Ser feliz en vacaciones

José Mª de Moya
Director de Magisterio
23 de junio de 2020
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Rescato en estos días previos a las merecidas vacaciones algunos apuntes de la conferencia de Tal Ben-Shahar, profesor en Harvard donde imparte la asignatura “La ciencia de la felicidad” que, con 900 matriculados, es una de las más populares del campus. Pronunció una conferencia en EnlightED de Fundación Telefónica.

Ben-Shahar lidera con otros una de las corrientes psicológicas que cuenta cada vez con más adeptos, la Psicología Positiva, que surge como antídoto de tanto libro de autoayuda sin fundamento. No oculto mis prejuicios contra los vendedores ambulantes de paz y amor. Tengo dos prevenciones. En primer lugar, carecen de base científica y se aprovechan de lo jodidos que andamos para hacer su agosto. Vendernos equilibrio y armonía a la generación del estrés no parece un mal negocio. Pero sobre todo carecen de base antropológica. Muchos de esos manuales pecan de narcisismo. Se enfrentan al reto de la felicidad como si se tratara de un ejercicio de introspección y autoanálisis. Si alcanzar la felicidad es el objetivo que nos marcamos al nacer, lo que da sentido a nuestras vidas, corremos el riesgo de que pueda llegar a convertirse en una obsesión. Vemos a qué extremos pueden llegar aquellos que la buscan en el ejercicio físico, el ocio, la comida o el placer. La felicidad no es el objetivo, es el resultado de un modo pleno de caminar, de ser y de vivir.

La felicidad no es el objetivo, es el resultado de un modo pleno de caminar, de ser y de vivir

Las recetas de Ben-Sharar para ser feliz tienen enjundia porque sí están enraizadas en una visión antropológica de la persona. Ahí van.

Primero, asumir que somos humanos y nos equivocamos. El principal pilar de la felicidad es la infelicidad. Tenemos que darnos la oportunidad de sentir emociones negativas… “Aprende a fracasar o fracasarás siempre”, nos dice.

Segundo consejo, aprender a recuperar la energía que se nos evapora por el estrés, la pandemia de nuestra época. Ejercicio tres veces por semana, parar cinco minutos cada rato y respetar el día de descanso semanal.

Tercero y en este se detiene como para subrayarlo: cuidar las relaciones. Nos recuerda que los países con mayor índice de felicidad son aquellos en los que las relaciones familiares o de amistad son muy valoradas socialmente. Porque aportan una mirada profunda e invitan a trascender como único camino para alcanzar una felicidad razonable y sostenible, algo parecido a una cierta paz interior. Inspirándose en el pensamiento de Frankl, Ben-Sharar propone “buscar un sentido a la vida más allá de la propia autosatisfacción”.

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