¿Y si le dejo la tablet a mis hijos?

Una guía de la Comunidad de Madrid pretende orientar a las familias en este frecuente dilema de la crianza moderna.
RedacciónLunes, 19 de agosto de 2019
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El poder de atracción de las pantallas entre los menores es irrefutable. ANNANAHABED

¿Le dejo la tablet a mi hijo o no se la dejo? Ante este dilema a la orden del día la Dirección General de la Familia y el Menor de la Comunidad de Madrid ha editado una guía precisamente bajo este título: Aprender a convivir con las pantallas ¿Le dejo la tablet a mis hijos?

La guía, que plantea las posiciones más frecuentes de los padres ante el uso de dispositivos electrónicos por parte de los más pequeños de la casa, incluye información útil en torno al cerebro de los niños y a las pantallas para que estos puedan tomar una decisión informada.

Además, incluye un apartado en que resuelve preguntas frecuentes de familias y educadores, y concluye con un decálogo para un buen uso de la tablet.

Diez puntos que se deben tener en cuenta antes de decantarse por el sí o el no

  1. Es nuestra responsabilidad. En tanto que instrumento básico para la información, la comunicación, la formación y el entretenimiento de nuestros hijos, el buen uso de las pantallas es una responsabilidad más de los padres. Este contribuye a que se desarrollen y crezcan como buenas personas, sabiendo, además, divertirse con ellas.
  2. Riesgos y beneficios. Desde el principio ha de hablarse de los riesgos que se pueden correr y de los diferentes tipos de contenidos a los que pueden exponerse. Para ello nada mejor que navegar juntos, ayudándoles a encontrar lo que buscan en situaciones concretas.
  3. Límites. Dado su gran poder de atracción y su impacto en el cerebro, es necesario establecer horarios y reglas, de forma que las pantallas no acaben descplazando actividades fundamentales como el estudio, el deporte, el juego, el tiempo con la familia y los amigos. Estar conectados durante el tiempo de estudio es una pésima costumbre que obstaculiza la concentración.
  4. Marco de confianza. Debe evitarse la confrontación por este tema y tratar de lograr un clima de confianza en que cada uno comenta sus gustos, sus aficiones, las páginas que visita más frecuentemente y con qué fin, etc.
  5. Filtros. Antes de los siete años se recomienda usar filtros de contenidos no recomendados. A partir de esta edad se debe fomentar el autocontrol y la responsabilidad, supervisando su progresivo conocimiento de las relaciones personales, sociales y sexuales.
  6. ¿Y tú qué ves? En caso de que vean series o películas con sus dispositivos electrónicos no basta con saber que será adecuado a su edad. Lo mejor es saber qué están viendo en cada momento y comentarlo con ellos.
  7. Videojuegos con medida. Aunque en pequeñas dosis pueden estimular la concentración, los reflejos y el afán de superación, conviene evitar un uso abusivo de los videojuegos y, como con las películas y series, estar al tanto de los juegos que usan.
  8. Evitar el aislamiento. Se deben evitar los videojuegos en solitario durante largos periodos de tiempo. La guía recomienda un máximo de 30 a 40 minutos al día en días alternos durante la semana y de 60 a 90 minutos durante el fin de semana. En ningún caso las sesiones pueden durar más de dos horas, y siempre controlando los juegos intercambiados con amigos y respetando los criterios estipulados en la familia.
  9. Vigilar el gasto offline y online en los juegos y la posible participación en apuestas online.
  10. No caer en el monotema. Que se hable en casa del buen uso de las pantallas no debe significar que se acabe convirtiendo en un monotema. Es importante abordar, al tiempo, el placer de la lectura, la importancia del ejercicio físico, del contacto con la naturaleza, de la vida en familia y de la necesaria contribución a las tareas domésticas.
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