Educar en la vuelta a la naturaleza

José Mª de Moya
Director de Magisterio
18 de junio de 2019
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La Educación medioambiental sirve tanto para salvar el Planeta como para salvarnos a nosotros mismos. No es que no me preocupe el futuro de nuestro mundo exterior, pero me preocupa más el futuro de nuestro mundo interior, a qué podemos terminar siendo reducidos como personas de seguir así las cosas. Recuerdo aquello del simpático Leopoldo Abadía: “No preguntes qué mundo dejaremos a nuestro hijos, la cuestión es qué hijos dejaremos a este mundo”. Está bien educar en el cuidado de la naturaleza, pero está mejor educar en el contacto con la naturaleza, en la vuelta a la naturaleza de la que no deberíamos habernos alejado tanto.

Confieso que he comenzado a leer la entrevista que publicamos esta semana a Heike Freire con el prejuicio que corresponde a quien pasa ocho horas al día viendo desde la ventana del despacho seis carriles atascados de la madrileña calle José Abascal: ese es mi contacto con la naturaleza. Por eso, me aproximé a la entrevista recordando el mítico libro de Ussía Manual del ecologista coñazo y pensando que la entrevistada sería eso, otra “ecologista coñazo”. Nada más lejos y debo reconocer que me ha cautivado su enfoque profundamente humanístico. Déjenme que me calle por mi osadía y transcriba: “La naturaleza nos vincula con nosotros mismos. Nos invita a viajar al interior, a sentirnos, a tener la sensación de que dirigimos nuestras vidas, de que podemos tomar decisiones. Vivimos en una cultura en la que todo va hacia fuera. Los niños y las niñas, los adolescentes, los adultos estamos constantemente volcados hacia el exterior, no tenemos tiempo real para estar con nosotros mismos. Las pantallas son un ejemplo de cómo nuestra atención está completamente alejada de nuestra naturaleza”.

Está bien educar en el cuidado de la naturaleza, pero está mejor educar en el contacto con la naturaleza

Ya lo ven. El enfoque de la autora de Educar en verde va más allá de esos recetarios para conservar el medio ambiente, que si no fumar en las playas, que si no usar plásticos, que si separar residuos… Incluso más allá de esas visiones, a veces apocalípticas, sobre el cambio climático… Todo eso está bien y probablemente será el estímulo que necesitan muchos para reaccionar. Sin embargo, Freire es filósofa y quiere llevarnos a la raíz del problema: “Para dejar de destruirla necesitamos un cambio de mentalidad. Por eso es tan importante la Educación y la cultura. No creo que algo tan importante como el calentamiento del Planeta o la extinción de las especies pueda resolverse sin una transformación profunda”. La naturaleza nos reconcilia con nosotros mismos.

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