El deporte, necesario por sus valores educativos

El deporte ha dejado imágenes históricas llenas de bondad, unión, compañerismo o reconocimiento al rival, siendo estos los valores clave que deben empapar la conciencia de un niño.
Alberto López TavaresMartes, 9 de abril de 2019
0

Cuando Raúl miraba hacia atrás, no podía creer lo que había logrado. Un mal estudiante (de aquellos que lo son porque así lo desean) que comenzaba a adquirir malos hábitos tras las horas lectivas, así como a dominarle una mezcla entre escasa motivación, apatía y unas formas reprochables para con sus progenitores, lograba, con esfuerzo, la complicidad del tiempo y, por supuesto, el deporte, concretamente el boxeo, romper con toda esta delicada situación.

Los términos –aprendidos en esta actividad física– como disciplina, constancia, afán de superación, compañerismo y, amarrado todo ello por el tesón, los extrapoló e implementó en otras áreas de su día a día. El resultado obtenido no fue menos que magnífico: se licenció en la universidad, le impulsó a madurar y, con ello, comprender que los derroteros por los que se dirigía no eran los más adecuados e, incluso, peligrosos. En definitiva, el deporte cruzó repentinamente por su camino, lo que comportó la modificación absoluta de su vida.

Herramienta educativa

El deporte, en su forma genérica, sea cuál sea este, con mayor o menor impacto, con independencia de categorías o divisiones; individuales o colectivos… todo él rezuma sanos y capitales valores para el individuo, pero el que destaca por encima de todos es el educativo.

El deporte educa a las personas. Raúl, por ejemplo, entre otras muchas cosas, aprendió que nada regalan en la vida, que para conseguir la felicidad es necesario fijarse una serie de metas y luchar por ellas, no sin esfuerzo, no sin caerse o derrumbarse, pero gracias a la perseverancia y la motivación, brebaje indispensable en la vida y que también inocula el deporte, entre otros muchos, las alcanzó viviendo una sensación jamás sentida con anterioridad.

Por ello, es tan importante que los más pequeños se vean atrapados por él, por su fina y agradable tela de araña. Es el complemento ideal a la formación reglada, ya que la motivación de los niños irá en aumento a cada tarea emprendida; asimismo, les servirá para desconectar y retomar con mayor ímpetu, en su regreso a casa, sus estudios.

Ejemplos para los niños

En España el deporte por excelencia es el fútbol y, quizá, la culpa de ello es la convergencia existente en la península de equipos como Real Madrid y Barcelona, ambos con un palmarés, nivel e impacto envidiable.

No es menos cierto, como recogen las cámaras de televisión, que el fútbol genera incontables pasiones; viscerales en muchas ocasiones, como las reyertas callejeras entre hinchadas, gestos poco decorosos por parte de jugadores, declaraciones incendiarias y carentes de respeto de algunos entrenadores; sin olvidar la utilización como adalid de un club de fútbol en una lucha ideológica o bochornosos espectáculos representados por progenitores en el lugar en donde sus hijos pretenden disfrutar de una mañana deportiva, pero que se desligan del objetivo por el sonrojo y la vergüenza que les produce ciertos comportamientos más propios de cavernícolas que de seres civilizados. Esto no es deporte, no es fútbol.

La rivalidad entre Real Madrid y Barcelona es legendaria, atávica. El valor del deporte, lo que enseñan en cualquier centro de entrenamiento, sea cual sea la actividad física realizada es, por ejemplo, como jugadores de ambos equipos –componían, y componen gran parte de la selección española– fueron capaces de unificar sus fuerzas, sus propósitos y sus objetivos, declinando, en aquel momento, cualquier rivalidad inherente a sus respectivos escudos, para conseguir, con el compañerismo por bandera, alzar al cielo la copa que les adjudicaba como campeones del mundo.

El esfuerzo

Esfuerzo. Un término que podría ser sinónimo de Rafael Nadal. Con su sacrificio, su capacidad de lucha, respeto, su afán de superación –tarea compleja a estas alturas, de ahí su mérito– ha logrado inconscientemente que el mundo dibuje la convicción de ser este un deportista modelo, por sus logros en la pista, sus valores, su deportividad y su generosidad.

