fbpx

Científicas brillantes, un estímulo para despertar vocaciones en las niñas

El movimiento #NoMoreMatildas pretende recuperar el protagonismo de las mujeres en la ciencia. Los libros de la ESO solo recogen un 7,6% de referentes femeninos respecto a los masculinos.
Adrián ArcosMiércoles, 3 de marzo de 2021
0

Los referentes femeninos en los libros de texto sirven para contrarrestar los estereotipos que surgen desde edades tempranas. © VECTOR ROCKET

Intenta imaginar que Einstein, el científico más famoso del mundo, hubiera nacido mujer. ¿Cómo crees que habría sido su vida?, ¿crees que lo habría tenido más fácil? ¿más difícil?, ¿crees que hoy sería tan popular? El “efecto Matilda” es el nombre que recibe la discriminación que han sufrido muchas científicas a lo largo de la historia. Durante siglos, muchas mujeres investigadoras han visto cómo sus aportaciones han sido desechadas o cómo sus descubrimientos les han sido arrebatados por sus compañeros de investigación. Una injusticia que ha impedido que la historia las recuerde como se merecen, y que no aparezcan en los libros de texto. Es el caso de brillantes científicas como Nettie Stevens, Lise Meitner, Marietta Blau o Rosalind Franklin, entre muchas otras.

Así es como ha surgido #NoMoreMatildas, un movimiento impulsado por la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT) que pretende recuperar el protagonismo de esas científicas que nunca debieron ser invisibles. AMIT tiene como objetivo conseguir una mayor presencia de científicas en los libros de texto escolares, tanto en Primaria como en la ESO y Bachillerato, desde la convicción de que, como referentes, estas mujeres serán un estímulo para despertar en las niñas una vocación científica y contrarrestar los estereotipos que desde edades tempranas anidan en sus mentes y les dicen que ellas son menos inteligentes y dotadas para las ciencias que los chicos.

#NoMoreMatildas nos invita a imaginar, a través de tres cuentos, cómo hubiera sido la vida de Albert Einstein, Alexander Fleming y Erwin Schrödinger en caso de haber sido mujeres. Y es que estudios como el de la Universidad de Valencia, Análisis de la ausencia de las mujeres en los manuales de la ESO. Una genealogía del conocimiento ocultada, revelan apenas un 7,6% de referentes femeninos en libros de texto de la ESO respecto a sus homólogos varones y un 12% en las citas de trabajos académicos.

El porcentaje de mujeres en carreras científicas es inferior al 30% según datos de la Unesco

El porcentaje de mujeres en carreras científicas es inferior al 30% según datos de la Unesco, pero más preocupante aún es el descenso en áreas clave para el desarrollo tecnológico de la sociedad, como la ingeniería informática, en la cual en España las mujeres representaban más de un 30% del alumnado en los años 80 y hoy apenas llegan al 12%; y las matemáticas, grado en el que desde el año 2000, en que las mujeres representaron más del 60% del alumnado, su presencia no ha dejado de disminuir siendo del 37% en 2018. También la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), en su informe El Estado de la Ciencia 2020, advierte de que, aunque las mujeres universitarias son el 55% del total, las estudiantes de carreras TIC en países como España, Brasil o Chile no superan el 13%.

Esta infrarrepresentación aleja a las mujeres de acceder a posiciones de liderazgo y promueve la exclusión de la perspectiva femenina para crear y desarrollar soluciones en la era de la transformación digital. En ese sentido, un equipo de investigadoras liderado por Milagros Sáinz, directora del grupo de investigación GenTIC del Internet Interdisciplinary Institute (IN3) de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), ha demostrado cómo los modelos de referencia influyen en las preferencias de las niñas de los estudios STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas).

Desmontando estereotipos

Las investigadoras han evaluado la efectividad de una intervención en 16 escuelas situadas en varias ciudades españolas, con 304 niñas de entre 12 y 16 años. La intervención estaba enmarcada dentro del programa de fomento de las vocaciones científicas y tecnológicas de la fundación Inspiring Girls, que consiste en dar charlas en los centros educativos con el objetivo de que estas exposiciones a modelos de referencia femeninos sirvan para evitar que se reproduzcan estereotipos de género sobre competencias en materias STEM y para contribuir a que las niñas opten por estudiar grados de estos ámbitos.

Las menores que participaron en el estudio tuvieron que responder cuestionarios antes y después de las charlas, donde debían valorar afirmaciones como “las matemáticas son más importantes para los chicos”, “a los chicos se les dan mejor las matemáticas que a las chicas”, o “tengo talento para las matemáticas”. “Observamos el efecto positivo de las sesiones a la hora de neutralizar el efecto negativo que tienen los estereotipos de género  sobre su predisposición a elegir estudios STEM”, destaca Sáinz.

Milagros Sáinz ha publicado recientemente otro estudio sobre cómo las valoraciones de los padres y del profesorado sobre las competencias académicas de los adolescentes, a menudo expresadas de manera inconsciente, contribuyen a reforzar estereotipos y roles de género. Sorprendentemente, los investigadores constataron que hay un desajuste entre las notas reales y la percepción que tienen las familias y el profesorado de las competencias del alumnado. De hecho, el estudio muestra que muchos adultos desconocen que las chicas sacan mejores notas en todas las asignaturas, también en las asociadas tradicionalmente con la masculinidad, como las Matemáticas, la Tecnología, la Física y la Química

Algunas de esas mujeres pioneras

  • Barbara McClintock (1902-1992) fue una científica estadounidense que descubrió los “genes saltarines” (la transposición genética), demostrando que los genes no siempre ocupan el mismo lugar en los cromosomas.   
  • La cristalógrafa británica Rosalind Franklin (1920-1958) desveló la estructura del ADN, la molécula que se encarga de que todos los humanos nos parezcamos a nuestros progenitores.
  • La geóloga danesa Inge Lehmann (1888-1993) descubrió la discontinuidad que separa el núcleo externo de la Tierra del núcleo interno. Hasta entonces se creía que nuestro planeta era hueco . Utilizó los terremotos para poder demostrar su teoría.
  • La maestra española Ángela Ruiz Robles (1895-1975) imaginó un artilugio que facilitara la lectura de libros. Era un libro “ideovisual” interactivo, con luces, botones con distintas opciones, sonido y múltiples contenidos… el precursor del libro electrónico.
0
Comentarios