España, a la cola de OCDE en Educación de adultos por culpa de las cargas familiares

España es el país de la OCDE junto a Turquía en el que más personas entre 25 y 64 años (22%), querrían participar en actividades educativas pero se lo impiden sus responsabilidades familiares o las relacionadas con el cuidado de menores.
RedacciónMartes, 18 de junio de 2019
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Lo señala el informe “Estrategia de competencias de la OCDE 2019. Competencias para construir un futuro mejor”, presentado este lunes por la editorial Santillana con la presencia, entre otros, de la exsecretaria de Estado de Educación con el PP, Montserrat Gomendio, que es la directora del Centro de Competencias de este organismo internacional.

Gomendio ha alertado de que en España más del 50% de la población se verá afectada laboralmente por el impacto de la automatización y la digitalización, por lo que ha apostado por rediseñar los sistemas de competencias que se adquieren a lo largo del sistema educativo, pero ha insistido en que la adquisición de competencias tiene que prolongarse a lo largo de la vida.

En el informe se distinguen varios motivos por los que los adultos no pueden seguir estudios (datos entre 2012 y 2015) y, en el dedicado en concreto a las cargas familiares, España y Turquía tienen los mayores porcentajes, mientras que en el otro extremos se encontrarían los adultos de Dinamarca y Francia.

La OCDE ha detectado más obstáculos que impiden estudiar a las personas adultas como es estar demasiado ocupado en su trabajo, ser caro estudiar y “otros”, por ejemplo, no cumplir los requisitos previos para poder seguir el curso que se deseaba. También afecta la falta de apoyo de la empresa, el curso se ofrece para un horario o lugar poco oportuno o surgió algo inesperado que impide realizar la formación.

La OCDE ha detectado más obstáculos que impiden estudiar a las personas adultas como es estar demasiado ocupado en su trabajo, ser caro estudiar y otros

El 24% de media de los adultos de la OCDE se ha visto impedido a hacer un curso por el conjunto de todos esos motivos, porcentaje que en España es del 31%. “Estos datos sugieren que incluso cuando los adultos están interesados o motivados para participar en actividades de aprendizaje la oferta disponible no les permite hacerlo” y, además, los obstáculos relacionados con la organización de las oportunidades de formación “parecen ser una barrera aún mayor que la económica”.

La OCDE lanzó en 2012 su Estrategia de Competencias y hasta ahora se han completado los proyectos de diez países miembros de la OCDE, entre ellos España, en la que junto a Grecia o Italia se recibió a muchos migrantes con un nivel competencial bajo antes de la crisis económica y tienen ahora un gran número de adultos con pocas competencias en el desempleo.

Mientras Finlandia y Japón son ejemplos de unos buenos resultados en el desarrollo de competencias tanto entre la juventud como entre los adultos, en el lado opuesto, es decir, con un desempeño comparativamente bajo entre la juventud están países como Chile, España, Estados Unidos, Grecia, Israel, Italia o Turquía, que coincide con un desempeño bajo de media entre los adultos (40% inferior o peor).

Por otro lado, el informe recuerda el problema en España del abandono escolar temprano, y durante décadas más de uno de cada cuatro estudiantes (30%) abandonaba sus estudios con un nivel bajo de competencias.

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