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Discapacidad, género y preescolar concentran las prácticas de equidad en Iberoamérica

La población afrodescendiente, el colectivo menos reflejado en las políticas de inclusión en Iberoamérica según la OEI, seguido de las personas migrantes, pacientes hospitalizados o en reposo prolongado. El alcance más alto en Educación inclusiva se observa en el nivel preescolar.
Diego FranceschMartes, 21 de diciembre de 2021
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La pandemia propició la autocapacitación, la enseñanza virtual y el homeschooling. © ADOBE STOCK

La Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) presentó hace unos días el informe Educación inclusiva hoy: Iberoamérica en tiempos de pandemia. El estudio, disponible en español y portugués, es una panorámica del estado de la Educación inclusiva en la región y cómo ha sido su evolución a partir de la incidencia de la pandemia con datos de 22 países de la región aportados por los Ministerios de Educación, así como expertos en la materia.

En la presentación del estudio, el secretario general de la OEI, Mariano Jabonero, destacó que el informe “recoge experiencias vitales que pueden dar pautas para construir un futuro educativo más inclusivo, más equitativo y de mayor calidad”. Por su parte, la directora de Educación de la OEI, Tamara Díaz, manifestó que en la OEI “queremos fortalecer las competencias de los docentes para que puedan tratar la diversidad y propiciar información para mejorar la calidad de la Educación inclusiva”.

Inclusión educativa en cifras

El informe revisa de manera pormenorizada las normas legales que incorporan el concepto de Educación inclusiva y su aplicación en los diversos países, al tiempo que analiza la atención educativa que reciben las poblaciones con mayor riesgo de exclusión, como explicó durante la presentación la investigadora principal del estudio, Pilar Samaniego.

El estudio concluye que el 87,4% de los países de la región incorporan el principio de equidad e inclusión dentro de sus constituciones y leyes generales u orgánicas de Educación. En este sentido, el colectivo que más se visibiliza en dicha normativa corresponde a las personas con discapacidad (94,4%), seguido de la inclusión de género (88,9%). La población afrodescendiente, con un 55%, representaría el colectivo que menos se encuentra reflejado en la normativa de Educación seguido de la Educación de las personas en situación de migración, pacientes hospitalizados o en reposo médico prolongado, que registra un 66,7%.

El informe también señala que todos los países de la región han avanzado en cuanto a inclusión y equidad en sus legislaciones, con avances en la superación de barreras que en ningún caso están por debajo del 50%, de acuerdo con los datos recogidos. Así, durante la emergencia sanitaria, la región volcó sus esfuerzos en la disminución de las brechas, teniendo en cuenta aspectos como el nivel socioeconómico, grupos étnicos, género o ruralidad en áreas comarcales y de difícil acceso.

Sin embargo, el informe también advierte que la puesta en marcha de medidas para la eliminación de barreras no es generalizada en toda la región, y no supera el 70% en ningún país iberoamericano, siendo además la garantía de acceso al medio físico la medida que más se privilegia. En promedio, el alcance más alto en la eliminación de barreras a la Educación inclusiva se observa en el nivel preescolar (70%) con una diferencia de 12 puntos con la Educación inicial (58%). La variación es menor en los otros niveles.

Inclusión y pandemia

Como respuesta a la inesperada crisis sanitaria de la Covid-19, las alternativas más frecuentes para asegurar la continuidad educativa de grupos de población más vulnerable y marginada fue la enseñanza a distancia y los ajustes en los currículos escolares. También fue clave la entrega de alimentos (con un alcance cercano al 90%) o de recursos de aprendizaje a docentes, estudiantes y familias como dispositivos electrónicos, así como el apoyo a padres, madres y cuidadores para que se involucraran en el aprendizaje a distancia a través, por ejemplo, de grupos de WhatsApp.

