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Una generación digital pero con carencias tecnológicas

Son jóvenes que han nacido y crecido con la tecnología, pero que creen que la están infrautilizando y lo achacan a la falta de formación.
Adrián ArcosMartes, 24 de marzo de 2020
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Es la primera generación que ha crecido plenamente en la era digital, con ordenadores y acceso a internet en todo momento. Es la Generación Z, jóvenes nacidos entre 1995 y 2010, a los que también se les conocen como postmillenials, centennials, Generación K o post-Bieber. Es verdad que la generación inmediatamente anterior, los llamados millennials (nacidos entre principios de los 80 y mediados de los 90), se han abanderado como la generación que más usa las tecnologías, pero la realidad es que quienes nacieron y crecieron con el internet más evolucionado son los de la Generación Z.

La Generación Z se siente y se define como “tecnológica”. Estos jóvenes aceptan la tecnología como parte de la realidad en la que viven inmersos y lo hacen con naturalidad. Son pragmáticos en su uso y conscientes de los riesgos, pero defienden en su mayoría una visión optimista y entusiasta de las posibilidades que la tecnología ofrece, sobre todo en el ámbito educativo y en el laboral.

Según el estudio Jóvenes, futuro y expectativa tecnológica, realizado por BBVA, Google y la Fad (Fundación de Ayuda contra la Drogadicción) en el marco del proyecto conjunto Conectados, “estos jóvenes creen que la tecnología será el elemento que defina de forma esencial las características del mercado laboral y que esto supondrá nuevos retos, tanto a nivel formativo como de oportunidades”. Sin embargo, sienten una cierta presión, una exigencia impuesta por el contexto, de formación, equipación y actualización continuas. Y solo si las siguen podrán integrarse en el nuevo modelo laboral.

Exigen mayor formación

Como apunta este estudio, los jóvenes de la Generación Z “creen que están infrautilizando las tecnologías, que no les sacan el partido que podrían y deberían”, y en buena medida achacan esto a la falta de formación instrumental, estratégica y emocional. Se autocapacitan, por ensayo-error, se apoyan horizontalmente en sus pares, y se sienten faltos de apoyos adecuados. Y los solicitan.

Desde la negación del tópico de “nativos digitales”, los jóvenes reclaman múltiples desarrollos en el campo educativo; para manejar mejor las tecnologías, para sacarles partido, pero también para conocer sus posibilidades y límites, para conocer sus reglas “emocionales”, para aprender a integrar con éxito lo off y lo on line. Incluso reclaman mediaciones para el aprendizaje pese a ver con reticencias la posibilidad de control que la mediación (de progenitores, de docentes) podría suponer.

Frente al señalamiento de los riesgos tecnológicos, adoptan una posición proactiva: reclaman formación para anticiparse, un control razonable de las amenazas externas, unos códigos de regulación de los desarrollos científicos, industriales y empresariales, y unos códigos éticos que protejan al conjunto de la sociedad y eviten las desviaciones que pudieran resultar menos deseables.

Nuevas formas de aprender

Por todo esto, la Generación Z exige una nueva forma de aprender, son jóvenes multitarea, abiertos de mente, innovadores e impacientes, que demandan nuevas herramientas metodológicas y nuevas formas de aprendizaje. “Son inteligentes y autodidactas”, apunta Neus Soler, experta en economía y marketing, que asegura que “hacen muchas cosas por su cuenta, independientemente de si eso les da o no un título”. En cambio, la generación anterior, los millennials, “nacieron en una época de bonanza económica y dan mucha más importancia a los títulos. Ello significa que son menos autosuficientes, activos y emprendedores que los de la Generación Z”.

Estos jóvenes priorizan la Educación individualizada y la interactividad. A estos jóvenes les parecen cada vez más anticuados los métodos de Educación tradicional con los que crecimos. Ellos aprenden por su cuenta y especialmente en la web, y utilizan las redes sociales, y especialmente YouTube para ello.

