décadas dedicada a la Educación desde la Universidad de Santiago.
José Mª de MoyaMartes, 19 de marzo de 2019
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La conselleira gallega en su despacho de la sede de la Xunta en Santiago. PEPE FERRÍN

“Para mí lo más importante es asegurar que el profesorado es de calidad, independientemente de que se pueda incentivar a aquellos que hagan proyectos pedagógicos interesantes, una metodología didáctica innovadora, etc.”, responde la conselleira matizando la propuesta de su propio partido de incentivar el desempeño. “Nosotros también estamos estudiando incentivar, pero lo importante es confiar en que los profesores lo hacen bien. Por eso, me interesa más el proceso de selección de nuevos docentes y la formación…”. Y es que la diferencia fundamental entre un responsable educativo que procede de la política y otro que viene del ejercicio de la enseñanza es que este último suele tener criterio propio y de cuando en cuando se salta la disciplina de partido. Basta ver la trayectoria profesional de Carmen Pomar para situarla en este segundo grupo.

Pregunta. Han situado la orientación con un eje de su gobierno. ¿Cómo piensan potenciarla?
Respuesta. —Acabamos de crear un nuevo Servicio específico para la Inclusión y la Orientación. La heterogeneidad de titulaciones, de perfiles profesionales y de posibilidades que se ofrece hoy en día a los alumnos desde Secundaria para elegir un camino u otro, hace 20 años no existían. Cuantas más posibilidades y más vías, más difícil es tomar una decisión.

¿Pero los orientadores están capacitados para orientar profesionalmente?
—Creo que necesitan un reciclaje. Están capacitados pero a nivel general. Galicia tiene una gran red de orientadores. Lo que queremos hacer con este plan es una actualización.

¿Cuál es su posición sobre la inclusión y la campaña para cerrar los centros de Educación Especial por considerarlos segregadores?
—Las posturas radicales son insanas. En Galicia podemos presumir de ser de las comunidades más inclusivas. El 93% de alumnos con necesidades especiales están en aulas ordinarias, lo que no exime de la existencia de centros de Educación Especial. Hay determinado tipo de dificultades, de problemas, de trastornos del aprendizaje que requieren una atención muy específica. Hay muchos casos de niños que están integrados en las aulas combinadas, tres días en el aula ordinaria y dos en una especial. Lo importante es que las familias vean respondidas sus demandas.

Creo que la primera libertad es la de las familias para elegir la enseñanza de sus hijos

¿Qué opina de ese instituto andaluz que el 8 de marzo decidió dejar a los alumnos varones sin recreo para que sintieran lo que supone ser discriminada por ser mujer?
—A mí este tipo de propuestas me parecen muy alejadas de la realidad pedagógica. No es necesario llegar a este tipo de medidas para reivindicar la igualdad, para luchar contra la violencia machista. A veces confundimos el fin y los medios. Creo que estas iniciativas no van a hacer que haya menos actitudes machistas en la sociedad.

Otro eje de su Gobierno ha sido la robótica. ¿Cómo lo han hecho?
—Sí, una de nuestras líneas es todo lo que tiene que ver con la tecnología y con las vocaciones científicas. Creemos que es muy importante, primero, hacer atrayente la ciencia y la tecnología al alumnado y, por otro lado, utilizar la robótica como un conocimiento transversal.

Hablemos de la FP. La Superior parece que funciona, pero la Básica y la de Grado Medio parece que no terminan de arrancar…
—Por lo que me cuentan y los informes que tenemos, lo que todavía está pendiente es la FP Básica, pero la Superior y la de Grado Medio están funcionando.

¿Qué ocurre con la FP Básica?
—La Básica no acaba de encontrar su lugar. Es una opción fundamentalmente para el alumnado que se ha quedado fuera del sistema. El principal problema es que no se ve como una fase preparatoria, sino terminal. Tenemos que lograr que esos alumnos te puedan decir: “Ya sé, por fin, lo que quiero hacer”. Ese debería ser el objetivo de la FP Básica.

Galicia se alzó con el segundo puesto nacional (descontando el sesgo socioeconómico y cultural de los alumnos) en PISA 2015. ¿Qué se espera de PISA 2018?
—Yo espero seguir de forma ascendente, aunque la estadística juega malas pasadas. Los saltos demasiado prodigiosos son arriesgados.

Aquí el 93% de alumnos con necesidades especiales están en las aulas ordinarias

¿Qué recomendaría a otras comunidades que no obtienen buenos resultados en PISA?
—Les diría que los recursos son necesarios, pero que lo importante es hacer un buen aprovechamiento de ellos. Por ejemplo, a pesar de nuestra dispersión geográfica, uno de los puntos fundamentales es la formación del profesorado. Tenemos un plan de formación desde hace años muy completo, ambicioso y bien diseñado. Y eso es importante para que el sistema educativo funcione bien. El docente es la clave en el proceso educativo. Eso configura mejores clases, más motivación, etc.

Pasemos a nacional. ¿Qué opina del proyecto de reforma que aprobó in extremis el Gobierno antes de convocar elecciones?
—Tanto la forma como el fondo merecen una valoración bastante negativa. La forma desde el minuto cero fue inadecuada. De hecho, las comunidades gobernadas por el PP sentimos un agravio comparativo porque nos fuimos enterando tarde y mal de los pasos que se iban dando. Tuvimos voz pero poco voto. Hemos asistido a un retroceso galopante de lo que se había empezado a conseguir en términos de consenso en la legislatura anterior. En cuanto al fondo, lo que han propuesto es una vuelta atrás con el único argumento de que había que derogar una Lomce que tenía muy mala prensa. Esa ha sido la estrategia electoralista.

Por ejemplo, ¿qué opina de que se haya suprimido ese punto de la Lomce que reconocía a los padres y madres como principales responsables de la Educación de sus hijos?
—Yo como madre me siento agraviada. Creo que cualquier argumento es válido cuando necesitamos defender lo indefendible. Creo que la primera libertad es la de las familias para elegir la enseñanza para sus hijos.

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