Experiencias compartidas

A partir del entendimiento de que el compromiso de los miembros de la comunidad educativa es esencial para concretar las políticas, varias de las iniciativas expuestas en el informe comparten experiencias, sobre todo de reflexión, en relación con:

  1. Priorizar contenidos curriculares para dar respuesta a estudiantes con necesidades especiales. Se eliminaron contenidos que “no eran prácticos”.
  2. Se utilizaron herramientas digitales para escuchar a los estudiantes y sus necesidades y se propició la autocapacitación en estilos de aprendizaje, inteligencias múltiples, metodología en enseñanza virtual y ‘homeschooling’.
  3. Desarrollaron nuevas habilidades docentes para gestar cambios y adecuaciones curriculares que asegurasen la continuidad de aprendizajes y se establecieron nexos con educadores de zonas distantes, compartiendo propuestas para la Educación inclusiva.

Ningún país supera el 70% de avance en inclusión educativa

Aunque en promedio, ninguno de los ítems supera el 70% de progreso, hay países que reportan avances superiores a la media. Por ejemplo, en Argentina, en el caso particular de estudiantes con discapacidad, el Consejo Federal de Educación aprobó el protocolo para la modalidad Educación Especial, con el fin de garantizar que todas las jurisdicciones del país cuenten mínimamente con lo acordado para que esta población no sea víctima de nuevas exclusiones al retornar a la presencialidad, además de asegurarse de que reciban las distintas configuraciones y ajustes que se requieren para el óptimo desarrollo de su trayectoria.

En Bolivia 10 se entregaron bonos a familias en desventaja socioeconómica, además de cestas familiares de alimentos. En Guatemala, el Ministerio de Educación diseñó la Estrategia de Educación Integral en Sexualidad y Prevención de la Violencia y, en Panamá, el gobierno proporcionó apoyos como el bono solidario, bolsas de alimentos, y la beca universal trimestral, así como el programa “Estudiar sin hambre” en áreas rurales. Además, se establecieron medidas de bioseguridad a nivel nacional mediante comités locales y regionales y de organización comunitaria de padres y familias activa.

Una vez identificado el grado y presencia de involucramiento de organizaciones y sectores, así como las medidas para eliminar barreras identificadas en la emergencia sanitaria, se procede a analizar las alternativas para asegurar la continuidad educativa de grupos de población más vulnerable y marginado, y la implementación de estrategias para apoyar la continuidad de los servicios en las escuelas durante la emergencia sanitaria.

Asegurar el aprendizaje

Las alternativas más frecuentes para asegurar la continuidad fue el aprendizaje a distancia por distintos medios, así como ajustes y priorizaciones curriculares (17 países), con un nivel de progreso promedio del 84% en ambos casos.

Se informa también de transferencias de recursos para el aprendizaje (dispositivos electrónicos, conectividad, bibliotecas digitales…) a docentes y estudiantes, y mecanismos de seguimiento. Se observa un alcance en torno al 68% en las transferencias, 87% en entregas de alimentos y 70% para los mecanismos de supervisión. Las respuestas se sintetizan en la tabla que aparece a la izquierda de este texto.

El distinto papel de cooperación, banca, ONG y empresas

El informe refleja que la oferta de programas de formación y capacitación sobre Educación inclusiva, en particular en habilidades digitales, para directivos y docentes –presente en todos los países–, se aceleró e incrementó con la pandemia.

Durante la emergencia por la Covid-19, las agencias de cooperación internacional fueron las instituciones que más apoyaron programas de Educación inclusiva y equitativa en Iberoamérica, con más del 80% de involucramiento, por encima de bancos, ONG, empresas privadas y otras organizaciones civiles.

A esto contribuye el hecho de que las políticas de Educación inclusiva y equitativa para lograr los objetivos de la Agenda 2030 y, en concreto, el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 4 (ODS-4) sobre Educación, requieren del compromiso de todos los actores de la sociedad.

También destaca el alcance del sector salud para apoyar una Educación inclusiva y equitativa durante la emergencia, que ha superado notablemente a los otros sectores, siendo de 40 puntos la diferencia con el de economía y finanzas.

Este estudio es la continuidad de un trabajo iniciado por la OEI en 2018 con la colaboración de la Unesco.

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