Borja Mediero: “Nuestra presencia hace que los profesores estén más tranquilos”

Este enfermero evita que los docentes tengan que hacerse responsables de situaciones para las que no están formados.
Adrián ArcosMartes, 23 de abril de 2019
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Borja Mediero es enfermero escolar del IES “Europa” en Rivas Vaciamadrid (Madrid). Para él, su labor no tiene solo que consistir en atender a los alumnos con problemas crónicos, sino que considera muy importante el valor de la prevención y la promoción de la salud, y por eso ha conseguido dar charlas a los alumnos del centro a través del Departamento de Orientación.

¿Quién gestiona la figura del enfermero escolar?
—La figura del enfermero escolar está actualmente en terreno de nadie porque a nosotros nos llevan tanto la Consejería de Educación como la de Sanidad. Hay unas bolsas de trabajo en las que se realizan contratos tanto para hospitales como para institutos y colegios públicos. Y es el departamento de Sanidad quien realiza nuestro contrato, pero sin embargo es Educación quien gestiona nuestras competencias. Yo estoy en un instituto y me contratan por curso escolar a través de la bolsa del Servicio Madrileño de Salud.

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La figura del enfermero escolar está ahora mismo en terreno de nadie porque nos llevan tanto Educación como Sanidad

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¿Cuáles son los centros en los que se ofrece este servicio?
—En la Comunidad de Madrid, en centros de Secundaria, solo se ofrece en aquellos institutos con alumnos que tienen problemas motóricos. Como estos niños requieren de una atención especial, estos centros tienen tanto la figura del enfermero escolar como la del fisioterapeuta y de un técnico que ayuda a movilizarlos. Luego hay otros colegios de Infantil y Primaria con alumnos diabéticos o con enfermedades crónicas que también disponen de un enfermero escolar.

¿Cuál es tu labor en el centro?
—Mi función es atender a esos niños con dificultad motórica. Lógicamente, estoy en un instituto con más de 1.000 alumnos y en el día a día hay cortes, heridas, picaduras de insectos, caídas en Educación Física, así que también atiendo a esos niños. Y, por otro lado, realizo actividades de prevención y Educación para la salud, porque creo que son el pilar de nuestra profesión. Es más, la ley de regulación de profesiones sanitarias dice que la enfermera es la responsable de la Educación para la salud en la ciudadanía.

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Tenemos que saber introducirnos a través del Departamento de Orientación para llegar a las tutorías y poder así dar charlas a los jóvenes

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¿Pero esas actividades dependen de tu voluntariedad?
—Oficialmente, mis competencias consisten en atender a los niños con enfermedades crónicas o déficit motórico. La ley de regulación de profesiones sanitarias sí que dice que nosotros somos los responsables de la Educación para la salud, pero no establece que los enfermeros escolares estemos contratados para llevarla a cabo. Pero también somos nosotros los responsables de hacer ver que es necesaria la figura de la enfermera escolar y que una de nuestras funciones es educar para la salud.

¿Cómo consigues entonces realizar las actividades?
—Dentro de nuestras limitaciones y de que no tenemos una hora reservada en cada clase, tenemos que saber introducirnos a través del Departamento de Orientación para llegar a las tutorías y poder así dar charlas sobre tabaco, drogas, alcohol o sexualidad.

¿Cuál es el procedimiento?
—Cuando yo llegué por primera vez al instituto, tuve que presentar un proyecto de Educación para la salud a Orientación, y de aquí se presentó a la Dirección del centro. Entonces, evaluaron si era necesario y vieron las horas de las que disponían. Una vez lo aceptaron, me propusieron para dar charlas en las tutorías de los diferentes cursos. Por ejemplo, tengo un programa que se llama Clases sin humo, con cuatro tutorías por curso en las que intento concienciar sobre los peligros del consumo del tabaco.

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Los problemas principales que me encuentro son el alcohol y las drogas

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¿Qué problemas graves detectas en los adolescentes?
—Los problemas principales que me encuentro son el alcohol y las drogas. Tengo la sensación de que cada vez se empiezan a consumir mucho antes. En el instituto hay alumnos con 13 años que están completamente enganchados al tabaco y otros con 14 que consumen cocaína. Por eso intento tratar estos temas en las charlas. También abordo la Educación sexual, porque te das cuenta que a día de hoy los jóvenes encuentran mucha información en medios, redes sociales o internet, pero acaba siendo una infoxicación porque no saben seleccionar la información realmente correcta.

¿Qué actitud percibes de los alumnos durante las charlas?
—Las sensaciones son bastante positivas porque son clases amenas, suelo poner imágenes y vídeos, utilizo su propio lenguaje, y ellos son bastante receptivos a toda la información que se les da. La verdad es que se muestran muy agradecidos, e incluso muchos vienen luego a mi consulta de enfermería para contarme sus problemas, y yo lógicamente les intento ayudar.

Ayuda a padres y profesores

  • Mejor conciliación familiar. “Cualquier tipo de urgencia que pueda surgir, la intentamos solucionar y así evitamos tener que llamar continuamente a los padres para que vengan a recoger a sus hijos. En cierto modo, participamos de la conciliación familiar, porque evitamos que el hijo falte a clase y que el padre tenga que faltar al trabajo para recoger a su hijo”.
  • Profesores más tranquilos. “Nuestra presencia en los centros hace que los profesores no tengan que responsabilizarse de ciertas situaciones para las que lógicamente no están formados. Además, están más tranquilos porque saben que los alumnos van a estar atendidos ante cualquier situación que ocurra, y ahora tienen un referente al cual acudir para todas aquellas dudas sanitarias que se les planteen”.
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