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Tener el título de la ESO marca la diferencia

Un estudio señala que el abandono sin la ESO es el que repercute de manera más significativa en los jóvenes. La Administración se centra en la prevención pero no en el retorno.
Pablo RoviraMartes, 6 de abril de 2021
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A la hora de hablar del abandono educativo temprano, tener el título de la ESO importa. Ahí está lo que de manera más significativa marca la diferencia en la vida laboral –incluso social y personal– de los jóvenes en cuanto a su nivel educativo. “En el fracaso escolar se encuentran las raíces del abandono educativo temprano”, señaló Ángel Soler, economista del IVIE (Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas) y de la Universidad de Valencia. Soler ha sido el investigador principal del informe Mapa del abandono educativo temprano en España, elaborado por la Fundación Europea Sociedad y Educación y promovido por Porticus Iberia.

Este estudio, relevante por la taxonomía cuantitativa y cualitativa que realiza sobre el abandono educativo temprano, detalla que “alrededor de las tres cuartas partes (72,5%) de los que no han obtenido el título de la ESO acaban abandonando prematuramente los estudios”. En cambio, la tasa de abandono educativo entre los jóvenes que sí titulan en la ESO es del 10,8%. Así, el dato del 16% de abandono educativo que hay en España, en realidad, es la suma de un 10% que al menos sí logra el título de la ESO más un 6% de población de 18 a 24 años que abandona antes de obtener la titulación de Secundaria Obligatoria. En el año 2004, cenit del 32,2% de abandono en España, se descomponía en 22,2% con título de la ESO y 10% sin título. En comparación, cuando estalló la crisis económica, en 2008, el 31,7% que entonces había de abandono educativo se repartía 17,6% y 14,1%, respectivamente.

Es relevante la referencia a la crisis económica, pues, según este estudio, si durante las épocas de bonanza económica las diferencias de empleo y salariales no difieren tanto por nivel formativo, el impacto del abandono educativo se deja notar, especialmente, en época de crisis, cuando “no haber estudiado más allá de la Educación obligatoria se paga muy caro en las edades decisivas para la consolidación laboral y familiar”. En cuanto a la temporalidad, el estudio elaborado por la Fundación Europea Sociedad y Educación la gran diferencia está entre quienes no tienen la ESO y los demás, y “no entre los que tienen Educación Superior y los que abandonan con la ESO”. De hecho, concluye el estudio, los jóvenes que abandonan prematuramente la formación están sobrerrepresentados en los puestos de baja cualificación, con menores remuneraciones y en sectores como la agricultura o la construcción. Esta falta de salidas laborales repercute en que los jóvenes que abandonan sus estudios recurren al autoempleo y se cierran el acceso laboral al sector público donde las credenciales educativas son especialmente necesarias.

Por su parte, el profesor Juan Ignacio Martínez Pastor enumeró las consecuencias que tiene abandonar los estudios más allá de la primera juventud, sobre todo en las épocas de crisis. Durante esos periodos, la situación del empleo de los jóvenes, sea cual sea el nivel educativo, empeora de manera sobresaliente; pero, además de abandonar, estos jóvenes se distancian notablemente de los que han seguido estudiando, sobre todo en lo que respecta a las tasas de empleo y de paro.

Otra caracterización que revela el estudio es que el abandono educativo temprano es un rasgo claramente masculino, en la medida en que dos de cada tres de los que abandonan son hombres. También, que la formación de los padres influye decisivamente en el abandono de los hijos y las familias más vulnerables padecen el abandono con mayor intensidad.

Arrepentidos por dejarlo

El estudio también realiza un análisis cualitativo de qué lleva a un joven a abandonar sus estudios y, también, qué le lleva a retomarlos. Sobre las causas que producen el abandono, destaca la “falta de motivación” como principal motivo de abandono; las “cuestiones laborales” es, indiscutiblemente, la principal razón para el retorno educativo. Así lo destaca Beatriz Morillo, coordinadora de la ESO en el centro de adultos INAV: “Los motivos son tantos como alumnos, pero fundamentalmente son conscientes de que para ascender laboralmente así como para tener mayor estabilidad, es imprescindible contar con el título de la ESO”. Este centro de adultos está autorizado por la Comunidad de Madrid para impartir el título de la ESO en modalidad online. Para Morillo, “la gestión del tiempo, compatibilizar la formación con su actividad profesional y adquirir el hábito de estudio son los principales retos para quien lleva tiempo sin estudiar”.

