Cualquiera tiempo pasado fue mejor

Jorge Burgueño
Escritor y maestro
18 de septiembre de 2019
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Uno de los elementos que más se repite a lo largo de la historia de la Educación es la llamada “crisis de valores”. Los adultos tienden a observar con condescendencia a la juventud y expresan su disconformidad a través de comentarios o frases reincidentes en cada generación: “A esto hemos llegado”, o “esto en nuestra época, era impensable”; asumiendo los versos de Manrique como propios.

“Los jóvenes de hoy en día son unos tiranos. Contradicen a sus padres, devoran su comida y le faltan el respeto a sus maestros”. Esta afirmación podría asumirse hoy literal por padres, abuelos o docentes de nuestro siglo. Sin embargo, fue pronunciada por Sócrates nada menos que hace 2.500 años.

“Los jóvenes de hoy en día son unos tiranos. Contradicen a sus padres, devoran su comida y le faltan el respeto a sus maestros”

Porque la Educación en valores es probablemente uno de los campos más complicados a la hora de transmitir lo que el adulto considera como correcto, ya que los jóvenes tienden a situarse en oposición al pensamiento de las personas de referencia para afianzarse en su personalidad.

Para ello, es fundamental depositar nuestra confianza en los más pequeños, mostrarles respeto, ser siempre coherentes con palabras y acciones y transmitirles la importancia de actuar con cabeza y corazón. Podríamos utilizar la analogía de uno de los caracteres chinos, aquel que indica la palabra ‘moral’ (), para iniciar el diálogo: “(Moral). Es caminar con el corazón de uno, como si diez ojos te observaran”.

 

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