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El patio escolar: la asignatura olvidada

El diseño de los espacios educativos ha cambiado. Ahora se buscan aulas abiertas al mundo, polivalentes y con un mobiliario multifuncional, pero hay un rincón de las escuelas que todavía sigue pareciendo algo más propio de una cárcel que de un colegio. Nos referimos al patio escolar.
Fernando BoillosMartes, 26 de enero de 2021
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La mayoría de los patios escolares son espacios en los que no se ha intervenido en las últimas décadas. © AEROGONDO

Innovar en Educación está de moda. En los últimos años docentes y equipos directivos recalcan que el paradigma de la Educación esta cambiando. No importa tanto lo que sabes sino lo que eres capaz de hacer con lo que sabes. Es el momento de los paisajes de aprendizaje, los proyectos, la gamificación, los retos y la clase invertida.

El diseño de espacios también ha cambiado. Se buscan aulas abiertas al mundo, polivalentes y con un mobiliario multifuncional, pero hay un rincón de las escuelas que todavía sigue pareciendo algo más propio de una cárcel que de un colegio. Nos referimos al patio escolar.

Mariana Morales, consultora educativa independiente y presidenta y miembro fundador de la asociación Patios Habitables, lo tiene claro: “La mayoría de los patios escolares son espacios en los que no se ha intervenido en las últimas décadas y esto se traduce en un espacio sin naturaleza y con escasas oportunidades para el juego libre. Si introducimos naturaleza e infraestructuras abiertas y elementos sueltos va a mejorar la convivencia, el bienestar y la Educación ambiental. El diseño de un patio debe contar con la participación de sus usuarios y poner sus necesidades como prioridad. En la transformación de un patio es posible que cometamos muchos errores, pero lo importante es aprender de ellos y ponerse en marcha”.

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En ningún otro espacio de la escuela se potencian tanto las relaciones sociales y se educan valores que facilitan la integración y la gestión emocional

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Para los docentes el patio puede ofrecer una gran riqueza de estímulos para realizar diversidad de aprendizajes transformándose en un espacio lúdico, de experimentación sensorial, de desarrollo motriz, de descubrimiento de la naturaleza, pero además es una fuente de información como espacio de socialización.

Engràcia Margarit, docente y directora general del Colegio “Santa Teresa Carmelitas Misioneras” en Terrassa (Barcelona) así lo explica: “En ningún otro espacio de la escuela se potencian tanto las relaciones sociales y se educan valores que facilitan la integración y la gestión emocional. La observación del alumnado a la hora del recreo nos aporta una gran cantidad de información a los educadores sobre el desarrollo y personalidad de los niños y niñas y sobre cómo se desenvuelven en diversidad de situaciones, difíciles de recrear dentro del aula”.

Llegados a este punto y dada la importancia que debería adquirir este espacio dentro de los colegios, ¿por qué es la asignatura olvidada? Y lo más importante: ¿cómo debería ser un patio de una escuela? La renaturalización, el diseño orgánico, la funcionalidad, la accesibilidad y la diversidad de propuestas son aspectos a tener en cuenta para pensar lo que queremos que pase en el patio y concretar nuestras intenciones.

Acoger la diversidad

Carme Cols y Josep Fernández, maestros de toda la vida en la escuela infantil y primaria en diferentes escuelas de la periferia de Barcelona y actualmente jubilados, crearon en el año 2000 el proyecto El Safareig, un espacio de diálogo y comunicación sobre infancia y naturaleza en internet.

Para ellos, es necesario “crear lugares acogiendo la diversidad, donde niños y adultos se sientan seguros y puedan ser autónomos. Crear diferentes ambientes: huerto, jardín, desniveles, bosque, cabañas, rincones, zonas de juego, de relax, de lectura, de observación… La vegetación nos puede ayudar a distribuir el espacio, a bajar la velocidad y el ruido. Crear y diversificar recorridos que inviten a escoger y respetar diferentes ritmos. Moderar el viento y a crear sombra. Potenciar un tipo de Educación Física y deporte al aire libre en un entorno naturalizado. Dar oportunidad a una diversidad de propuestas más allá de los deportes mayoritarios. Hacer posible la integración de la pista deportiva, protegiendo mediante redes o muros vegetales el juego tranquilo en el resto del espacio exterior. Crear desniveles que puedan ser escalados, también accesibles para sillas de ruedas. Crear espacios que hagan posible la Educación del riesgo, evitando los peligros. Actuando con sentido común y respetando la normativa europea para las áreas de juego infantil al aire libre”.

Elementos socializadores

En la misma línea,  Juan Espín Martínez, CEO y Managing Director de Tireless Design, explica que “debemos dotar el espacio de elementos socializadores, como auditorios y gradas, que faciliten las relaciones sociales no segregacionistas, abiertas a todas las edades y géneros. Estos elementos son muy útiles para realizar actividades curriculares como aula exterior. Además, otro aspecto básico a tener en cuenta es la seguridad. Un espacio rico en desafíos puede convertirse en un lugar donde el riesgo es mayor y hay que evitar el peligro. Por tanto, hay que tener en cuenta el tipo de material que se manipula –cuanto más natural mejor–, los suelos, las normas de seguridad, las edades que van a convivir en ese espacio”.

Replantearse este espacio es más que una necesidad en muchos centros. Por suerte, muchos otros ya se han dado cuenta de su importancia creando patios vivos, ricos en diversidad y naturaleza, en definitiva, espacios donde el aprendizaje continúa ofreciendo un mundo de posibilidades. 

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Comentarios
  1. MARIA
    30 de enero de 2021 19:53

    Me interesa la educación