Los alumnos de familias más controladoras tienen peores resultados escolares

Un estilo familiar abierto, comunicativo y que fomenta la autonomía y la responsabilidad está asociado a mejores resultados escolares del alumnado. Los estudiantes que realizan deberes de forma autónoma emplean menos tiempo y alcanzan mejores resultados.
Diego FranceschMartes, 14 de mayo de 2019
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Una proporción importante del alumnado no es autónomo para hacer las tareas. ® KALIAN TYE

“El estilo de implicación familiar en la Educación tiene unos efectos claros en el desarrollo académico, cognitivo y socioafectivo de los hijos”. Esta es una de las principales conclusiones del informe La implicación familiar en la Educación: una herramienta de cambio, del Observatrio Social de la Caixa. Un estilo familiar abierto, comunicativo y que fomenta la autonomía y responsabilidad en el estudio está asociado a mejores resultados escolares del alumnado, mientras que los estilos más intervencionistas y controladores influyen negativamente en el desempeño académico de los hijos, asegura el estudio.

Además, esto se puede hacer extensivo a los centros escolares, según el informe, ya que los colegios cuyas familias tienen un estilo más abierto y comunicativo presentan mejores resultados escolares; y, por otro lado, en este tipo de centros las diferencias de rendimiento entre el alumnado son menores.

Implicación familiar
La implicación familiar en el proceso educativo es positiva para el alumnado, aunque no todas las formas de implicación familiar en el hogar son necesariamente beneficiosas. Hay estilos más eficaces que otros, e incluso algunos pueden ser perjudiciales.

El informe distingue dos estilos de implicación familiar en el hogar: uno más directivo y controlador y otro más comunicativo que fomenta la autonomía de los hijos. En los dos casos, las madres están más implicadas. Estos perfiles presentan diferencias en el rendimiento del alumnado: los hijos de familias más comunicativas tienen mejor desempeño escolar, todo lo contrario de los que sus progenitores adoptan un estilo más controlador.

Estos perfiles de implicación familiar también repercuten en el centro. Los centros cuyas familias presentan un estilo más abierto y comunicativo no solo alcanzan mejores resultados sino que, además, las diferencias entre el alumnado tienden a disminuir, generando una Educación más equitativa.

Estos datos abren una vía de mejora para los centros, pues las organizaciones educativas tienen margen para proponer e implantar políticas destinadas a fomentar perfiles de implicación familiar que aumenten la eficacia y la equidad en los centros.

Otros efectos beneficiosos
Al margen del rendimiento escolar, la implicación familiar presenta otros efectos beneficiosos. El alumnado con progenitores más participativos muestra mejor autoconcepto, una motivación y expectativas académicas más elevadas y una mejor comprensión de tareas, capacidad de planificación y autorregulación, así como una actitud más positiva hacia la escuela.

El informe distingue dos estilos de implicación familiar en el hogar: uno más directivo y controlador y otro más comunicativo que fomenta la autonomía de los hijos

Por otra parte, las familias colaboradoras conocen mejor el centro, asumen más responsabilidades y están más satisfechas con su funcionamiento. Finalmente, en los centros con mayor nivel de participación familiar hay menos problemas de convivencia, conductas disruptivas y absentismo, y el profesorado percibe mayor apoyo en su tarea.

Estos resultados se han confirmado en distintas edades y etapas educativas, grupos étnicos y socioeconómicos, países y culturas, lo que ha elevado a definitiva la conclusión de que la implicación familiar es beneficiosa para el progreso escolar.

En las últimas décadas todos los gobiernos europeos han asumido que la participación familiar en el proceso educativo constituye un bien común, un derecho que los poderes públicos deben garantizar y, por ello, han incluido en la legislación educativa medidas para fomentar la participación y regular la implicación familiar en la Educación. Sin embargo, no todas las formas de implicación familiar son positivas, lo que obliga a matizar el significado del término.

En una primera acepción, la implicación se define como la “capacidad para motivar académicamente a los hijos”, transmitiéndoles altas expectativas, planificando su futuro académico y enfatizando la utilidad de las tareas escolares.

