“Las evidencias empíricas”, una nueva perspectiva educativa

El objetivo de la jornada “Las pruebas de la Educación” fue buscar la evidencia empírica que se halla en la base de diferentes prácticas educativas, afirmaciones y propuestas.
Beatriz Gámez JareñoMartes, 9 de abril de 2019
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Jornada "Las pruebas de la Educación"

La Educación se enfrenta a los grandes desafíos del siglo XXI, puesto que por un lado, tiene que hacer frente no solo a que los niños vayan a la escuela, sino a lo que aprenden dentro de ella y, por otro lado, las nuevas tecnologías, la impartición de asignaturas inéditas hasta ahora y la Educación bilingüe se han adentrado en la mayoría de las aulas españolas. Sin embargo, ¿Qué sabemos con evidencia sobre el uso de las nuevas tecnologías en el aula? ¿Y sobre los programas de enseñanza bilingüe o la neurociencia? ¿Qué es lo que realmente funciona? En torno a estos interrogantes giró la jornada Las pruebas de la Educación.

Así pues, Madrid acogió por primera vez, de la mano de la Fundación Promaestro y con la colaboración de EduCaixa, un formato creado y desarrollado por la Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco. Las pruebas de la Educación estuvo compuesta por ponencias, breves y de carácter divulgativo, en las que se expusieron las pruebas empíricas que se hallan en la base de diferentes afirmaciones, propuestas y prácticas educativas.

El director de Becas y Ayudas al Estudio, Ismael Sanz, explicó que la capital “está encantada de acoger esta iniciativa del País Vasco y que espera que esta visión “tenga recorrido y nos permita implementar este enfoque en los centros educativos madrileños”.

Por otro lado, el director de la Fundación Promaestro, Jorge Úbeda, comentó que el profesorado resuelve a diario situaciones educativas complejas y lo hace, demasiadas veces, en condiciones adversas con recursos insuficientes, herramientas ineficaces e informaciones sesgadas. “Por eso, el conocimiento científico tiene que complementar al conocimiento docente y ponerse al servicio del trabajo en las aulas”. 

Las pruebas empíricas

Durante la ponencia ¿Qué puede aportar (y qué no) la neurociencia a la Educación?, el catedrático de la Universidad de Granada, Juan Lupiáñez, subrayó que la escuela adapta a las personas tanto al futuro como al medio; así como que la neurociencia puede ayudar a educar a la persona. De esta forma, el objetivo de la Educación no es el cerebro, pero “saber sobre el cerebro nos puede ayudar a educar a la persona. No obstante, lo importante es la evidencia científica”.

Por su parte, la catedrática de la Universidad del País Vasco, Yolanda Ruiz, durante su ponencia ¿Hacia dónde camina la Educación bilingüe? aportó las evidencias empíricas sobre el contexto de Aicle (Aprendizaje Integrado de Contenidos y Lenguas Extranjeras) a través de los datos de diferentes estudios europeos. Por un lado, Aicle mejora algunas competencias y destrezas de la segunda lengua y por otro, requiere de un cambio de metodología. “Hay que crear un marco teórico para que las bases de la Educación bilingüe sean positivas y no al revés”.

Finalmente, el profesor de Informática de la Universidad de Deusto, Pablo Garaizar, en su ponencia Luces y sombras del uso de la tecnología en clase lanzó una pregunta al público: ¿Está realmente la tecnología revolucionando la Educación? La respuesta que él dio fue que no tanto, puesto que los estudios de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) muestran que la tecnología mejora un poco los resultados y por la contra, utilizar mucha tecnología en clase los empeora. “Actualmente, a los nativos digitales la tecnología no les ayuda en las aulas” .

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