Lo que hay tras las críticas de Vox al adoctrinamiento en la ideología de género desde los centros educativos

La candidata del partido de Santiago Abascal a la Comunidad de Madrid, Rocío Monasterio, se centra en la última semana de campaña en criticar las charlas escolares de colectivos como Cogam sobre diversidad afectiva y sexual.
Saray MarquésJueves, 23 de mayo de 2019
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Portada de la guía de implementación en el aula citada por Monasterio.

“Los padres tienen que saber que si algunos talleres van a entrar en los colegios tienen que poder elegir si quieren que vayan los niños o si no quieren”, explicaba esta mañana la candidata de Vox a la Comunidad de Madrid, Rocío Monasterio, en el programa Espejo público. Es lo más suave que ha dicho Monasterio en la última semana al respecto, y es, en suma, una defensa del PIN parental que el partido de Santiago Abascal lleva en sus 100 medidas urgentes para España.

Con su implantación sería necesario el consentimiento expreso de los padres para “cualquier actividad con contenidos de valores éticos, sociales, cívicos, morales o sexuales”. Nada muy distinto de lo que el Foro de la Familia de la Región de Murcia reclamaba hace ahora un año, ante las charlas del colectivo No Te Prives en torno a la diversidad de género. Con su presión logró que la Consejería primero cancelara la actividad y luego la retomara pero con permiso paterno. Tampoco es demasiado distinto de las críticas que ha recibido este curso el programa coeducativo navarro Skolae.

Para entidades como el Foro de la Familia o la Federación España Educa en Libertad, tras la desaparición de la asignatura de Educación para la Ciudadanía, contra la que se declararon objetores, este tipo de charlas y talleres se han convertido en el enemigo a batir, pues consideran que adoctrinan en los postulados de la ideología de género. Son entidades que ven como amenazas leyes autonómicas como la madrileña de 2016 y recelan de la Ley estatal de Igualdad LGTBI que el colectivo reclama. “Vox derogará las leyes que adoctrinan a nuestros hijos en los colegios”, proclama Rocío Monasterio desde su cuenta de Twitter.

Inexactitudes

Sin embargo, en la batalla contra estas charlas se ha colado un buen puñado de inexactitudes. Sara Guilló es técnico de Educación del colectivo madrileño Cogam. De Cogam era la guía que Rocío Monasterio mostraba en el debate de este lunes, organizado por El País y la Ser, acusándola de adoctrinar. El miércoles, en esRadio, Monasterio iba más allá: “Los amigos de Isa Serra [candidata de Podemos a la Comunidad] dan unos cursillos en los que se les dice a los niños que tienen que probar a ser niña y a las niñas a ser niño, y todo esto con 8 años, y probar nuevas prácticas sexuales, y hablan de zoofilia y de parafilia”.

El caso, explica Guilló, es que la guía de la que habla va dirigida a Secundaria y Bachillerato, sobre todo Secundaria, pues en Bachillerato tienen menos demanda por la selectividad, y a los voluntarios que implementarán esos cursos, no a los alumnos. Lo que dice de las parafilias es que las recoge la Asociación Americana de Psicología y que algunas, como la zoofilia o la pedofilia, son delito.

“Se mencionan justo para desmontar que la homosexualidad, bisexualidad o transexualidad son trastornos o enfermedades mentales. Son cuestiones que responden en muchos casos a lo que los alumnos nos han preguntado a lo largo de los años”, explica Guilló.

Cogam tiene una trayectoria de 20 años y en 2018 llegó a más de 9.000 alumnos, casi todos de Secundaria. En Primaria llevan trabajando tres años. “La demanda ha sido impresionante. Los nuevos decretos de currículum de 2018, a raíz de la ley de 2016, instan a tomar medidas y educar en el respeto a la diversidad afectivo sexual y de género en Primaria, Secundaria y Bachillerato“, apunta Guilló.