También se ha estudiado la implicación familiar entendida como “participación en la escuela”: asistencia a eventos y reuniones, voluntariado y colaboración con el centro y participación en su gestión y gobierno”. Ambas formas de implicación están positivamente conectadas con los resultados escolares.

En las últimas décadas todos los gobiernos europeos han asumido que la participación familiar en el proceso educativo constituye un bien común

El informe alude a un tercer significado: la implicación familiar en el hogar, que incluye la provisión de medios y recursos de apoyo al estudio, la ayuda parental con los deberes o tareas escolares en el hogar y la comunicación sobre los acontecimientos escolares cotidianos. “Es la acepción más controvertida por su compleja relación con el rendimiento académico”, dicen los autores del informe.

Los estudios que analizan la asociación entre la cantidad de implicación familiar en el hogar y el rendimiento escolar no han encontrado resultados concluyentes, llegando incluso a registrarse efectos negativos, “probablemente porque las familias que tienden a ofrecer más ayuda directa son las que tienen hijos con más dificultades de aprendizaje y menor motivación”, dice el informe.

Una vez descartado el grado de intensidad de la implicación en el hogar como un buen predictor del rendimiento, la investigación puso el foco sobre el tipo y la calidad de la implicación. Para ello, los investigadores recurrieron a los estilos educativos parentales (autoritario, democrático, negligente y permisivo o indulgente), que tienen su “reflejo en el comportamiento de los progenitores cuando se implican en los deberes que sus hijos hacen en casa”.

Conversaciones con los hijos
Las familias que presentan un estilo o un perfil más comunicativo mantienen con sus hijos conversaciones sobre la escuela en las que se tratan temas generales: técnicas y hábitos de estudio, relaciones personales en el aula y motivación hacia al estudio; y rara vez se centran en aspectos concretos de las tareas escolares en el hogar.

Las familias más controladoras, en cambio, limitan o centran sus interacciones en la ayuda, supervisión y control de los deberes escolares, y con frecuencia se implican directamente en su realización.

Las familias que presentan un estilo o un perfil más comunicativo mantienen con sus hijos conversaciones sobre la escuela en las que se tratan temas generales

Dos investigadores citados en el estudio –Hill y Tyson (2009)– comprobaron que la ayuda directa en las tareas escolares, propia de un estilo parental directivo y controlador, estaba negativamente asociada al desempeño escolar, mientras que el estilo más indirecto, basado en la comunicación sobre las actividades escolares y la facilitación del ambiente de aprendizaje en el hogar, presentaba un efecto positivo sobre el rendimiento.

Los datos actuales apuntan a que el estilo parental más eficaz es el que fomenta la autonomía y la responsabilidad del alumnado, ya que los hijos de las familias que potencian la autonomía en los deberes presentan mejores tasas de realización y resultados que los hijos de familias más intervencionistas.

Otras investigaciones citadas en el estudio señalan que los estudiantes que realizan sus deberes autónomamente emplean menos tiempo y alcanzan mejores resultados que quienes necesitan ayuda frecuente y constante.

“Los estudiantes poco autónomos tienen más dificultades para generar estrategias de autorregulación, imprescindibles para el progreso académico, en especial, a medida que avanza la escolarización”, indica el informe.

Más implicación materna
El gráfico de la página anterior muestra el porcentaje de estudiantes que informan de la frecuencia con la que ocurren las situaciones relacionadas con el estilo comunicativo, a partir de los datos obtenidos de la Evaluación General de Diagnóstico de 2010. En los hogares españoles se habla de cuestiones relacionadas con la escuela todos o casi todos los días.

Más del 90% del alumnado percibe el apoyo constante de su familia para el estudio y afirma que habitualmente habla con sus progenitores de su trabajo y resultados escolares. Las madres participan en estas conversaciones más que los padres. Por ejemplo, más del 80% de las madres se interesa habitualmente por cómo les ha ido en clase a sus hijos, mientras que en el caso de los padres este valor baja prácticamente 20 puntos porcentuales.

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