Una libertad bien reconocida, pero mal financiada

2 de abril de 2019
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España no es un mal país para la libertad de enseñanza. La ONG suiza Oidel y la italiana Fondazione Novae Terrae la sitúan entre los diez mejores en el índice que elaboran desde 2002 y con el que miden la posibilidad de crear y administrar escuelas no gestionadas por el Estado, la financiación pública que estas reciben, la matriculación en Primaria, el porcentaje global de estudiantes en estos centros y el reconocimiento tanto de la libertad de enseñanza como del homeschooling. Una buena posición en este ranking es interesante porque, como analizan Oidel y Novae Terrae en su índice de 2018, esta se relaciona con democracias fuertes o con una mejor puntuación en PISA. En el caso de España yendo al detalle se entiende por qué, pese a tener un porcentaje mucho mayor de enseñanza privada y concertada que naciones como Irlanda o Finlandia, estas la superan. En ellas, la financiación cubre todos los gastos. En España, sólo el salario de los profesores y los costes de mantenimiento.

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