Según datos de Google sobre YouTube, el 47% de la Generación Z pasa más de tres horas en YouTube y el 22% de los millennials también. De hecho, el 70% de los usuarios centennials o millenials han visto un vídeo para aprender algo nuevo o para profundizar en algún tema que les interesa.

“Los vídeos educativos en YouTube son un formato muy interesante para el usuario, resultan cercanos, tienen un estilo fresco y ameno, permiten empatizar con el alumno y el hecho de que se pueda consultar el vídeo todas las veces que se quiera es una ventaja” explica José J. Priego, profesor de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

Ver un vídeo es, para muchos usuarios, la manera más efectiva de entender o conocer un tema, y las opciones de contenidos en YouTube son infinitas y muy diversas. Según datos de Google, un 86% de los usuarios afirma que entra a menudo para aprender algo nuevo y más del 70% de las personas se siente empoderado, motivado o más seguro después de aprender algo nuevo en un vídeo de YouTube.

Los 'edutubers'

Ante este escenario, no es de extrañar que hayan surgido nuevas figuras divulgativas como los edutubers, youtubers especializados en Educación y divulgación. Algunos arrastran a cientos de miles de seguidores, como ExpCaseros, Unicoos, Date un Vlog, CdeCiencia, La Gata de Schrödinger o Ciencias de la Ciencia, entre otros.

Cada vez hay más clasificaciones en el mundo de los youtubers: infoentretenimiento (infotainment), videojugador (gamer), comidista (foody), vlogger, etc. Aunque YouTube es el gran referente, también Instagram se ha abierto a esta tendencia. El nutricionista Carlos Ríos, con 1.400.000 suscriptores, habla diariamente en su cuenta sobre Educación nutricional y saludable para los más pequeños.

Por ejemplo, conseguir entender ciencia de manera fácil y divertida es un reto y un recurso útil para muchos jóvenes que forman parte de la Generación Z. Según el estudio Beyond Millennial: The Next Generation of Learners, el 59 % de los estudiantes de entre 14 y 23 años prefiere estudiar en YouTube que hacerlo con los libros de texto. Un 55% considera que los canales audiovisuales son una fuente adecuada para su estudio.

La capacidad y la manera que tienen estos influencers de llegar a comunicar el conocimiento de un modo más atractivo y efectivo implica retos y cambia paradigmas educativos. Por ejemplo, las metodologías de Apple con el aprendizaje basado en retos (challenge-based learning) y otras como el aprendizaje activo (active learning) o las clases invertidas (flipped classrooms), que recomienda Iñaki Ortega, autor del libro Generación Z, y cuya entrevista reproducimos en este especial.

YouTube ha sido la plataforma que, gracias a los edutubers, da respuesta a esta demanda, favoreciendo la participación y la implicación a partir de conectar el contenido audiovisual con la necesidad de aprendizaje de cada usuario.

Cómo actúa la tecnología

El sociólogo Mario Arqued, especializado en la Generación Z, destaca cuatro peculiaridades de la tecnología para estos jóvenes:

  1. La exploración. Uso del teléfono móvil para la búsqueda constante de información, visualización de vídeos, música y apps de todo tipo.
  2. La hipersociabilidad. La tecnología se convierte en garantía de conexión con el grupo a través de la mensajería instantánea, las redes sociales, el uso del lenguaje visual o el ‘gaming’ on line.
  3. El ‘ego-development’. La tecnología contribuye al desarrollo de la autoestima de las nuevas generaciones. Ejemplos son las redes sociales, los ‘selfies’ o los ‘likes’.
  4. El efecto FOMO (‘Fear of Missing Out’): El hecho de no perderse nada es esencial para las jóvenes generaciones. Más que como presión, lo viven como una pérdida de oportunidades interesantes.
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Comentarios
  1. silvia nora esposito
    3 de marzo de 2021 08:32

    La diferencia innegable entre los que tienen conectividad en sus hogares, y los que no lo poseen, aún su celular robado y que no han podido reponer, pone sin duda el foco en esta problemática. Sugeriría conectividad para todos los estudiantes sin clases socioeconómicas. Soluciones concretas y generadas por el Estado.