Janhvi M. Kanoria: “Innovar en Educación significa a veces volver a lo básico”

La fundación qatarí Education Above All actúa donde la pobreza o los conflictos impiden el aprendizaje. Hablamos con su directora de innovación.
Rodrigo SantodomingoLunes, 22 de junio de 2020
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Kanoria alerta contra las soluciones ‘cool’. Education Above All

Nacida en India, Janhvi M. Kanoria realizó su formación universitaria en EEUU, culminada con un máster por Harvard en Política Educativa Internacional. Kanoria desmitifica la idea de innovación como enloquecida carrera en busca de la novedad inédita. Para ella, el sentido común puede ser en ocasiones el mejor aliado del cambio. Kanoria participa el 25 de junio en el congreso digital de WISE.

Pregunta. ¿Significa lo mismo innovar en países occidentales que en países en vías de desarrollo? Sobre todo si asociamos innovación con terminales informáticas….
—Vincular innovación y tecnología como tándem indisoluble siempre es un error. Hay que ver primero qué problema queremos resolver y después decidir si la tecnología puede o no ayudar. Uno de los campos de innovación más interesantes (sobre todo en regiones desfavorecidas, pero no solo) tiene que ver con la Educación del carácter desde la visión holística de la enseñanza. Cómo, por ejemplo, aprender a ser optimista y sobreponerse a la adversidad. Y esto no tiene nada que ver con tecnología.

¿Qué opina de los programas masivos para llevar tabletas o portátiles a los alumnos del tercer mundo?
—Es difícil darle una opinión general. Me viene a la mente el famoso Agujero en la Pared de Sugata Mitra. Por sí mismo, el ordenador abre una ventana de curiosidad. Pero a partir de ahí, hay que diseñar una intervención que permita a los profesores incluir la tecnología en un viaje pedagógico, con clases que aborden competencias, que permitan a los alumnos ensanchar sus propias barreras. Si les das un portátil, los chavales aprenderán a sacarle partido, pero quizá no para lo que tú habías previsto. En ocasiones, la tecnología puede incluso hacer mucho daño. Hay países en los que es habitual tener que lidiar en la escuela con problemas mentales que un uso excesivo de las pantallas puede agravar.

“Discrepo de otros expertos en innovación: PISA es un muy buen instrumento”

Chicos y chicas que quizá necesiten más contacto humano y menos entorno digital.
—La perspectiva socioemocional aspira a educar a un niño en su conjunto. Los resultados en Matemáticas y las competencias digitales son importantes, pero solo si también somos capaces de brindar bienestar al alumno. Entender esto sería realmente innovador. No podemos seccionar a un niño y decir “tú programas esta parte; tú, esta otra”.

Centrándonos en la parte académica, ¿hemos aprendido a reflexionar pedagógicamente sobre la tecnología?
—Sin duda hemos logrado que el trabajo del profesor sea más fácil. Ya sea haciendo más accesible información sobre su alumnado, anticipando necesidades del aula o mejorando la comunicación con familias, estudiantes y compañeros. El éxito es más dudoso en la integración del aprendizaje on y off line. Pienso que aquí podemos extraer valiosas lecciones de la crisis sanitaria. Durante el confinamiento, los alumnos que han podido seguir aprendiendo básicamente se han sentado frente al ordenador como se sientan en clase. Y esto plantea un buen número de preguntas sobre cómo crear una experiencia total combinando actividades on y off line, metodologías activas y didáctica clásica, autoaprendizaje, lecciones magistrales, colaboración.

Parece que una gran mayoría de profesores y alumnos (incluso de edades avanzadas) han demostrado escasa autonomía. Se han limitado a recibir y ejecutar órdenes.
—Son varios los factores sistémicos que inhiben la libertad de escuelas, profesores y alumnos. Diría que el más importante es la tendencia a sobrecargar los currículos y la obsesión por terminarlos a toda costa. Incluso un profesor inquieto, que quiere probar cosas nuevas y ser creativo, tiene a alguien encima que le obliga a acabar tal temario en tal fecha. ¿Qué hace al final? Da sus clases, indica los contenidos exigidos y hace exámenes.

