Sobreexposición

Rafael Guijarro
Periodista
5 de noviembre de 2019
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Si uno pasa demasiado tiempo tomando el sol, puede tener muy malas consecuencias para su piel y para su salud. Lo difícil es distinguir demasiado de bastante. En qué momento empieza a ser perjudicial y hasta qué momento resulta beneficioso. En las campañas electorales también pasa: que una sobreexposición a los discursos y propuestas puede llegar a ser dañina, en el sentido de sentirse atufado por el sinnúmero de propuestas parecidas o diferentes, que uno puede llegar a percibir como un ruido, ensordecedor, molesto, que no te deja discernir una cosa de otra de las que te están contando.

¿Que significaría atender bastante a los discursos y propuestas, pero evitar una sobreexposición dañina para el intelecto y la salud? Normalmente se recomienda leer más y ver menos la televisión. Lo mismo que pasa con cualquier cosa: las imágenes de televisión impactan y pueden desestabilizarte si las consumes con demasiada fruición. En cambio, la lectura permite una reflexión más sosegada e incluso más profunda para entender algo de todo el barullo que nos quieren colocar en las campañas electorales.

No es fácil, pero tampoco resulta imposible si tenemos el hábito de la lectura más arraigado. Si leyéramos cosas variadas con alguna frecuencia, lo que ayudaría a entender mejor.

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