Alivio por la renovación de Celaá

José Mª de Moya
Director de Magisterio
14 de enero de 2020
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El documento que acordaron PSOE y Unidas Podemos resulta inquietante. A nadie se le oculta que nuestro país tiene que enfrentar numerosos retos educativos que están en la cabeza de cualquier docente. Sin pretender ser exhaustivos, enumero diez que podrían ser la carta a los Reyes para este decenio: reducir las tasas de abandono educativo y de repetición, mejorar el clima escolar y la convivencia en las aulas, reforzar la autoridad del profesorado, profesionalizar la función directiva, establecer una carrera profesional, reformar el sistema de acceso a la función docente, seguir reduciendo la tasa de interinos, apoyar los cambios metodológicos y la transformación digital de los centros, simplificar y ordenar el currículo escolar, profundizar en la cultura de la evaluación y rendición de cuentas. Probablemente me dejo cosas, pero no hay duda de que todos estos objetivos, de alcanzarse, elevarían la calidad del servicio educativo.

¿Qué nos encontramos en el documento consensuado por PSOE y Unidas Podemos? Pues un conglomerado de gestos políticos e ideológicos de cara a la galería. El primer compromiso del nuevo gobierno es echar la Lomce a los leones. Sin más. Pero más inquietante son las propuestas ideológicas. Asómbrense, la primera medida que el Gobierno propone para mejorar la Educación española es quitar el concierto al medio centenar de colegios de Educación diferenciada. Algo más abajo, como medidas número 6 y 7, por increíble que parezca también, consideran esencial la Educación afectivo-sexual y que la Religión no tenga valor académico. ¿Realmente alguien piensa que la Religión o los colegios de diferenciada se encuentran entre las preocupaciones de los docentes o de las familias españolas? Cada año tengo la oportunidad de visitar docenas de colegios de todo tipo y charlar con cientos de profesores y directores. Les suelo preguntar por sus preocupaciones y me hablan de los problemas de convivencia, de los cambios metodológicos, de la rotación del profesorado, de la alta tasa de repetidores… La Religión o la diferenciada les importan un pimiento. Al nuevo Gobierno, sí y mucho.

¿Qué nos encontramos en el documento consensuado por PSOE y Unidas Podemos? Pues un conglomerado de gestos políticos e ideológicos de cara a la galería

La buena noticia es que Celaá sigue y en mejores condiciones porque deja la portavocía, de forma que podrá centrarse en lo que vale la pena. Educación también podría haber caído en manos de UP, como ha ocurrido con Universidades. En estos momentos convulsos cabe apelar a la responsabilidad, al consenso y al equilibrio de fuerzas. Y para ello no hay otro camino que desideologizar lo más posible. Celaá sabe hacerlo.

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