“A nosotros siempre nos había dado miedo trabajar en Primaria precisamente por este tipo de reacciones, por cómo lo podían ver desde fuera las familias y por la interpretación política. Se trabaja la diversidad familiar y los estereotipos de género de manera transversal y muy light“, explica Guilló. “Nosotros no vamos llamando a los centros. Son ellos los que lo hacen. Nunca hemos tenido ningún problema. Si algún padre se ha quejado el equipo directivo le ha explicado que estos contenidos se han de trabajar por ley”, prosigue.

Sara Guilló: "

Siempre nos había dado miedo trabajar en Primaria precisamente por este tipo de reacciones

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Por su parte, Uge Sangil, presidenta de la FELGT, insiste: “No se adoctrina. Se habla de Derechos Humanos, de la diversidad humana, de la riqueza en formas de amar, procurando que el alumnado de Secundaria crezca sabiendo quién es y qué le gusta. Normalmente son charlas en centros educativos públicos dentro de las horas lectivas y todo el alumnado asiste. El conocimiento de los Derechos Humanos no puede ser para unos sí y para otros no. El Cogam, como todas las entidades federadas de España, cuenta con el aval de la FELGTB, de la Consejería de Educación y del Gobierno de España”.

En cuanto a los supuestos vínculos con Isa Serra, aclara: “No la conozco ni me he tomado un café con ella en mi vida. Amiga no soy, aunque no me importaría conocerla…”.

"Absoluta barbaridad", según Ayuso

Las palabras de Monasterio han recibido también la réplica de Isabel Díaz Ayuso, candidata del PP a la Comunidad, que las ha tildado de “absoluta barbaridad”. La propia Consejería de Educación emitía un comunicado el mismo día en que Monasterio hizo las declaraciones acerca de la zoofilia y parafilia: “Pedimos a la candidata de Vox que deje de decir falacias sobre la Educación madrileña y que piense en su responsabilidad como responsable de un partido político antes de hablar. En los colegios de la región no se dan cursillos de nada de lo que ha acusado esta mañana porque, entre otras cosas, si se produjeran ese tipo de actuaciones se habrían denunciado y eliminado desde el minuto uno.

Le reprochamos que es muy fácil decir frases sin sentido con el objetivo de ganar un voto en campaña electoral, pero le pedimos sentido común y que analice el contenido de las frases que ella misma pronuncia sobre la Educación madrileña por respeto a toda la comunidad educativa”.

Eje de la campaña de Vox en Madrid

Sin importarle, Monasterio ha seguido sembrando sospechas. En este caso, sobre los voluntarios encargados de dar estas charlas en los centros educativos, asegurando que “no están acreditados, ni son profesores, ni están autorizados por el Ministerio de Educación y nadie sabe quiénes son”. Guilló explica que, como sucede con los voluntarios de otras ONG que realizan intervenciones socioeducativas, no se requiere ningún perfil concreto, aunque suelen ser profesionales como psicólogos, trabajadores sociales, sociólogos o educadores sociales interesados en estas cuestiones y con un perfil dirigido al trabajo con menores. “Nosotros les formamos, con dos formaciones intensivas a lo largo del año, de 10 horas, les acompañamos en las primeras sesiones y realizamos un seguimiento”, especifica.

En realidad, el discurso de Monasterio de esta última semana –la última muestra, en la Brújula de Onda Cero: “No puede ser que los niños no sepan quién es Adolfo Suárez y sean especialistas en fetichismo con los pies”– son una marca de la casa. En el debate electoral organizado por la Universidad Camilo José Cela y Magisterio el 9 de mayo, Víctor González, vicepresidente de Vox, ya advirtió del riesgo de estas charlas, asegurando que un alumno de siete años había acabado en el hospital con una flauta en el ano tras escuchar en una de ellas que el sexo anal podía resultar placentero.

También en Andalucía, donde gobiernan PP y C’s con el apoyo de Vox, el líder del partido, Francisco Serrano, ha asegurado que hay “adoctrinamiento homosexual” en las aulas, pues “a las niñas de 10 años se les orienta que estimulen sexualmente a sus compañeras”.

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