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Volver a la escuela, pero manteniendo las ventajas de la enseñanza virtual

Los niños prefieren ir a la escuela en vez de estudiar en casa, pero quieren mantener las ventajas que conlleva la Educación virtual, según la ONG Educo. La infancia no es consciente de su derecho a la participación ni lo ejerce.
Diego FranceschMartes, 30 de noviembre de 2021
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El 78,8% de los niños que han participado en la encuesta prefieren estudiar en la escuela. © IVECTOR

El pasado mes de setiembre empezó un nuevo curso, el tercero marcado por la presencia de la Covid-19. Este curso, los alumnos pueden ir presencialmente a su centro y recuperar una parte de esa normalidad que se vivía antes de la aparición del coronavirus.

Los meses de confinamiento que se sufrieron en España, como en muchos otros países, todavía están muy presentes para todos, también para los niños. De repente, más de ocho millones de jóvenes se vieron encerrados en casa, sin poder asistir a la escuela o ir al parque a jugar, y muchos tuvieron que adaptarse a una Educación totalmente online. Y aunque más tarde volvieron al colegio, lo cierto es que se encontraron con una nueva realidad de “grupos burbuja”, mascarillas y distancia física en el patio.

Este es el relato que hace en su introducción el nuevo informe que la ONG Educo ha publicado para recoger la voz de los niños y niñas. El año pasado, en el informe anterior, titulado La escuela está cerrada, ¡pero el aprendizaje, no! esta ONG también recogió la opinión de más de 4.000 niños, adolescentes y jóvenes de una veintena de países. “Queríamos que nos explicaran cómo estaban viviendo el confinamiento, qué sentían al no poder ir a la escuela y no ver a sus amigos y amigas y qué cambios esperaban a partir de ese momento”, dice Educo.

Este año 2021, en un nuevo informe, les han preguntado sobre la vuelta a las aulas y la convivencia con el coronavirus. En esta segunda edición, Encuesta Global 2021: la voz de 8.000 niños y niñas, han querido poner el foco en la realidad de los niños, niñas y adolescentes que viven en España, donde una muestra representativa de 517 chicos de 6 a 18 años han respondido a la encuesta. El trabajo de campo se realizó entre el 6 y el 9 de julio de 2021.

Para Educo, “el camino hacia la transformación de una sociedad más equitativa y justa empieza por escuchar a los niños, niñas y adolescentes y tener en cuenta sus opiniones. Es su derecho, tal y como reconoce la Convención de los Derechos del Niño. Sus propuestas deben ser escuchadas, que no oídas, en todos aquellos aspectos que les influyen directamente y por ese motivo hemos realizado esta encuesta, en el marco de la campaña Activa la Escucha. Tomar conciencia de ello permitirá llegar al cambio desde la raíz que necesita nuestra sociedad para ser más justa y equitativa”, afirma Educo.

Los datos recogidos por Educo muestran que prácticamente 8 de cada 10 niños y niñas prefieren estudiar en la escuela, una amplia mayoría. Consideran que estar en el aula les permite aprender mejor, concentrarse más y resolver más fácilmente las dudas académicas. Pero tan importante como esto es que, para ellos, la escuela les permite estar con sus amigos, relacionarse, jugar y conectar con los demás. Es, pues, un espacio académico a la par que un lugar de libertad.

Aunque la presencialidad es lo más valorado, cuando a los niños se les pidió que ampliaran su respuesta muchos de ellos recalcaron los valores positivos de la Educación online, la cual quieren seguir manteniendo. Por eso, piden más equipamiento en las escuelas y las casas, un profesorado más formado para su uso y que la dimensión online se integre en las metodologías de trabajo en el aula.

Casi 7 de cada 10 niños pusieron énfasis en que, cuando acabe la pandemia, la escuela debería ser como la que existía antes. Al desarrollar esta respuesta, en sus comentarios vemos la necesidad de volver a la normalidad, de recuperar las relaciones que se establecen en el centro educativo con el profesorado y sus compañeros.

Pero también aportan otras ideas. Casi 1 de cada 3 lo ve como una oportunidad para mejorar la escuela. Quieren una escuela con metodologías más prácticas y experienciales, más dinamismo e integrar la educación para el buen trato, entre otros.

Más de la mitad de los niños y adolescentes consideran que se les ha escuchado y que se ha contado con ellos durante la pandemia. Sobre todo, así lo han sentido en el ámbito familiar, en el que han podido participar en las decisiones y hablar de sus sentimientos.

Sin embargo, un dato que preocupa es que 1 de cada 3 no entendieron la pregunta o no quisieron responderla. Es un claro indicador del desconocimiento por parte de la infancia de su derecho a participar, de lo que significa y de sus implicaciones. Y no solo de la infancia, también de las personas adultas. Es necesario trabajar la comprensión y las prácticas del derecho a la participación de la infancia con las personas adultas, así como promover espacios de escucha activa.

Qué Educación necesitamos

“Qué Educación necesitamos, y en ella, qué lugar ocupa la escuela, son las preguntas que abordamos en este informe para conocer la opinión de la infancia”, dice Educo. Solo poniéndola en el centro, preguntando y teniendo en cuenta sus opiniones, lograremos abordar los cambios sistémicos para los que Educo trabaja. Ellos nos dan la información que necesitamos para contrastar que lo que hacemos y demandamos es lo correcto.

De las respuestas a esta encuesta encontramos las evidencias de que la pandemia ha impactado en la Educación de niños, no solo en la merma de aprendizajes, sino también en la reducción de las relaciones sociales. Y de sus respuestas también se deriva la necesidad de cambiar nuestro sistema educativo, de entender la escuela como un espacio protector y de buen trato. Para las niñas, niños y adolescentes es un espacio académico y de aprendizaje, por supuesto, pero también de libertad, donde viven y se relacionan, donde pueden conectar con lo desean ser y hacer tanto individual como colectivamente.

