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El aprendizaje en línea: de la urgencia a la calidad, uno de los grandes retos de 2021

La pandemia de la Covid-19 ha provocado la mayor interrupción de los sistemas educativos que jamás ha existido en la historia, que ha afectado casi a 1.600 millones de estudiantes en todo el mundo.
RedacciónMartes, 12 de enero de 2021
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© Nataliya Kalabina

Ante la disrupción que han supuesto los diferentes confinamientos, la enseñanza en línea ha ocupado el centro del escenario global, una transformación obligada que ha acelerado la migración digital y que puede significar el despegue definitivo de este tipo de enseñanza durante el año 2021. De hecho, las primeras previsiones de la industria vaticinan que el mercado del aprendizaje digital o e-learning crecerá el 8% y superará los 375.000 millones de dólares en 2026.

“Algo que afecta tan negativamente una proporción tan elevada de la humanidad nunca puede ser bueno para nadie, pero sí podemos decir que, gracias a la Educación en línea, los sistemas educativos de todo el mundo no se han tenido que interrumpir al cien por cien y que grandes capas de la población mundial han podido conocer qué es este tipo de educación”, explica Albert Sangrà, investigador del grupo Edul@b y profesor de Psicología i Ciencias de la Educación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

Las condiciones en las que se ha dado este reto mayúsculo de pasar en pocos días de una modalidad presencial a una virtual han llevado a un tipo de prácticas de urgencia que los expertos denominan "docencia remota de emergencia"

A pesar de este éxito, las condiciones en las que se ha dado este reto mayúsculo de pasar en pocos días de una modalidad presencial a una virtual han llevado a un tipo de prácticas de urgencia que los expertos denominan “docencia remota de emergencia”, la cual, a pesar de que se desarrolla de forma virtual, no equivale necesariamente a una enseñanza en línea de calidad. “Un efecto no deseado –describe Sangrà– inherente a la forma inesperada e inmediata en la que se ha tenido que afrontar la situación, es que en muchos casos la falta de preparación previa, de formación del profesorado, de disponibilidad de recursos, y de conectividad y accesibilidad a dispositivos ha hecho que muchas experiencias no hayan sido satisfactorias”.

No es tan sencillo como parece

Tal como recuerda Carles Sigalés, investigador y vicerrector de Docencia y Aprendizaje de la UOC, “pasar a la enseñanza en línea no es tan sencillo como parece. Una universidad (o un centro escolar) que ofrece formación en línea de calidad debe organizarse de forma completamente distinta, el traslado de la presencialidad a la no presencialidad no es automático”. Se trata de un sistema que pone a los estudiantes en el centro del aprendizaje, con implicaciones que van más allá de la mera traslación a una pantalla de lo que un profesor hace en una universidad presencial. “Poner en marcha un modelo como este no tiene nada de fácil y que no se trata de hacer videoconferencias síncronas. Es necesario un diseño y una planificación muy detallados, la elaboración de recursos y una forma de evaluar diferente”, recalca Lourdes Guàrdia, de Edul@b.

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