Reencontrarse

Rafael Guijarro
Periodista
17 de marzo de 2020
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A muchos se les podría aplicar el dicho: ‘Nunca hemos corrido tan deprisa hacia ninguna parte’. La manía de correr y correr para llegar siempre antes, para ser los primeros en tener algo nuevo, se ha apoderado de buena parte de nuestra civilización. Y eso de quedarse en casa, aunque sea por culpa del coronavirus, trae como consecuencia que hay que pararse. ¿Y qué haces tú ahora, si no te has dedicado a otra cosa que a correr sin parar, buscando siempre lo otro, si te tienes que quedar sentadito en casa? Pues dentro de casa se pueden encontrar también cosas muy interesantes.

Lo primero a tí mismo, lo que fueron tus gustos y tus ilusiones, arrumbados por las prisas, que ahora vuelvan a aparecer. Y que, a lo mejor, no estaban tan mal, si los comparamos con los que te has visto obligado a aceptar porque sí, porque lo pone la publicidad de la tele, para no quedarte desmarcado de las modas del ‘sí o sí’, que te atosigan por todas partes para que hagas lo que quieren venderte los demás, con la sana intención de que aumenten sus cuentas corrientes, mientras disminuye la tuya.
El peligro mayor es que la costumbre te lleve a seguir corriendo como nunca hacia ninguna parte, también dentro de casa, con la compra compulsiva por internet de lo que te hacen pensar que necesitas.

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