El éxito educativo pasa por una Educación y unas escuelas “más inclusivas, equitativas y que ponga en el centro a la infancia”. El acceso a la Educación es gratuito pero “las desigualdades de origen marcan cuánto tiempo y en qué condiciones pasan niñas y niños su tiempo en la escuela”.

Es necesaria una “inversión mayor” para reducir estas desigualdades de origen a través de las becas y ayudas al estudio que garanticen igualdad de oportunidades. Para ello hay que “garantizar que todos los niños y niñas que viven en riesgo de pobreza y exclusión social reciban las ayudas necesarias para poder disfrutar plenamente del derecho a la Educación en el comedor, en actividades extraescolares o con los materiales y libros necesarios”. No podemos dejar a nadie atrás

“La escuela debe ser un espacio protector”, señala Educo, y cita la Ley Orgánica de Protección Integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia (Lopivi) que obliga a que los centros tengan un coordinador de bienestar y buen trato, “algo en lo que debe estar la participación de la infancia, ya que es un tema que les afecta directamente”, señala el informe.

Los niños reclaman “Nuestra voz, nuestros derechos”

“A la Convención sobre los Derechos del Niño no se le da importancia en los colegios e institutos… yo pienso que se le debe dar importancia y que eso lo hablen”, explica César, de 16 años, uno de los más de 4.000 niños y adolescentes de entre 6 y 17 años que han participado, a través de 346 grupos de 14 comunidades autónomas, en el proceso sobre el cumplimiento de sus derechos.

Sus conclusiones y propuestas se recogen en el informe “Nuestra voz, nuestros derechos” que presentó la Plataforma de Infancia con motivo del Día Universal de los Derechos de la Infancia, que se celebra el 20 de noviembre. Además, una representación de los niños que han formado parte del proceso participativo “Nuestra voz, nuestros derechos” presentaron sus conclusiones y propuestas en el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030.

“A veces no nos escuchan o no nos creen, lo que provoca desconfianza a la hora de contarlo o denunciar”, explican los niños sobre la violencia ejercida contra la infancia. “Estad atentos si gritamos, si no hablamos, si estamos solos en el recreo, si no vamos al colegio muy a menudo”, señalan. Ante esta violencia proponen, entre otras cosas: hablar con ellos sobre este tema, escucharles y apoyarles, introducir formación en valores, resolución de conflictos y comunicación no violenta en los centros educativos y en las familias y dar formación en temas de prevención, detección y protección de la violencia a los profesionales que trabajan con chicos (policías, personal educador, profesorado, etc.). Según datos del Ministerio del Interior, en 2020 se presentaron 35.778 denuncias que tenían como víctima a una niña o niño. De ellas, 5.685 fueron por delitos contra la libertad sexual, la mayoría contra niñas, que siguen representando el 50% del total. Otras 5.851 denuncias fueron por violencia en el ámbito familiar, siendo las más afectadas las adolescentes entre 14-17 años.

Becas, préstamo de materiales escolares, y acceso a internet

“No todos tenemos las mismas oportunidades socioeconómicas, ya sea por el lugar donde vivimos o el nivel económico de la familia que nos impide tener las necesidades básicas escolares cubiertas”, señalan los niños. Por eso proponen, entre otras cosas, aumentar el número de becas para estudiar, el préstamo de materiales escolares, y el acceso a conexión de internet gratuita para las familias que no pueden asumirlo. Además, piden que los profesores estén mejor formados en el uso de las nuevas tecnologías así como incorporar metodologías educativas más participativas que fomenten la motivación del alumnado. “…Tendría que haber cosas de más práctica, más experimentación, de más dejar la curiosidad de los niños”, señala Daniel, de 17 años.

Los chicos tienen claro que todos somos iguales.“Todos los niños del mundo tienen derechos, pero no todos disfrutan de ellos. Para el pleno desarrollo de un niño o una niña es indispensable que se cumplan, no se puede permitir que algún niño o niña no pueda disfrutarlos. Son muy importantes para crecer en las mejores condiciones”, señalan. Por eso proponen revisar las leyes para que sean igualitarias.

Brecha digital y participación de la infancia

  1. La escuela debe adaptarse al mundo digital. Las niñas, niños y adolescentes no quieren perder sus relaciones, pero tampoco las ventajas de la Educación digital. Para ello es necesario abordar de forma integral la triple brecha digital: de acceso, de competencias y de universalización de plataformas, contenidos y materiales de calidad. Los Fondos Next Generation suponen una oportunidad irrepetible para asegurar esto. Es imprescindible que los diferentes niveles de la administración pongan en marcha programas integrales que aborden esta triple brecha digital de forma integral y conviertan el actual sistema educativo en un sistema del s. XXI
  2. La escuela del presente y del futuro debe mejorar. Niñas y niños nos piden una escuela mejor, y para ellos eso pasa por mejorar metodologías educativas, por un rol más participativo del alumnado y por poner de relevancia competencias sobre la Educación emocional, el buen trato o la ciudadanía global, entre otros.
  3. El derecho a la participación de la infancia debe ser una realidad. Está recogido en el artículo 12 de la Convención sobre los Derechos del Niño y es uno de los más atrasados en cuanto a su cumplimiento. Los mecanismos de participación real de la infancia y la adolescencia más desarrollados, pero con multitud de áreas de mejora, los encontramos en el ámbito municipal a través de los Consejos de Participación Infantil y, recientemente, en el Consejo Estatal de Participación Infantil. A pesar de que el centro educativo es el espacio básico de aprendizaje, en este apenas existen mecanismos formales de participación del alumnado.
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