José Manuel Marrasé: “Conjugar la presión por la nota con cierto cariño a la materia es muy difícil”

En 'La educación invisible' (Narcea) Marrasé recoge algunos de los dilemas que acompañan a los docentes en su día a día, tratando de aportar claves prácticas desde la experiencia.
Saray MarquésMartes, 25 de febrero de 2020
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Marrasé ha sido profesor de Matemáticas toda su vida.

José Manuel Marrasé no se acostumbra a estar jubilado. Son apenas unos meses fuera de las aulas tras más de 40 años enseñando y sigue hablando de ellas con pasión. “Yo siento que no he trabajado en mi vida, yo me lo he pasado muy bien”, confiesa este profesor de Matemáticas atípico.

¿Qué retos debe afrontar la escuela hoy?
—Los hay más técnicos, como si deben pesar más los contenidos o las competencias, y han de estar bien resueltos. Sin una buena programación, los alumnos desconectan, lo peor que te puede pasar. Pero el problema nuclear es que están surgiendo emergencias sociales (cambio climático, desigualdad…) y la escuela debe posicionarse: ¿Quiere formar ciudadanos éticos y responsables o consumidores acríticos? Parte de la falta de ética en el mundo adulto es responsabilidad indirecta de que la Educación en los últimos años ha sido muy instructiva e instrumental y poco basada en valores transversales. A veces incluso las familias juegan en contra.

Como con el pin parental.
—Eso es ya un escándalo. La falta de trabajo en equipo entre familia y escuela muchas veces acaba en fracaso escolar. Ni el profesor puede estigmatizar a los padres ni estos a la escuela. Si no, el alumno juega a dos bandas. Los profesores tienen su ego y los padres pueden pensar que nadie educa a su hijo como ellos, pero ambas partes deben ceder. Sin esa unidad los padres se queman con la escuela y los profesores se desaniman.

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La falta de trabajo en equipo entre familia y escuela muchas veces acaba en fracaso escolar

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¿Cómo se puede motivar a alumnos hiperestimulados?
—Con humildad para adaptarte y huir de la monotonía. Según el grupo que tengas delante debes cambiar el guion. Quizá algo te funcionaba el año pasado, pero ya no. Has de generar sorpresa de vez en cuando, hacer cambios de ritmo, provocar en el alumno una tensión positiva. Investigar a partir de sus reacciones.

¿Qué cualidades distinguen al buen docente?
—Propósito ético, pues además de instruir debes educar. Pasión por tu materia para seguir actualizándote y preparando tus materiales. Naturalidad y energía. Los alumnos el primer día te hacen un escáner y saben si van a seguir un ritmo alto en tus clases o si eres una persona estática, de comportamientos previsibles y anodinos. También es importante un optimismo razonable, creer que todos los alumnos pueden superarse. En la adolescencia tener enfrente a una persona con decisión y optimismo es media vida. Por último, cierta distancia emocional. Te puedes quemar si crees en los valores profundos de la Educación y sientes que todo se te escapa porque el hedonismo y el consumismo, o lo que los padres inculcan a sus hijos, es más poderoso. O si pretendes que toda la clase se enamore de tu asignatura, porque siempre habrá una parte que no lo haga. Con la realidad que tienes, has de trabajar para que mejore todo lo posible.

A veces parece que de la escuela solo importa el resultado.
—Es una tendencia mundial. En Japón, Corea o China el resultado es Dios. Eso es desastroso. Conjugar la presión por la nota final y de Selectividad en Matemáticas con cierto cariño e interés hacia la materia es muy difícil. El sistema está totalmente enfocado a un tipo de exámenes y olvida la diversidad, como si pudieras aplicar una política única en clase.
También el peso cada vez menor de las Humanidades en pro de las enseñanzas tecnológicas lleva al culto al resultado, a la competitividad por encima de todo.
Tenemos una Educación muy encajonada, poco abierta y flexible. Te encuentras con exalumnos con una trayectoria humana y profesional brutal que en la escuela estaban desencajados. ¿Por qué la escuela no es capaz de ver ese talento y empieza a estigmatizar al alumno cuando no se adapta a su estructura? Años después, es mucho mejor social y profesionalmente que otros teóricamente más eficaces.

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El sistema está totalmente enfocado a un tipo de exámenes y olvida la diversidad, como si pudieras aplicar una política única en clase

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¿Cómo era Marrasé en el aula?
—Siempre he intentado formar equipos de aprendizaje y ver a los alumnos como compañeros de aprendizaje. Esto significa que la clase esté funcionando a pleno rendimiento, que todos se sientan partícipes. Yo les recibo preguntando por el fin de semana. Creo que es bueno tener esta conversación. Son tres o cuatro minutos, y muchos creen que se pierden, pero yo creo que se ganan. Estableces una red social de comunicación y la clase fluye estupendamente. No puedes entrar hablando directamente de polinomios.

Curriculum vitae

  • Licenciando en Químicas. Empieza a dar clase en una academia para costearse los estudios. “Me encantaba ver cómo un alumno que no sabe aprende y cómo la asignatura le empieza a gustar. Es como si hubieras conseguido que esa persona despertase”.
  • Doctor en Sociología. Ya en las aulas y dirigiendo un centro de FP, se saca el doctorado de Sociología, su pasión junto con la Filosofía.
  • Autor de libros de texto. Ha escrito varios manuales de ESO de Matemáticas y Química de diversas editoriales. Los defiende como marco, siempre que el profesor tenga frescura para salirse de él.
  • La alegría de educar. Fue el título de su primer libro. Para él, no hay nada mejor que contribuir a hacer a un adolescente más persona, a abrir su mente y que mejore su nivel de Matemáticas, Historia, etc.
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Comentarios
  1. Noticias | Del 22 al 27 de febrero - UCETAM
    27 de febrero de 2020 09:57

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