Como se mostró en la presentación del libro El valor Educativo y Social del Deporte en Madrid, no ha transcurrido mucho tiempo de cuando, en un partido entre filiales, uno de los dos equipos consiguió anotar un tanto, adelantándose indefectiblemente en el marcador, puesto que el azar se adueñó de la situación cuando el equipo quien acababa de recibir el gol no se encontraba en las mismas condiciones de igualdad sobre el césped.

Al darse cuenta el club goleador, todos sus jugadores se mantuvieron impasibles, sin mover un ápice sus músculos, cuando el equipo rival sacó de centro, no defendiendo el ataque, por ética, por compañerismo, por elegancia, por deportividad, hasta que lograron hacerles un gol; un gol que devolvía a su cauce al partido. Ahora sí, a raíz de este gesto, comenzaría una sana rivalidad en busca de un justo ganador.

Ayuda entre compañeros

Se ha observado, desgraciadamente en parte por lo agónico de la situación, como deportistas, rivales en un combate, partido o carrera, han salvado la vida a otros, ladeándoles la cabeza para evitar así que se tragasen la lengua o asfixiasen. Jugadores que ayudan a otros lesionados a salir del terreno de juego o confortándole con un abrazo, cuando se ha dirimido quién es ya el vencedor.

Iker Casillas, en la final de la Eurocopa de 2012, se erige como otro claro ejemplo de los valores de el deporte. El marcador 4-0 favorable a España, y el colegiado, quizá poco consecuente por cómo se había desarrollado el partido, añadió un tiempo extra prescindible en aquel momento.

El cancerbero de la selección comenzó a gesticular reprendiendo al árbitro instándole a finalizar aquella contienda sentenciada ya, refiriéndose a que el único significado que podría desprenderse de aquello era la de alargar innecesariamente la agonía de una selección histórica, una selección no acostumbrada a la derrota, ahora, abatida y herida.

Esto es deporte. Los mejores sentimientos, las más óptimas formas de comportarse y de actuar, aquellas que suelen encontrarse aferradas al interior del ser humano, y que cuesta que se desprendan de él, manan con violencia.

Estas acciones educan, y de esto los niños, profesores, entrenadores, padres, madres y, cuantos más mejor, deben ser conscientes.

El deporte une

El deporte une. El único que consigue que dos púgiles se cosan a golpes, por amar ese deporte, su disciplina, sus valores, y, en el último asalto, al sonar la campana, se abracen; ese abrazo que, sin duda, es para todos el campeón.

El deporte es un instrumento que, a parte de lo citado, ayuda a obtener un mejor rendimiento dentro del ámbito escolar. Un estudio de la Universidad Carlos III de Madrid, así lo confirma.

Los resultados, unánimes

Fernando Muñoz Bullón, profesor titular de la asignatura Organización de Empresas de la Carlos III, es claro al referirse a los alumnos de esta universidad: “Aquellos que han realizado actividades deportivas consiguen una media en su expediente académico un 9,3% más alta con respecto a la de aquellos estudiantes que acaban sus estudios de grado, pero no han realizado actividad deportiva alguna”.

Se observan, por otro lado, diferencias entre el rendimiento escolar y el tipo de actividad física realizada. “Quizás el impacto sobre el rendimiento académico no sea el mismo si se practica una actividad deportiva de manera individual que si se realiza en equipo”, concluye el profesor Muñoz Bullón.

Los niños con un nivel fitnes cardiovascular alto obtienen mejores resultados

Este no es el único proyecto en relación a este particular. La Universidad Internacional de Valencia, por ejemplo, ha emprendido una investigación comandada por el profesor Francesc Llorens, que imparte el Grado de Educación Infantil y Primaria, y el Máster en Formación del Profesorado.

De este informe se desprende que “los niños con un nivel fitnes cardiovascular alto obtienen mejores resultados”. Además de reforzar la idea de que “el deporte tiene un efecto positivo, ya que es el causante del aumento de toda una serie de neurotransmisores y factores de crecimientos cerebrales que estimulan las conexiones neuronales que facilitan la memoria y el aprendizaje”.

El informe global llevado a cabo por Unicef y Fundación Barça refuerza también esta tesis, ya que una de sus  principales conclusiones no ha sido otra que “el deporte mejora el aprendizaje y la autoestima en la infancia”.

0
Comentarios