¿Ideario o salario? El final de la libertad de Educación

Jesús Asensi
Profesor de Religión
10 de febrero de 2020
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No hay que minusvalorar jamás a nuestros políticos progresistas, pues su ingenio y sagacidad están fuera de toda duda. Son conscientes de que hoy en día, en pleno siglo XXI, no pueden actuar tal y como hizo Lenin tres la revolución del mes de octubre de 1917. Por eso han cambiado de estrategia y no se plantean la amenaza de la nacionalización forzosa, tal y como hacía Hugo Chávez en Venezuela, sino la oferta de una nacionalización subvencionada e indolora para los bolsillos de los principales afectados.

Tal y como informa Magisnet, ya tenemos el primer caso de un centro religioso concertado que se va a sumar a la red de escuelas públicas. Y la lista de espera, una vez se apruebe la Lomloe, va a ir en un aumento imparable. Cada vez nacen menos niños y la oferta de plazas escolares supera con creces a la demanda. Además, una vez entre en vigor la nueva ley educativa y se elimine la “demanda social” como “excusa” para mantener el concierto educativo, éste no se mantendrá en su totalidad si existen plazas libres en colegios públicos cercanos. También cada vez hay menos vocaciones religiosas que se quieran dedicar en cuerpo y alma a la digna tarea de la evangelización educativa y por eso se multiplican los centros educativos de titularidad religiosa cuyo Claustro al completo, y también su equipo directivo, está formado por personas laicas con responsabilidades familiares. Y uno, cuando encima el “plato de lentejas” es para sus hijos, no se puede arriesgar lo más mínimo a perder su puesto de trabajo.

Una vez entre en vigor la nueva ley educativa y se elimine la “demanda social” como “excusa” para mantener el concierto educativo, éste no se mantendrá en su totalidad si existen plazas libres en colegios públicos cercanos

El poder político progresista juega con esas dos variantes y es consciente de que acabará con toda la escuela concertada si asegura el puesto laboral a sus docentes. ¿Y las familias? Pues, según parece, también estarán conformes si los maestros de sus hijos siguen siendo los mismos y encima no les cuesta un duro del bolsillo. ¿Y el ideario religioso del colegio? ¡Ya lo recibirán en alguna catequesis parroquial!

Y así, poco a poco, casi sin darnos cuenta, este Gobierno acabará con la libertad de Educación, pues la única oferta educativa para las familias será la escuela pública. Solo aquellas que sean pudientes podrán permitirse el lujo de pagar un colegio privado que considere que el ideario está por encima del salario; si algún nuevo decreto no los nacionaliza por las bravas, claro está.

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