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"Si salgo de casa sin el violín me parece que me falta algo"

padresycolegios.comSábado, 1 de enero de 2022
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CARLA MARRERO Y DUNIA MARTÍNEZ – NIÑA VIOLINISTA Y SU MADRE

Autor: ZAIDA PÉREZ DE ARANDA

Carla Marrero es una violinista de 11 años que cursa 6º de Primaria y tiene un cociente intelectual elevado. Comenzó a tocar el violín con tan sólo un año y medio y ya ha pisado escenarios como el Teatro Real o el Auditorio Nacional. Incluso ha ofrecido un recital privado para el Príncipe Felipe en el Palacio de El Pardo.

Carla está becada en el Colegio Suizo de Madrid, en donde cursa sus estudios de Primaria –es un colegio bilingüe y domina el alemán al igual que el castellano–, y complementa sus estudios en el Centro para la Innovación y Desarrollo de la Educación a Distancia. PADRES ha hablado con ella y con su madre, Dunia Martínez, que es cantante.

P. ¿Cómo notasteis las cualidades musicales de Carla?
DUNIA: Enseguida empezó a emitir sonidos vocalizados y cantaba. Como le gustaba tanto cantar, para educarle el oído decidimos ponerla a tocar un instrumento de cuerda y elegimos el violín.
P. ¿Cuándo comenzó Carla a tocar el violín?
DUNIA: Con 18 meses empezó a jugar con el violín para desarrollar el oído y las aptitudes musicales. Pensamos que si le gustaba, seguiría, y si no, pues no. Al principio, como ella es una niña muy alegre, despierta y dinámica, eran muy divertidas sus clases porque era la más pequeñita y estaba atenta a todo lo que hacían los demás.
CARLA: Nos poníamos todos en corro y yo estaba en la segunda fila de delante. El profesor decía: «todos en silencio» y yo me ponía a tocar, y él decía: «¿quién está tocando?», pero como yo era la más pequeña no me veía.
DUNIA: Ella hacía lo que le daba la gana. Tenemos un vídeo de un concierto donde se pone a mirar a los demás y toca cuando quiere. Era un pequeño terremoto. Estaba divirtiéndose mientras tocaba, pero a los tres años y medio o cuatro ya se sabía todas las obras.
P. Así os disteis cuenta de su talento…
DUNIA: Sí, parecía que demandaba más y yo, como músico, me di cuenta de que iba más en serio. Entonces tuvimos la gran fortuna de encontrar a su maestro, Serguéi Fatkoulin, y con él empezó un método más ortodoxo, porque hasta entonces había estado tocando más en plan juego. Ella sabe ahora que si le gusta, tiene que ser responsable, y que si quiere seguir con el violín, tiene que estudiar.
P. Carla, ¿por qué te gusta el violín?
CARLA: Porque me divierto.
P. Por ejemplo, si estás de vacaciones y estás días sin tocar, ¿echas de menos el violín?
CARLA: Sólo estoy sin tocar después de los conciertos o en algún día libre, pero siempre que salgo de casa sin el violín tengo la sensación de que me falta algo, de que algo se me olvida.
P. Has pasado de jugar a ser toda una concertista, ¿te consideras una niña prodigio?
CARLA: No, y cuando me lo dicen me da igual.
P. Tienes un cociente intelectual elevado, ¿crees que la música te ha podido ayudar a desarrollar esa mente tan prodigiosa?
CARLA: Pues la verdad es que no lo sé, porque yo ni siquiera me acuerdo de cuándo empecé con la música.
P. ¿Y cómo vas en el cole?
CARLA: Pues bien. Voy a dos: uno a distancia y el otro, que es el Suizo, es para cuando tengo tiempo para ir a clase. Tengo que examinarme a distancia al final de las evaluaciones porque en el Suizo te ponen exámenes en medio de las clases y yo no estoy siempre.
DUNIA: El colegio oficial es a distancia, pero en el Suizo le reservan el puesto para que siga manteniendo contacto con sus compañeros.
CARLA: Pero yo en la clase de Música me aburro un montón, porque la profesora siempre enseña ritmos con la batería para que nosotros los repitamos, y a mí eso no me gusta.

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