Hay como una tensión entre dos fuerzas opuestas. De un lado, el sistema anima a escuelas y docentes para que innoven. De otro, aumenta el control sobre la práctica educativa mediante currículos detallados y estándares.
—Existe un miedo tremendo a que el profesor la líe, a que no haga bien su trabajo y los alumnos no aprendan. Pero dígame un solo profesor que garantice que todos sus alumnos van a aprender al 100%. En Educación tiene que haber un cierto grado de flexibilidad y duda: unos aprenden mejor de una forma, otros de otra. ¡Estamos obligados a ser innovadores! Pero las autoridades están tan asustadas que al final procuran que todo se haga de la misma forma. Insisto: durante los últimos 100 años, lo único que hemos hecho es añadir contenidos y competencias. ¿Cuándo vamos a empezar a quitar cosas? Con esa presión sobre sus hombros, la profesora acelera para terminar cada tema cuanto antes e ir aligerando la carga.

“La crisis del Covid aumentará el ritmo frenético de los currículos”

¿Se agudizará esa tendencia frenética con la vuelta a las clases tras el parón escolar?
—Me temo que sí. Algunos alumnos afortunados han seguido aprendiendo en el hogar. Otros muchos no –especialmente en los países en vías de desarrollo– y se han quedado atrás. Desde esa óptica burocrática de la Educación, ahora tienen que alcanzar sí o sí los objetivos fijados. Y hacerlo en tiempo récord.

¿Añaden aún más presión las comparativas internacionales, en especial PISA?
—Tengo una opinión controvertida entre los expertos en innovación: pienso que PISA es un muy buen instrumento. Y lo es porque pone el foco en competencias, no en el conocimiento memorístico. De hecho, sus responsables insisten en que muchos chavales no saben aplicar lo que aprenden. Es muy valioso que los países tengan esta información. Además, supone un baño de realidad para sistemas que quizá no tengan formas de evaluación demasiado exigentes o rigurosas. Me gusta también su esfuerzo durante los últimos años en calibrar el bienestar del alumno, en línea con el enfoque holístico del que hablábamos antes.

“Existe un miedo tremendo a que el profesor la líe”

¿Polarizamos demasiado el dualismo contenidos vs competencias, tradición vs innovación? Hay estudios que señalan la importancia de tener una buena base de conocimiento sólido para poder innovar y trabajar con éxito la creatividad, el pensamiento crítico…
—Que el alumno adquiera una base fundacional de lectoescritura y funciones matemáticas resulta clave para su desarrollo posterior. El problema es que muchas veces ni siquiera hacemos esto bien. No estoy segura de la cifra exacta, pero me parece que son 120 millones los estudiantes en el mundo que no saben leer o escribir correctamente tras cuatro años de escolarización. Cambiar esto requiere soluciones distintas para contextos diferentes, es decir, supone innovar.

¿Quizá entendamos innovar como algo asociado a modelos pedagógicos complejos y sofisticados. Y en realidad, solo significa introducir novedades para mejorar.
—Se trata de crear soluciones a problemas. La solución no tiene que ser algo flamante que nadie haya hecho antes. Hay países multilingües que se empeñan en enseñar a leer y escribir en una única lengua con la que miles de alumnos no están familiarizados. Nueva Zelanda decidió permitir que los maoríes aprendieran en su lengua madre, y los resultados han sido excelentes. Yo misma a veces encuentro dificultades al apostar por determinadas soluciones. Me preguntan: “¿Cómo de innovador es esto? ¿Se ha hecho ya antes?”. Y yo argumento que la idea es arreglar algo que no funciona, no diseñar un modelo cool y nuevo solo porque es cool y nuevo. Estamos muy influidos por el significado de innovación en los aparatos tecnológicos. Y en Educación puede signficar algo muy distinto, incluso volver a lo básico.

Flexibilidad para reenganchar

  • Janhvi M. Kanoria y su equipo están perfilando el Digital School Program. En el horizonte, uno de los objetivos educativos más ambiciosos: lograr que vuelvan a aprender adolescentes que dejaron la escuela para trabajar o bien por diversos motivos culturales y geográficos. Personalización y flexibilidad definen al proyecto.
  • Los obstáculos de la enseñaza a distancia puestos de relieve durante el confinamiento han llevado a reformular el programa, que incluirá también estrategias off line.
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