La casa, un lugar para la Educación Emocional

21 de abril de 2020
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El aislamiento puede suponer un reto difícil a nivel psicológico. A pesar de que la capacidad para afrontarlo varía mucho de una persona a otra, pueden producirse sensaciones angustiosas de miedo o incertidumbre en los adultos que acaban transmitiendo a los niños. Por eso estos días de confinamiento son también una grandísima oportunidad para formarnos en Educación emocional, porque no hay mejor forma de aprender que poner en práctica lo aprendido. Ahora se publican, en medios y redes sociales, muchos artículos e informaciones de expertos que nos dan consejos sobre cómo abordar las emociones. Expresar todas esas sensaciones de tristeza, miedo y ansiedad, pero también de alegría o sorpresa, nos lleva a ayudarnos entre nosotros, a crear unos vínculos más fuertes y, también, a no reprimir nuestras emociones, lo cual puede incluso generar traumas en los más pequeños. Qué mejor que los niños puedan expresar sus emociones al lado de sus padres.

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