Los profesores López-Meseguer y Valdés, autores del capítulo de abandono y retorno educativo desde una perspectiva cualitativa, destacaron como factores de riesgo asociados con el alumno, la persistencia de malos hábitos (de estudio y de pautas de conducta), la percepción negativa sobre la propia capacidad para seguir el ritmo de los aprendizajes y la falta de motivación. El profesor Valdés, investigador de la UCM, puso especial énfasis en la necesidad de articular procedimientos de información y asesoramiento con los alumnos que se plantean retornar a la formación, considerando sus circunstancias personales. Por su parte, López Meseguer (UNIR), señaló cómo una gran parte de los entrevistados se arrepiente de haber abandonado, apuntando que no eran conocedores de las consecuencias de su decisión. También la relación alumno-profesor y los actuales itinerarios académicos están, a menudo, asociados al proceso de desvinculación del alumno.

El enfoque exitoso es el integral

  1. La investigación llevada a cabo por la Fundación Europea Sociedad y Educación revela que la mayor parte de los programas de prevención del abandono educativo temprano están financiados y ejecutados por la administración o por los propios centros educativos. Los programas de retorno, por su parte, los desarrollan en su mayoría entidades sociales con financiación mixta o privada..
  2. El informe aborda los programas de prevención y retorno educativo desde una perspectiva de desarrollo integral que “permite estudiarlo desde las diferentes facetas de crecimiento personal, educativo, de inserción laboral e inclusión social de los jóvenes en riesgo de tomar esta decisión”. Este enfoque “podría permitirnos detectar anticipadamente las señales que nos envían los alumnos; reconocer la relevancia de la Educación obligatoria en la vida de los individuos; corregir pérdidas derivadas de factores contextuales; favorecer la equidad; y evaluar los costes individuales y colectivos que vivirán aquellas personas que han interrumpido su proceso de maduración no solo en la etapa de la educación obligatoria, sino en la Educación postobligatoria y, más adelante, en un marco de desarrollo basado en el aprendizaje a lo largo de la vida”.
  3. Los casos de estudio analizados con más profundidad ponen de relieve, por sus resultados, la importancia de abordar el abandono desde una óptica de desarrollo integral y potenciar la colaboración público-privada, sobre todo en los programas de retorno, que son los más implementados por las organizaciones sociales.

Una nueva oportunidad para el retorno educativo

El programa Jove Oportunitat (JOOP) que desarrolla el Instituto Valenciano de Juventud con financiación del Fondo Social Europeo es uno de los tres casos de buenas prácticas, junto con la Fundación Tomillo y las Escuelas de Segunda Oportunidad, que destaca el informe Mapa del abandono educativo temprano en España, como programa de éxito de retorno educativo promovido por una Administración pública.

Se trata de un curso de orientación personal y profesional que pretende que los jóvenes formen un “proyecto global de vida” que incluya no solamente sus aspiraciones laborales, sino también relacionales. Desde un enfoque integral, cada joven participante reflexiona sobre su vida y, a continuación, define su proyecto profesional, que se concretará en un itinerario personalizado a seguir desde el día siguiente a su paso por el taller. Para lograrlo, se hace un acompañamiento personalizado con cada alumno en el que se trabaja la recuperación de su autoestima, permitiéndole tomar control sobre su propia vida, aprendiendo a superar las adversidades y potenciado su autonomía frente a la presión de su grupo de iguales.

Ofrece además preparación para el acceso a cursos de Grado Medio o, en su defecto, a certificados de profesionalidad. Los jóvenes de entre 16 y 21 años realizan al menos 20 visitas a empresas relacionadas con las familias de FP para construir su proyecto profesional y realizan actividades socioculturales y una convivencia de cuatro días.

La tasa de éxito se sitúa en un 75% de alumnos que completan el curso y en un 62% que, tras su paso por JOOP, continúan estudiando o trabajando.

Alumnos del Programa JOOP de la Comunidad Valenciana.

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